Así era el “búho humano”, el hombre que podía beber cerveza con la cabeza girada 180 grados

Martin Joe Laurello también podía dislocarse la cadera y las piernas y se convirtió en todo un fenómeno en Estados Unidos

Entre sus habilidades estaba la de beber cerveza con la cabeza mirando hacia atrás.
Entre sus habilidades estaba la de beber cerveza con la cabeza mirando hacia atrás. FOTO: archivo

Hoy en día el significado de friki no tiene las connotaciones negativas de antaño. El término pasado de agrupar a los “bichos raros” a calificar a los apasionados por un determinado tema, por raro que sea. Pero hace un siglo, ser un frikie era literalmente lo mismo que ser un “mono de feria”. De hecho, la palabra es una adaptación al español de freaky, un adjetivo que iba estrechamente ligado a las personas extrañas o excéntricas que participaban en los espectáculos circenses y ferias populares de finales del XIX hasta bien entrado el siglo XX.

Así, los frikis más populares era los enanos, la mujer barbuda, los tragasables, el gigante, el hombre elefante, pero también otros como el hombre mono, la niña que fue madre a los 5 años o el hombre que podía girar su cabeza 180 grados.

Los circos estaban llenos de personas extravagantes y fue ahí donde nació la palabra frikie
Los circos estaban llenos de personas extravagantes y fue ahí donde nació la palabra frikie FOTO: Archivo

Precisamente este último causó sensación en Estados Unidos durante casi 30 años. El alemán Martin Emmerling (Nuremberg, 1885), cambió su nombre por el de Martin Joe Laurello para cumplir el sueño americano en 1921 y asombró a todos por su habilidad para girar su cabeza hasta que la barbilla quedase colocada en su espalda.

Una habilidad que, según sus propias palabras, le había costado tan solo tres años de entrenamiento diario y aseguraba que cualquier persona, con un poco de constancia, podría conseguir hacerlo. Pronto fue calificado como el “hombre búho”, en referencia a la capacidad del ave que puede girar la cabeza hasta 270 grados y abarcar un campo de visión de 360 grados. Laurello podía beber cerveza con la cabeza del revés, pero en cambio no podía respirar.

Pero esta no era su única habilidad. También giraba la cintura y el pie derecho y era capaz de caminar con el cuerpo torcido. Y tenía otras habilidades menos espectaculares: era ventrílocuo y tenía un perro adiestrado llamado Frisco, que deleitaba al público con divertidos saltos y acrobacias….

Muchos científicos estudiaron su caso pero él dijo que era fruto de tres años de intenso trabajo
Muchos científicos estudiaron su caso pero él dijo que era fruto de tres años de intenso trabajo FOTO: archivo

El “crack del 29″ y la difícil situación económica reinante en el mundo, provocó que miles de personas decidieran emigrar a Estados Unidos a vivir el “sueño americano”. Era una época de auge en los circos, ávidos de disfrutar de seres extraños, con aspectos monstruosos o con habilidades extraordinarias.

Esto permitió a Laurello hacerse rápidamente un hueco en los principales circos del país. Su primera aparición en un espectáculo fue en el popular Dreamland Circus Sideshow de Coney Island (Nueva York). El escenario no era uno más. Allí el domador de leones Capitán Jack Bonavita perdió uno de sus brazos. Pero el “showman” alemán no corrió la misma suerte. De hecho, allí logró comenzar a labrar la leyenda como «búho humano».

El cartel anunciaba su espectáculo como «Bobby el niño con la cabeza giratoria» (en la época se llamaba niño o niña a todos los protagonistas del circo fuera cual fuera su edad) y los espectadores observaban atónitos la facilidad con la que giraba la cabeza 180 grados y cómo en esa posición lograba beber cerveza.

Laurello llegó a trabajar para el Ringling Bros. y Barnum & Bailey Circus. El invierno repetía su show en lugares cerrados como el Museo Hubert de Nueva York, donde compartió cartel con el traga espadas Alex Linton o Roy Heckler y sus pulgas amaestradas. Después de años recorriendo el país llegó al Ripley’s Believe It or Not! Odditorium en la década de los 1930. El único hombre en el mundo capaz de caminar en línea recta y mirar hacia atrás también llamó la atención de los directivos de la televisión, que reclamaron su presencia en varios programas de máxima audiencia.

Uno de los carteles publicitarios que anunciaba las habilidades del "hombre búho"
Uno de los carteles publicitarios que anunciaba las habilidades del "hombre búho" FOTO: Archivo

La expectación y curiosidad generada por sus habilidades también llamó la atención de los científicos, que trataron de dar una explicación a cómo lograba dar la vuelta a su cabeza y girar sus piernas y su cadera. Algunos apuntaron a que podría tratarse de una lesión en su columna vertebral de nacimiento o que tuviera la habilidad de dislocar sus vértebras, pero no hay pruebas materiales que sustentaran ninguna de las hipótesis. El único registro médico es el del doctor Nasher, un profesor estadounidense que relató en el diario “New York American” que “es una notable hazaña acrobática o contorsionista. Notable por su novedad como por el persistente entrenamiento necesario para lograrla”.

De hecho, Laurello explicaba que todo era fruto de tres años de intenso entrenamiento, que le habían permitido lograr algo que no se había visto hasta el momento y que no se ha vuelto a ver.

Pero como siempre ocurre en este tipo de casos, comenzaron a surgir los detractores. Eran los años previos a la guerra y el nazismo se había instalado de forma definitiva en Alemania y tenía ya sus tentáculos extendidos por la sociedad norteamericana. Por ello, fueron muchos los que le acusaron de ser un defensor de la ideología impulsada por Adolf Hitler y le tacharon de antisemita.

El éxito del “búho humano” no se tradujo en una tranquila vida personal. De hecho, sus líos matrimoniales provocaron su detención durante un espectáculo. Laurello se casó en primeras nupcias con Laura Precht, con la que tuvo un hijo llamado Alexander. La relación acabó rompiéndose y volvió a pasar por el altar con Emilie Wittl. Durante su segundo matrimonio tuvo dos hijos más, pero se desatendió de ellos y se marchó de casa. Wittl acudió a la Policía para denunciarle por abandono conyugal. El 30 de abril de 1931 varios agentes acudieron a su espectáculo para arrestarlo. Con la cabeza vuelta hacia atrás, le guiñó un ojo a los oficiales. Ellos, le devolvieron el gesto pero lo detuvieron bajo fianza de 500 dólares.

La última aparición pública de Laurello fue el 24 de marzo de 1952 en el programa de televisión “You Asked For It”. En 1955, fallecía a causa de un infarto. Tenía 70 años.