Primeros auxilios en el campo: lo que todo cazador debe llevar

En las jornadas de caza o los paseos por el campo los cazadores están expuestos a los peligros de la naturaleza y conviene saber reaccionar ante los accidentes, así como aprender una serie de trucos que serán muy útiles en las salidas.

En las jornadas de caza o los paseos por el campo los cazadores están expuestos a los peligros de la naturaleza y conviene saber reaccionar ante los accidentes, así como aprender una serie de trucos que serán muy útiles en sus salidas.

Los cazadores son felices adentrándose en el campo, abriendo los pulmones al aire puro y sumergiéndose en la naturaleza sintiéndose parte de ella. No obstante, el estar alejado de ciudades y centro médicos hace que la llegada de la atención médica ante una emergencia sea más lenta y dificultosa.

Todo cazador debería llevar consigo un pequeño kit de primeros auxilios con unas gasas esterilizadas, pinzas, tijeras, vendas, etc. Esta pequeña bolsa apenas ocupará ni pesará en el morral y puede ahorrarnos muchos disgustos. Tampoco debemos olvidarnos de llevar encima el teléfono móvil para avisar en caso de accidente.

Botiquín de primeros auxilios
Botiquín de primeros auxilios

Actuación ante las heridas

Los accidentes como tales pueden ir de los más leves y comunes y que seguramente alguna vez hemos sufrido como son las pequeñas heridas hasta los más graves como pueden ser las causadas por arma de fuego. En los casos menos graves ya sea porque nos hemos cortado con un cuchillo, una lata, habernos clavado un viejo clavo o habernos raspado con un árbol provocándonos una abrasión en la piel nos bastará con seguir unas pautas simples. En primer lugar, debemos retirar la ropa que cubre la herida y hacer uso de guantes de látex, para evitar el contagio de alguna enfermedad, así como contaminar la herida. Limpiaremos la herida con gasas y agua potable quitando el exceso de sangre y la tierra que pueda tener. La manera de limpiar con la gasa es de adentro hacia fuera en círculos excéntricos, partiendo del centro de la herida, siendo éstos cada vez mayores; se voltea la gasa y se vuelve a hacer para evitar infectarla. Se repite el procedimiento, dos o tres veces más, se aplica yodo para evitar infecciones y se cubre la herida con una gasa limpia. No debemos aplicar ningún tipo de remedio casero debido a que puede causar infecciones o alergias.

¿Qué hago ante una hemorragia?

En los casos más graves nos podríamos ver envueltos ante graves hemorragias. Para cohibir la hemorragia se debe localizar el lugar preciso de la salida de sangre y el tipo de hemorragia por lo cual se debe descubrir la zona. Ejerceremos presión directa sobre la hemorragia durante 5-10 minutos con una compresa, si esta se llena de sangre no se debe de quitar sino colocar encima otra compresa para evitar deshacer el coagulo que se empieza a formar. En caso de que esto no nos diera resultado ejerceremos presión indirecta en una zona entre la herida y el corazón, por ejemplo, si el sangrado está en una mano, puede presionarse en el sitio de localización del pulso en la muñeca, esto para evitar el paso de sangre hacia la herida que condiciona la hemorragia, evitando así que se pierda. Si esto tampoco resultara elevaremos la parte afectada por encima del nivel del corazón para que por gravedad vaya disminuyendo la hemorragia. En cualquier caso, siempre debemos aplicar un vendaje compresivo moderado. El torniquete está contraindicado para la mayoría de los casos, solo en las amputaciones se utiliza esta técnica. Si el objeto empalado se encuentra en el ojo se recomienda también vendar el otro ojo para evitar que se muevan los ojos y se lesione más.

En caso de objetos incrustados, éste no se debe de retirar debido a que se puede provocar una mayor lesión además de provocar una hemorragia mayor, el objeto se debe reducir lo más posible e inmovilizar en el lugar donde se encuentre, se ejerce presión indirecta y se traslada.

Heridas de arma de fuego

En el supuesto de una herida por arma de fuego actuaremos intentando parar la hemorragia como hemos dicho anteriormente, acostaremos a la víctima de espaldas con las piernas flexionadas, colocando algún tronco u objeto debajo de las rodillas y la taparemos con una manta, mientras llega la ayuda médica profesional. No debemos dar de beber nada y si la herida es en una extremidad cubriremos la herida y la entablillaremos.

Heridas en la cabeza

También nos podemos encontrar ante una herida en el cráneo a causa de una caída. A veces en estos casos hay hundimiento del hueso y se observan sus bordes, hay salida de líquidos, hemorragia por oídos y nariz y la víctima puede manifestar tener visión doble, presentar vómito, cosquilleo, adormecimiento o parálisis de la cara. Procuraremos recostar a la víctima y tranquilizarla. Limpiaremos la herida con una gasa y agua limpia sin usar desinfectantes para después cubrir la herida con una gasa, o tela limpia, evitando ejercer presión sobre la herida, ya que puede haber fractura con hundimiento del hueso. Hemos de procurar mover lo menos posible a la víctima, para evitar mayores lesiones en caso de fractura de cráneo o cuello.

Fracturas

Al fracturarse un hueso se puede producir una fractura cerrada si no se produce herida en la piel, o fractura abierta cuando el hueso sale al exterior produciendo herida en la piel, por lo que existe peligro de infección. El crujido notado por el paciente irá acompañado de un gran dolor, de deformidad en la zona de la fractura y de inflamación. La principal medida a tener en cuenta es no movilizar al accidentado a menos que sea necesario. En el caso de una fractura abierta tampoco se debe intentar introducir fragmentos óseos que sobresalgan de la piel. Tampoco medicaremos al paciente ya que podemos enmascarar otros síntomas. Lo primero que haremos será retirar objetos que puedan oprimir la zona afectada (anillos, pulseras, relojes…). Si es una fractura abierta, cubriremos la herida con apósitos estériles ó limpios antes de inmovilizar. llamaremos a emergencias. Para inmovilizar una fractura usaremos siempre materiales rígidos que tengamos a mano.

¿Qué hago ante una parada cardiorrespiratoria?

En primer lugar, se debe valorar el estado de consciencia del afectado. Si la persona no responde, es decir, está inconsciente, se debe pedir ayuda de forma inmediata. Lo ideal es colocarla en el suelo, tumbada boca arriba con los brazos estirados a lo largo del cuerpo, aflojar todas las ropas que puedan oprimirle y desvestir el tórax. Se debe abrir la vía aérea.

Es necesario realizar una maniobra de extensión del cuello inclinando hacia atrás, lo más posible, la cabeza del paciente para que la lengua se eleve y deje libre el paso del aire. La maniobra, conocida como maniobra frente-mentón, se realiza colocando una mano en la frente de la víctima y dos dedos de la otra mano en su barbilla, y procediendo entonces a practicar una extensión máxima del cuello tirando con cuidado de la cabeza hacia atrás.

Una vez abierta la vía aérea debemos comprobar si el paciente respira o no acercando nuestra oreja y nuestra mejilla a la boca y nariz del accidentado para notar su respiración. A la vez nuestra mirada debe dirigirse al tórax del paciente para ver si existen movimientos respiratorios. No deben emplearse más de 10 segundos. Si el paciente no respira iniciaremos RCP.

Práctica de reanimación cardiopulmonar
Práctica de reanimación cardiopulmonar

Lo primero que debe hacer el reanimador es dar 30 compresiones torácicas, mediante lo que se denomina como masaje cardíaco. Colocarse de rodillas a un lado de la víctima, a la altura de sus hombros. Se sitúa el talón de la mano en el centro del pecho y el talón de la otra mano sobre la primera. Entrelazar los dedos y asegurarse de no aplicar presión sobre las costillas, parte superior del abdomen o parte final del esternón. Hay que colocarse verticalmente sobre el pecho de la víctima, y con los brazos rectos, comprimir el esternón de cuatro a cinco centímetros. Tras cada compresión, se debe liberar la presión sobre el pecho sin que las manos dejen de contactar con él y repetir las compresiones a un ritmo de cien por minuto. Tras comenzar el masaje cardíaco, el reanimador debe combinar las 30 compresiones con dos ventilaciones de rescate. Para ello, ha de abrir de nuevo la vía aérea y pinzar la nariz con los dedos índice y pulgar de la mano colocada sobre la frente del paciente, tomar una inspiración normal e insuflar firmemente el aire en la boca de la víctima durante un segundo, comprobando que el pecho se eleva. Retirar la boca de la víctima y, manteniendo la vía aérea abierta, comprobar que el pecho desciende conforme sale el aire insuflado.

La RCP debe realizarse de forma continua hasta que llegue la ayuda cualificada y se haga cargo de la situación o la víctima comience a respirar con normalidad