«Que el Covid-19 mute constantemente no quiere decir que se vuelva más virulento»

Antoni Trilla, jefe del Servicio de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, explica a LA RAZÓN los futuros escenarios a los que se enfrenta el mundo con esta epidemia y pide a la OMS que ajuste sus mensajes

Trilla, en la imagen, asegura que no se puede comprar este virus con el SARS
Trilla, en la imagen, asegura que no se puede comprar este virus con el SARS

Antoni Trilla es jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona y decano de la facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Y no solo sabe de lo que habla, también lo expresa de una manera contundentemente clara. Y viceversa. En medio de una vorágine de citas, reuniones y pacientes le hemos interrumpido para que nos aclarase cualquier duda.

–Se compara el COVID-19 con la gripe y pretendemos saber si es acertado.

–Creo que es una situación en la que es posible compararlos, pero tiene ventajas y desventajas. Se puede comparar matizando las similitudes y las diferencias. La gripe es una enfermedad extendida que todo el mundo tiene interiorizaday se asocia a una mortalidad baja. Pero tampoco sabemos cómo irá evolucionando el Covid-19 y si lo hará hacia una gripe. Es cierto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha usado la palabra pandemia siempre, o, al menos, cuando se ha utilizado ha sido en relación a la gripe y por ello las instrucciones que se dan tienen que ver con algo similar. Por lo tanto, si se explican bien las diferencias y las similitudes, puede ser un recurso. Lo que no es adecuado es comparar a este coronavirus con el SARS (Síndrome respiratorio agudo severo) o el MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio). Todos son coronavirus pero se comportan de modo distinto.

–La OMS ha elevado la alerta global a muy alto en todo el mundo, ¿cuáles son los riesgos?

–Hay que dejar claro que la OMS está hablando del riesgo de propagación, a eso se refiere el nivel de alerta. No es que el virus sea más agresivo, simplemente se trata de que hay más países que están mostrando casos y eso hace que pueda haber más personas infectadas y que se propague. Pero su nivel de virulencia es el mismo que hasta ahora: cerca de un 80% de los pacientes son leves y solo el 15% necesitan ingresos hospitalarios.

–¿Puede mutar el virus hacia características más agresivas?

–Por definición, los virus, y más aún este tipo, están mutando constantemente. Pero contrariamente a lo que la gente piensa, no quiere decir que sean más virulentos. La mayoría de las veces, los virus mutan para adaptarse a una situación mejor y eso significa infectar a mucha gente, pero no de algo grave. Si infecta de algo grave es un mal negocio para el virus. Si mata al paciente le es difícil transmitirse. Los coronavirus que producen resfriados son los mejor adaptados en este sentido, infectan a millones de personas y quizá varias veces al año. Ahora mismo no hay ninguna evidencia de mutación que suponga mayor gravedad o preocupación.

–¿Debemos tenerle miedo?

–Lo que hemos de tener es miedo a entrar en pánico. El miedo es legítimo, yo también lo tengo, sino sería inconsciente. Pero me debe hacer adoptar conductas de precaución para evitar el peligro, para eso está el miedo. El problema es cuando se entra en pánico y nos quedamos paralizados y tenemos conductas irracionales u opuestas a lo que debemos hacer para garantizar la vida. Es bueno estar alerta para evitar el peligro, pero no llegar a actitudes irracionales.

–¿Las actitudes irracionales de las que habla tiene que ver con el uso de las mascarilla?s

–Es una de esas situaciones en las cuales el miedo o el temor ha hecho adoptar una actitud sin base científica para la mayoría de la gente. En Wuhan sí puede llevarse una mascarilla por la calle, pero en Barcelona o en Madrid, usarlas pensando que todo va a cambiar en unos días no tiene sentido. Porque las mascarillas sí sirven para ciertas personas: para el personal médico, para pacientes inmunodeprimidos… y si las agotamos y la situación de producción en el mundo está comprometida precisamente por el virus, acabaremos con que quienes la necesitan no las van a tener. Es un buen ejemplo de entrar en una situación que no es racional para nada.

–¿Está gestionando bien la OMS esta epidemia?

–Yo diría que la OMS ha tenido y tiene muchas críticas. Se la puede criticar por burocratizada, pero ha aprendido de situaciones anteriores en las cuales ha sido justa o injustamente criticada. A pesar de la dimensión del problema, tiene un personal técnico muy bueno, hay gente de referencia para intentar controlar una epidemia que ha estado en mil batallas. Que a veces tengan un portavoz que hace una declaración menos afortunada… habría que pedirles que puedan transmitir toda esa experiencia de forma tranquila. Hay algo que es complicado, que es que la OMS tiene que hablar por todo el mundo, y no es lo mismo enviar el mensaje a Tanzania, Argentina, Suiza o Canadá. Es como si tuviera que enviar un parte meteorológico para todo el mundo y eso es imposible. La OMS tiene que modular ese mensaje. Una cosa es decir que nos preocupa mucho la llegada del virus a África y otra hablar del enemigo público número uno. Hay algunos mensajes que a pelota parada se podrían haber ajustado más.

–¿Cuáles son las etapas por las que podría pasar el Covid19 en un futuro?.

–Ya me gustaría saberlo y acertar. No se puede hablar de un ciclo único. Nosotros contemplamos distintos escenarios: ¿qué pasaría si lo contenemos en unos meses?, ¿qué pasaría si el número de contagiados se eleva? Hay que ver todos los indicadores e ir tomando las decisiones según se presenten los hechos, no se sabe por dónde irá cada una de estas fases. España tendrá que tomar decisiones a nivel nacional y luego puede implementar medidas en ciertas zonas, como ocurre ahora mismo en Italia. ¿Hacia dónde irá? Cuando acabe la película veremos. Sería un inconsciente si dijera algo ahora mismo. Nosotros nos movemos por hechos, no por opiniones.