Medio ambiente

“Es ahora o nunca”: la ONU pide reducir las emisiones a la mitad en 2030 para asegurar un “futuro habitable”

El sector energético, y otros muchos, tienen la llave para hacer un cambio que realmente reduzca el calentamiento global. El último informe de Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es contundente: “hay opciones para evitar una catástrofe”.

Estudiantes se manifiestan en Paris en una protesta contra el calentamiento global del grupo internacional "Viernes por el Futuro", fundado y promovido por la activista Gretha  Thunberg. A 25 de marzo de 2022
Estudiantes se manifiestan en Paris en una protesta contra el calentamiento global del grupo internacional "Viernes por el Futuro", fundado y promovido por la activista Gretha Thunberg. A 25 de marzo de 2022 FOTO: Michel Euler AP

El consumo global de carbón tiene que haberse reducido un 95% a mediados de siglo con respecto a 2019, el de petróleo un 60% y el de gas un 45% para alcanzar la meta de que la temperatura media global no suba más de 1,5 grados centígrados. Esta es una de las principales conclusiones del nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU, publicado hoy.

El texto se centra en exponer las medidas de mitigación del calentamiento global- que ponen en peligro cada vez más vidas a través de los impactos que van desde incendios forestales hasta inundaciones y sequía- y concluye que las emisiones pueden reducirse a la mitad en 2030 si hay, entre otras cosas, cambios en el sector energético.

En el escenario más optimista, donde se logra no rebasar ese límite de los 1,5 grados (o se supera momentáneamente a mediados de siglo para bajar de ese umbral después), “casi toda la electricidad proviene de fuentes que no emiten carbono o con bajas emisiones”, destaca el informe.

Ante la realidad incontestable de que las emisiones de combustibles fósiles que calientan el clima continúan aumentando, el grupo de expertos ha querido enfatizar que los esfuerzos para reducirlas deben ser justos y tener en cuenta otras prioridades clave de los países, como el desarrollo en las naciones pobres. De no ser así, “probablemente fracasarán”.

Desde 2010 ha habido disminuciones sostenidas de hasta un 85% en los costes de energía solar, eólica y baterías. Una gama cada vez mayor de políticas y leyes ha mejorado la eficiencia energética, reducido las tasas de deforestación y acelerado el despliegue de energía renovable.

“Nos encontramos en una encrucijada. Las decisiones que tomamos ahora pueden asegurar un futuro habitable. Tenemos las herramientas y los conocimientos necesarios para limitar el calentamiento”, apuntó el presidente del IPCC, Hoesung Lee, quien añadió: “Me da esperanza la acción climática que se está tomando en muchos países. Hay políticas, regulaciones e instrumentos de mercado que están demostrando ser efectivos. Si estos se amplían y se aplican de manera más equitativa, pueden respaldar reducciones profundas de emisiones y estimular la innovación”.

Reducción de combustibles fósiles

Aunque el informe es contundente en cuanto a los escenarios futuros, no pide el abandono total de los combustibles fósiles dado que no todos los países pueden hacerlo al mismo ritmo ni al mismo nivel. En los países ricos, la tecnología necesaria para hacer el cambio a una energía limpia está ampliamente disponible y es cada vez más barata. Sin embargo, en los pobles pero ricos combustibles fósiles, falta la financiación necesaria y el impulso político “para desplegarlo a una escala lo suficientemente grande”

Mucho más que en sus informes anteriores, el IPCC destacó las desigualdades en quién produce las emisiones que impulsan el cambio climático, señalando con el dedo a los más ricos del mundo por tener “el mayor potencial para la reducción de emisiones”.

“La guerra entre Rusia y Ucrania - al igual que la pandemia de covid- han evidenciado que los países pueden hacer cambios económicos drásticos para hacer frente a una emergencia, algo que la mayoría aún no está haciendo para reducir los riesgos cada vez más claros del cambio climático, señaló Fátima Denton, una de las 278 autoras del informe. Asimismo, el texto cuestiona “la prisa actual de muchas naciones ricas por reabrir temporalmente instalaciones cerradas de gas y carbón para hacer frente a la escasez de energía provocada por el conflicto de Ucrania, incluso cuando se exhorta a los países pobres ricos en combustibles fósiles a adoptar energías limpias”.

Un cambio“socialmente aceptado”

El informe del IPCC explora en esta ocasión las barreras sociales y los aceleradores de la acción climática con más profundidad que los informes anteriores. Así, los expertos advierten que las consecuencias sociales y económicas de los esfuerzos de reducción de emisiones - desde la asequibilidad hasta la creación de empleos verdes- pueden “crear desigualdades que afecten la cohesión social y la aceptabilidad de la mitigación”. Por ello, el texto incide en que se debe prestar atención a realidades que a menudo se pasan por alto, desde las normas culturales hasta el deseo humano de estatus social. “Las opciones de reducción de emisiones que se alinean con las ideas, valores y creencias predominantes se adoptan e implementan más fácilmente”, explica.

Y es que son los obstáculos sociales, junto a la resistencia políticas, lo que, a juicio de los firmantes, más frenan los cambios. “Las consecuencias de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero permiten cambios muy beneficiosos en nuestro estilo de vida: desde ciudades más limpias hasta automóviles más silenciosos y energía más barata. La evidencia también muestra que estos cambios en el estilo de vida pueden mejorar nuestra salud y bienestar”, indicó Priyadarshi Shukla, copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC. “Muchas de las cosas que los economistas dicen que tendrían sentido no han sucedido debido a la política, y solo a la política”.

Los próximos años

Para el IPCC, limitar el calentamiento a alrededor de 1,5°C requiere que las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo antes de 2025 a más tardar y se reduzcan en un 43% para 2030; al mismo tiempo, el metano también tendría que reducirse en aproximadamente un tercio.

“Es ahora o nunca, si queremos limitar el calentamiento global a 1,5°C”, recalcó Jim Skea, copresidente del Grupo de Trabajo del IPCC, que añadió: “Sin reducciones inmediatas y profundas de las emisiones en todos los sectores, será imposible”.