Las autonomías piden a Celaá que las asignaturas tengan menos contenido

Reclaman que dicte normativa que regule los contenidos esenciales que deben aprender los alumnos en cada materia ante el curso más incierto y excepcional por la pandemia

Los alumnos tendrán clases semipresenciales en Secundaria y presenciales en Infantil y Primaria
Los alumnos tendrán clases semipresenciales en Secundaria y presenciales en Infantil y PrimariaEduardo ParraEuropa Press

En pocos días arranca el curso más incierto y difícil y una de las preocupaciones que está sobre la mesa, más allá de las cuestiones logísticas, organizativas y sanitarias a las que tanto tiempo se ha dedicado, es qué van a aprender los niños este año. Las comunidades autónomas hablan ya de «flexibilización del curriculum educativo» en sus planes para abordar el curso escolar. Y eso significa recorte de contenidos o adaptaciones de lo que van a aprender por la situación de emergencia en la que nos encontramos.

Algunas comunidades autónomas han pedido ya al Ministerio que «flexibilice» los contenidos que deben aprender los alumnos este año de especial dificultad y cambie la normativa, si es preciso, para que se garantice que todos los estudiantes españoles adquieran los conocimientos esenciales acorde al curso que estudian. La última en exigirlo con insistencia ha sido Murcia «porque es un asunto que compete al Estado».

El Ministerio de Educación determina el temario básico que debe impartirse en cada asignatura que luego amplían, o no, las comunidades autónomas, porque tienen potestad para ello.

Durante el estado de alarma, el Ministerio de Educación y FP ya aprobó una orden ministerial con una «rebaja» de exigencia con respecto a otros años: se pidió que se evaluara a los alumnos solo de los trimestres presenciales, que se procurara pasarlos de curso y que la repetición fuera algo excepcional, se dieron ciertas facilidades en la prueba de la EVAU...Los expertos aseguran que los niños aprendieron un tercio menos de lo que debían con respecto a otros años. De hecho, está previsto que las clases arranquen con refuerzos en todas las autonomías para compensar los conocimientos que no se afianzaron.

Pero volvemos a estar en un escenario incierto y las comunidades autónomas quieren que, en esta situación, se garantice que los estudiantes aprendan al menos lo esencial que deberían saber para el curso en el que están matriculados. Este asunto se ha planteado, de hecho, en la última reunión celebrada el martes ente Ministerio de Educación y Comunidades autónomas. Cualquier modificación que se haga tendrá que ser vía real decreto.

«Hay una falta de previsión por parte de las Administraciones educativas porque estamos a pocos días del comienzo de las clases y los profesores no saben a qué atenerse. Los docentes desconocen si tendrán garantías sanitarias suficientes a la hora de impartir las clases y ahora se plantean rehacer y reelaborar el contenido curricular de las clases», lamenta Mario Gutiérrez, presidente de Csif educación.

Se haya hecho o no con suficiente antelación, «es necesario flexibilizar los contenidos por la situación de emergencia en la que nos encontramos, que se contemplen esas actuaciones para facilitar el desarrollo de la programación y se impartan los contenidos básicos del currículo. No hay que por qué postergar ninguna asignatura, sino adaptarlas a la nueva situación», dice Nicolás Fernández, el presidente del sindicato de profesores ANPE.

Expertos en educación, como Francisco López Rupérez, director de la cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela, cree que «podría efectuarse con inteligencia una operación de ingeniería curricular que respetara la ley y a la vez atendiera la necesidad actual».

El reto sería no aprender menos, sino mejor. Pero, ¿ese ajuste en la extensión de los contenidos que deben aprender los estudiantes podría aumentar aún más las divergencias entre los que sabe un niño de Andalucía y otro de Madrid, por ejemplo? «Si hubiera sentido común y lealtad institucional no tendría por qué. No obstante, el liderazgo del Ministerio de Educación a este respecto es esencial porque alguien podría pretender sacar ganancia a río revuelto», explica el también autor del libro «El currículo y la educación en el siglo XXI».

Jorge Sáinz, catedrático de economía de la URJC y Felow en el área educativa del IPR de la Universidad de Bath, cree que «los currículos ahora son demasiado extensos y las autonomías recortarán por algún lado». Pero esta labor precisa una coordinación y, si no lo hace el Ministerio, «va a ser imposible que haya, por ejemplo, una Evau común. Si no, acabaremos siendo el ejército del caos».

Mientras, los ministros de Sanidad y Educación y los consejeros de las comunidades autónomas abordan hoy una reunión para acordar medidas comunes en ambos ámbitos que permitan una vuelta segura a las aulas en toda España.

El pacto de mínimos podría pasar por la exigencia de mascarilla desde los 6 años, la realización de test al profesorado, el compromiso de que los padres no lleven a sus hijos al cole si tienen fiebre por medio de una declaración responsable, máxima presencialidad, la creación de una unidad entre Educación y Sanidad que permita una comunicación fluida durante este curso y el rechazo de público en los eventos deportivos de los colegios.