Así mejora la psoriasis gracias a la dieta mediterránea

El 70% de los pacientes con descamación cutánea tiene inflamación, por lo que resulta clave aumentar la ingesta de frutas y verduras

La dieta mediterránea, más necesaria que nunca
La base de la dieta mediterránea, con un gran consumo de fruta, verdura y legumbres y moderado de alimentos de origen animal, junto a la eliminación de alimentos precocinados y de comida rápida, es clave para mejorar la psoriasisKai FörsterlingEFE

La evidencia científica ha demostrado que comer bien es un salvavidas frente a la mayoría de enfermedades, también en el caso de la psoriasis, ya que este patrón alimentario contribuye a la reducción de la inflamación de la zona cutánea y a mantener el buen funcionamiento de todas las proteínas y antioxidantes del cuerpo, tal y como confirma un estudio publicado en la revista científica «JAMA Dermatology». «Sabemos que un 70% de los pacientes con psoriasis tiene enfermedad metabólica y, por tanto, inflamación subclínica, todo ello muy relacionado con la obesidad, por eso cualquier dieta que ayude a mejorar esos parámetros será beneficiosa», asegura Antonieta de Andrés, vocal de Alimentación del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cantabria, presidenta de la Sociedad Científica de armacéuticos y colaboradora de Acción Psoriasis.

En este sentido, «existen evidencias científicas de que la dieta mediterránea, con el equilibrio entre legumbres, fibra, verduras, cantidades adecuadas de carne y pescado y las propiedades del aceite de oliva, tiene efectos saludables y antiinflamatorios y, por ello, también logra un impacto positivo en la psoriasis. De hecho, es más beneficioso que intentar complementar otras dietas con suplementos alimentarios», asegura José Manuel Carrascosa, coordinador del Grupo de Psoriasis de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Sin embargo, «son necesarias más investigaciones para estudiar en detalle el papel de los distintos nutrientes sobre la gravedad de la psoriasis, especialmente en lo que a antiinflamatorios se refiere», advierte María González, miembro del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas.

Lo que no está demostrado es que «un alimento en particular tenga capacidad para mejorar los síntomas de la psoriasis, pero sí un estilo de alimentación. Por eso, la recomendación pasa por aumentar la ingesta de productos frescos, con abundantes frutas y verduras, así como los ácidos grasos monoinsaturados (presentes en alimentos como el aceite de oliva, aguacate, nueces, aceitunas…), ácidos grasos omega 3 (presentes en pescados azules, frutos secos, semillas…), vitaminas como la A, C, D y E, así como una buena cantidad de fibra integral y proteína vegetal a través de legumbres», detalla De Andrés.

Tan importante como lo que se come también es aquello que hay que evitar, y en eso los expertos coinciden en reducir la ingesta de «alimentos que favorecen la inflamación, como los ultraprocesados y las bebidas alcohólicas», asegura González. De hecho, «en un estudio realizado en EE UU se observó una mejoría de los síntomas cutáneos en al menos el 50% de los pacientes tras reducir el consumo de alcohol, gluten, solanáceas y comida “basura”, y añadir vegetales, omega 3 y vitamina D», añade González.

A pesar de estas evidencias, lo cierto es que la alimentación sigue siendo una tarea pendiente en el tratamiento de la psoriasis, según reconoce Carrascosa: «Raramente la dieta se incluye en las recomendaciones terapéuticas específicas para estos pacientes. En parte porque conocemos aquello que mejora y empeora, pero no sabemos en qué medida lo hace. Y porque varía también de una persona a otra en función de otros aspectos como su peso, hábitos tóxicos, ejercicio físico...». Por ello, sería oportuno que «estos pacientes sean tratados por equipos multidisciplinares en los que esté incluida la figura del nutricionista», concluye De Andrés.