Bulos: la “infodemia” que trajo la Covid

La pandemia ha aumentado un problema que ya existía, la desinformación con mentiras que provocan confusión y ansiedad entre las personas

Una persona lee en su móvil una noticia falsa, en Madrid (España), a 5 de noviembre de 2020. El Gobierno ha aprobado un procedimiento de actuación contra las conocidas como 'fake news' mediante el cual monitorizará la información y podrá solicitar la colaboración de los medios de comunicación para perseguir la "difusión deliberada, a gran escala y sistemática de desinformación, que persiga influir en la sociedad con fines interesados y espurios". 06 NOVIEMBRE 2020;FAKE NEWS;MEDIOS DE COMUNICACION;NOTICIAS Jesús Hellín / Europa Press 06/11/2020Jesús Hellín Europa Press

La pandemia de Covid ha sido el caldo de cultivo perfecto para un fenómeno que ya existía pero que ha crecido como un monstruo gigante amenazando con arrasar con todo a su paso: el de los bulos y la desinformación. La cantidad ingente de noticias generadas por la epidemia, junto con las dudas y la incertidumbre de todos por saber más sobre ella, no han hecho más que alimentarlo. Y el problema que ha traído es demoledor ya que las mentiras y las medias verdades hacen que una parte de la población dude y se cuestione las medidas que efectivamente sirven para acabar con el virus. «Hay hechos probados, como el uso de la mascarilla, la distancia de seguridad, el lavado de manos y no juntarnos que nos sacaron del confinamiento, pero olvidarse de todo esto nos ha traído una segunda ola, y puede conllevar una tercera si no nos comportamos», afirma el médico Frederic Llordachs, cofundador de Doctoralia. Este hecho supone, en la práctica, que nos enfrentamos a una epidemia más, la de la «infodemia», el peligro que suponen las noticias falsas sobre la Covid-19, y de la que incluso ha alertado la OMS.

Por otra parte, una reciente investigación del Instituto Reuters para el estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford sostiene que una parte de la población se puede definir como «informativamente vulnerable». Las personas que entrarían dentro de esta categoría consumen poca o ninguna información sobre el coronavirus, y afirman que no creerían en ella si lo hicieran. El porcentaje de británicos que están dentro de este grupo creció del 6% al principio de la crisis hasta el 15% a finales de agosto, lo que significa que solo en Reino Unido «hay alrededor de ocho millones de personas que están en riesgo de estar menos informadas, desinformadas o mal informadas sobre la pandemia».

Bulos COVIDTeresa Gallardo

Pocos países están fuera del alcance de la «infodemia». En España, el III Estudio de Bulos en Salud, que en esta ocasión se ha centrado en la Covid-19, en el que se ha hecho preguntas a 327 médicos, muestra conclusiones descorazonadoras: el 92% de los encuestados cree que la crisis sanitaria ha provocado un incremento en el número de bulos de salud que circulan entre los pacientes, y 3 de cada 4 profesionales aseguran haber atendido a pacientes preocupados por las noticias falsas sobre el virus.

Los canales digitales, entre los que están a la cabeza whatsapp y redes sociales, serían la principal vía de difusión de los bulos (86%), y el 76% de los médicos consultados no creen que internet sea un canal seguro para buscar información de salud, además de que trae como consecuencia que los pacientes duden de los profesionales sanitarios ante el exceso de información (74%).

«Cada vez hay más bulos, la gente está despistada, se preocupa por cosas extrañas y a noticias ciertas no se les da tanto impacto, por ejemplo, a los estudios que relacionan la obesidad con la covid. Andan buscando teorías conspiranoicas, que si el virus salió de un laboratorio... pero no se fijan en si tienen problemas de salud crónicos, que hay que cuidar, porque tienes más posibilidad de tener casos más graves de la enfermedad», asegura Llordachs. «Lo ideal sería encontrar la información en el mismo sitio donde se encuentran las mentiras sobre los temas de salud que circulan», indica, por eso insta a los profesionales sanitarios a dar un paso al frente, «debemos ser comunicadores de salud, una fuente con rigor. Si la desinformación está en WhatsApp, hay que estar en WhatsApp, si está en internet, en internet, debemos generar conocimiento e información entre la población», subraya.

Verdades contra mentiras

A continuación les damos la respuesta a algunas de las afirmaciones más llamativas sobre el coronavirus que han circulado durante estos meses, algunas de las cuales han tenido que ser desmentidas por la propia OMS por su repercusión entre la población. Esto SÍ es verdad:

1. El uso prolongado de las mascarillas médicas si se llevan puestas correctamente, no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia.

2. Pulverizar lejía u otros desinfectantes sobre el cuerpo o introducirlos en el organismo no protege de la Covid-19 y puede ser peligroso.

3. Las redes 5G de telefonía móvil no propagan la enfermedad.

4. El virus de la Covid-19 puede transmitirse también en zonas con climas cálidos y húmedos.

5. El nuevo coronavirus no puede transmitirse a través de picaduras de mosquitos, ni por las moscas domésticas.

6. Comer alimentos alcalinos (con un PH elevado, como el ajo, el plátano o el aguacate) no previene la infección. Tampoco tomar comidas calientes ni los complementos vitamínicos.

7. El hecho de poder contener la respiración durante diez segundos o más sin toser o sentir molestias no significa que no se tenga la enfermedad.

8. No deben utilizarse lámparas de luz ultravioleta (UV) para desinfectar las manos u otras zonas de la piel: pueden irritarla y/o dañar los ojos.

9. Aunque están en marcha varios ensayos de medicamentos, hasta el momento no se ha demostrado que la hidroxicloroquina ni ningún otro fármaco puedan curar o prevenir.

10. No es posible introducir un chip con nanotecnología en el interior de una vacuna. Los estrictos controles sanitarios y legales por los que pasan antes de ser administradas a la población lo impedirían.

11. La vacuna de la gripe estacional no contiene coronavirus de perro «que abra las puertas celulares» al virus (la vacuna no contiene virus vivos).Tampoco es cierto que uno de sus componentes, el polisorbato 80 (que sirve para que los ingredientes se mezclen y que evita que se separen) aumente la mortalidad en personas mayores.

12. Los antibióticos no sirven ni para prevenir ni para tratar la infección por Covid porque son eficaces contra las bacterias, no contra los virus.

13. No es cierto que el Nobel de Medicina Tasuku Honjo afirmase que el coronavirus había sido creado en China de forma «completamente artificial». Su origen fue un tuit de una cuenta falsa con su nombre.

14. Circula un artículo firmado por la viróloga china Li-Meng Yan y otros tres científicos rechazando que el coronavirus SARS-CoV-2 se originó en la naturaleza y señala que fue creado en un laboratorio. El artículo no ha sido publicado en ninguna revista científica.

15. Esta misma semana, Sanidad tuvo que desmentir que se fuera a aplicar confinamiento domiciliario en España a partir de este sábado, según un mensaje que circulaba en redes sociales y que se atribuía a «fuentes sanitarias».