¿Qué es el síndrome de la silla vacía y como hay que afrontarlo esta Navidad?

El síndrome de la silla vacía es la sensación de tristeza o nostalgia tras la pérdida de un ser querido, que se acentúa en épocas como Navidad

Silueta de una mujer y un hombre aparentemente sintiendo tristeza
Silueta de una mujer y un hombre aparentemente sintiendo tristeza

Muchas familias han perdido a algún ser querido durante este 2020 tan difícil protagonizado por la pandemia del coronavirus. Sea por el covid-19 o por otra cuestión, el fallecimiento de alguien cercano a nosotros siempre es una circunstancia difícil de afrontar. Ante esta situación podríamos sufrir el síndrome de la silla vacía, que consiste en tener una sensación de tristeza y nostalgia por la pérdida de un ser querido y que se agudiza en determinadas épocas del año, como por ejemplo en Navidad.

Hay personas que padecen este síndrome y quizás no son conscientes de ello. La psicóloga clínica, Laura Fuster, explica en su página web psicologosparavalencia.es que es normal que el síndrome de la silla vacía “se acentúe en Navidad” porque estas fechas se pasan en familia y “existe una obligación exterior de estar felices, pero estas personas no pueden porque les falta algún ser querido”: “La Navidad les recuerda que esa persona ya no está y esto aumenta su tristeza”, afirma.

También, explica que el síndrome es muy simbólico porque, “en ocasiones”, la persona “observa una silla que no va a ser ocupada, rodeada de otras que sí lo están”.

¿Cómo podemos superarlo?

La psicóloga da unas claves para poder afrontar adecuadamente esta situación. La primera de ellas es no convertirlo en un tema tabú y recomienda buscar apoyos en amigos o familiares y, si es necesario, en profesionales: “Es sano comentarlo y percibir el apoyo de los demás y sus experiencias sobre el duelo. Al principio es doloroso, pero reconforta y ayuda a sanar”, afirma.

Otra clave que da la psicóloga es seguir haciendo tus actividades habituales: “Uno de los síntomas que se suele presentar en estos casos es la apatía, es decir, el no tener ganas de hacer actividades. Esto es normal en un proceso de duelo. Aun así, debes esforzarte por hacer actividades que te resulten agradables, ya que es importante que empieces a introducir cosas positivas en tu vida”.

En este sentido, añade que hay que darse permiso, sin obligarse, a sentir emociones positivas: “Perder a un ser querido es doloroso, pero nuestra vida sigue y debemos intentar disfrutar de los momentos que puedan aportarnos bienestar”.

También, afirma que debemos compartir nuestro dolor: “Tenemos derecho a sentirnos tristes y así lo debemos comunicar. Si ocultamos las emociones negativas nunca podremos sanar y los demás no sabrán como ayudarnos”.

Por último, aconseja asociar estas fechas y estas situaciones a cosas nuevas: “Es importante no aislarse y que acudas a las reuniones familiares. Puede ser que al principio no te apetezca, pero seguro que sacas algún momento positivo. Además, necesitas asociar estas fechas a rituales y experiencias nuevas. Puedes plantear formas afectivas de recordar al ser querido que no está. Podemos recordarlo desde el amor, apoyándonos unos a otros, siendo conscientes de que no va a ser un año fácil, pero que a la persona que falta nada le gustaría más que vernos felices”.