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Muere el pedófilo caníbal que mató a su casero y obligó a su "novia" de 12 años a comérselo

Intentó quitarse la vida en prisión y ha pasado los últimos cuatro meses en estado de coma

  • Arkady Zverev, de 22 años
    Arkady Zverev, de 22 años

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24 de abril de 2019. 11:23h

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Paco Rodríguez 24/4/2019

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Arkady Zverev, de 22 años, conocido como el "pedófilo caníbal" ruso, ha muerto cuatro meses después de su intento de suicidio en prisión. Zverev, que estaba a la espera del juicio, reconoció haber matado a su casero, Alexander Popovich, de 21 años, antes de hervir sus ojos, calentar a máxima potencia en el microondas su cabeza cortada y alentar una niña de 12 años, a la que describió como su novia, a freír y comerse el corazón y el cerebro de la víctima. Zverev grabó la masacre y mostró las macabras imágenes a los investigadores del caso. Cuando fue ingresado en prisión trató de quitarse la vida pero falló y ha estado en coma durante cuatro meses antes de morir.

El pedófilo caníbal indicó ante el juez que recogió a la menor en un viaje en coche que realizó desde Sochi a San Petersburgo y que sus padres no sabían nada del paradero de su hija. También admitió que mantuvo relaciones sexuales con ella.

La menor reconoció ante la Policía que cocinaron el corazón del casero en una sartén y que se lo comieron. Dio todo tipo de detalles e incluso llegó a decir que el sabor le pareció "demasiado dulce" y que "el cerebro resultó ser mucho más sabroso"

Sobre el crimen, no está clara la motivación. Existen dos posibles hipótesis de lo ocurrido. La primera indica que el casero se enfrentó a Zverev después de que le preguntara si la menor tenía edad para ser sexualmente activa. La otra tiene que ver con el dinero. El casero pudo pedirle a su verdugo que le pagara más por el alquiler, lo que habría desembocado en una pelea. Lo único que los investigadores tienen claro es que Zverev apuñaló a la víctima, la mutiló con un hacha en una casa situada en la aldea Novinka, cerca de San Petesburgo, y que cocinó varias partes del cuerpo.

Zverev también podría haber tenido algo que ver con otra muerte, ya que en su comparecencia ante el juez confesó que tuvo una ex novia que se cayó por la ventana y que se partió la cabeza y que esa fue la primera vez que había cocinado un cerebro y se lo había comido. La niña tenía 15 años cuando comenzó a mantener relaciones sexuales con él y murió el año pasado, con 18.

El caso será cerrado por la justicia porque el el autor confeso de los hechos está muerto y la menor no puede ser condenada. A pesar de ello, las autoridades sostienen que la niña participó activamente en la masacre. Pero como tiene menos de 14 años, fue "interrogada como testigo menor de edad y trasladada a un centro de detención especial para niños".

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