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Escribir con orina para destapar los brutales experimentos humanos de los nazis

Cuatro mujeres polacas arriesgaron su vida para enviar cartas con mensajes secretos donde contaban las torturas que recibían por parte de los nazis

  • Uno de los campos de concentración alemanes
    Uno de los campos de concentración alemanes /

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Tiempo de lectura 4 min.

18 de mayo de 2019. 12:05h

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Rocío Arranz .  18/5/2019

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Es conocido por todos que durante el Holocausto murieron millones de personas en los campos de concentración nazis pero lo que hasta ahora era desconocido era la labor de cuatro mujeres polacas que arriesgaron su vida para dar a conocer los brutales experimentos que realizaban los doctores nazis.

La historia de estas cuatro heroínas ha salido a la luz gracias a un libro que habla sobre las cartas con mensajes secretos que las jóvenes enviaban a sus familias. La única forma de descifrar estas cartas era con orina.

Krystyna Czyz, vivía en un pueblo polaco llamado Lublin, las tropas alemanas lo invadieron en 1939 cuando ella solo tenía 15 años. Las SS creían que su familia era responsable de un delito de desobediencia por lo que les sometieron a atroces interrogatorios donde eran torturados para que dijeran la ‘verdad’ que los nazis querían oír. Krystyna fue enviada al campo de concentración de Ravensbrück.

Allí conoció a otras tres chicas a las que sometían a los mismos experimentos: Wanda Wijtasik, Janina Iwaska y a su hermana, Krystyna Iwaska. El doctor Karl Gebhardt, médico personal del líder de las SS, Heinrich Helmer, era el encargado de los experimentos, uno de ellos consistía en clavar cristales sucios en las manos de las chicas para ver cómo el cuerpo respondía a la infección causada, tal y como recoge el libro.

A pesar de la dramática situación que estaban viviendo las jóvenes decidieron destapar los crímenes que se estaban cometiendo en aquel campo. Tenían permitido escribir una carta al mes por lo que descubrieron como burlar los controles que los nazis realizaban a las cartas para comprobar que no se contara la realidad de las cientos de personas que pasaban allí sus días. Llegaron a la conclusión de que si utilizabas la orina para escribir, cuando se secaba desaparecía y cuando volvías a humedecer el papel con orina, esta se calentaba y aparecía el mensaje.

Krystyna fue la primera en enviar una carta con un mensaje secreto. Para descubrir que se escondía algo más hizo referencia a un libro que leían de pequeños y trataba de mensajes ocultos. Tras analizar la carta descubrió un patrón acrónimo y descubrió el mensaje: “Letras en tinta”.

Entre 1943 y 1944 enviaron 27 cartas en las que explicaban detalladamente los atroces crímenes que allí se cometían. En una de esas cartas, Janina pidió a su padre ayuda para escapar. De acuerdo a lo que dice la Universidad de Loud en el mensaje se podía leer: “Tienes que ser cuidadoso e invisible”.

En 1944, una radio inglesa informó: “En el campo de concentración de Ravensbrück los nazis están cometiendo nuevos crímenes. Las mujeres están siendo sometidas a experimentos de vivisección y están siendo operadas como las ratas”. De esta forma el mundo conoció el infierno que estaban pasando aquellas mujeres.

Finalmente, las mujeres consiguieron sobrevivir a aquella tortura e intentaron llevar una vida lo más normal posible. Krystyna se convirtió en académica, Wanda en psiquiatra, Janina en periodista y su hermana en médica.

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