Alerta sanitaria: mueren más de 300 personas por jarabes para la tos contaminados a la venta en siete países

Estos jarabes presentan sustancias químicas tóxicas que se utilizan como disolventes industriales y agentes anticongelantes

La OMS investiga la relación entre muertes por jarabes para la tos
La OMS investiga la relación entre muertes por jarabes para la tos FOTO: Dreamstime La Razón

En los últimos cuatro meses, al menos 7 países han informado de casos de jarabe para la tos contaminado. En tres de ellos, Indonesia, Gambia y Uzbekistán, han fallecido 300 personas, en su mayoría niños menores de cinco años, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). A estos casos de fallecidos en los tres países, el organismo suma ahora Filipinas, Timor Oriental, Senegal y Camboya, donde ya se han reportado varios incidentes debido a estos jarabes infantiles de venta libre en los que se ha detectado “contaminación confirmada o sospechada con altos niveles de dietilenglicol y etilenglicol”. Se trata de sustancias químicas tóxicas utilizadas como disolventes industriales y agentes anticongelantes que pueden ser mortales incluso en pequeñas cantidades y que nunca deben encontrarse en los medicamentos.

“El año pasado, la OMS dio la voz de alarma emitiendo alertas médicas en octubre centradas en Gambia, en noviembre sobre Indonesia y a principios de este mes en relación con Uzbekistán. Los casos en estos tres países están asociados a más de 300 muertes, pero sabemos que al menos siete países se han visto afectados”, informó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS en rueda de prensa.

Por ello, el organismo ha vuelto a lanzar una llamada urgente “para que los gobiernos detecten estas sustancias en los medicamentos” y refuercen la seguridad y los fármacos, que siempre deben tener adquirirse a través de proveedores autorizados. “Los Gobiernos deben aumentar la vigilancia para poder detectar y retirar de la circulación cualquier medicamento de calidad inferior identificado en las alertas médicas de la OMS. También deben hacer cumplir las medidas legales para ayudar a detener la fabricación, distribución y uso de medicamentos de calidad inferior y falsificados”, reclamó .

La OMS ya ha emitido tres alertas médicas mundiales sobre los medicamentos contaminados. Una de ellas, el 5 de octubre de 2022, que alertó sobre el brote de jarabe tóxico en Gambia (donde se cree que han causado al menos 70 muertos); la siguiente se produjo el 6 de noviembre de 2022, al detectarse envenenamientos infantiles en Indonesia (con unos 200 fallecidos); y finalmente el pasado 11 de enero se alertó sobre niños afectados por estos jarabes tóxicos en Uzbekistán donde se han contabilizado al menos 21 decesos. La alerta para Gambia afectaba a jarabes producidos por el laboratorio indio Maiden Pharmaceuticals, la de Uzbekistán para productos similares de la también india Marion Biotech, y la de Indonesia se refería a productos de manufactura local, la mayoría por parte de la firma PT Afi Farma.

La OMS está buscando más información sobre las materias primas específicas utilizadas por seis fabricantes de la India e Indonesia para producir medicamentos relacionados con las muertes recientes. Según informa la agencia Reuters, estos fabricantes se han negado a hacer comentarios sobre la investigación o han negado haber utilizado materiales contaminados que hayan contribuido a los fallecimientos. El organismo también estudia la posibilidad de aconsejar a las familias de todo el mundo que reevalúen el uso de jarabes para la tos para niños en general, mientras haya dudas sobre la seguridad de algunos de estos productos.

Queremos asegurarnos de que estos medicamentos no lleguen a los niños. Los gobiernos tienen estar al tanto de lo que ocurre en sus países para detectar los medicamentos contaminados”, insistió la doctora Hanan Balkhy, subdirectora general para Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS. A lo que añadió que muchos de estos fármacos contaminados llegan a través del mercado informal, y la preocupación en el seno del organismo es creciente ya que “se trata de medicinas muy comunes” a los que “más niños podrían estar expuestos”.