Entrevista

Pedro Cavadas (cirujano): “Dedicarme a la Cirugía Reconstructiva ha sido un acertadísimo error”

En la afonía de sus salas de operaciones, no solo remienda el tejido roto o restaura lo que el tiempo o la adversidad han desgarrado. Con cada incisión o sutura, el doctor Cavadas moldea destinos y reconstruye dignidades perdidas, cambiando la vida de miles de personas cada año.

Entrevista al cirujano Pedro Cavadas.
Entrevista al cirujano Pedro Cavadas.Kike Taberner

Aunque algunas de sus contribuciones han dado la vuelta al mundo, el verdadero legado del 'cirujano de las manos de oro' se desvanece en la cotidianidad, escapando al reconocimiento público y a los ojos del mundo. En la afonía de sus salas de operaciones, no solo remienda el tejido roto o restaura lo que el tiempo o la adversidad han desgarrado. Con cada incisión o sutura, el doctor Cavadas moldea destinos y reconstruye dignidades perdidas, cambiando la vida de miles de personas cada año. Sin embargo, no siempre tuvo claro que su destino fuera la Cirugía Reconstructiva. De hecho, siendo estudiante, eligió Cirugía Plástica sin saber lo que era la Cirugía Reconstructiva. Para él, esta elección que lo llevó a abrazar su verdadera vocación 'fue un acertadísimo error'.

¿Por qué eligió dedicarse a la Cirugía Reconstructiva?

Me atraía la cirugía cuando estudiaba Medicina. Opté por la cirugía plástica sin saber lo que era la Cirugía Reconstructiva. Fue un error acertadísimo error, como casi todas las cosas en mi vida. La Cirugía Reconstructiva es una especialidad peculiar, que puede ser tan amplia o estrecha como desees, y al final, para mí, resultó ser la mejor especialidad: la más amplia, la más compleja y, también, la más gratificante. En mi caso, opté por un enfoque amplio y me dediqué a casos sumamente complejos que exigen experiencia y formación en áreas limítrofes como cirugía ortopédica, vascular o neurocirugía. Estos casos complejos se abordan en el día a día. Lo que se trasciende a los medios representa apenas es una milésima fracción de lo que se realiza a diario.

¿Qué cualidades debe poseer alguien para dedicarse a la Cirugía Reconstructiva?

Lo esencial es tener una capacidad de trabajo infinita, una disposición constante para el estudio, una inclinación, probablemente psiquiátrica, para adoptar los problemas de otros como propios y preocuparse genuinamente por ellos, así como ganas de complicarse la vida para mejorar la de otros. Y no se requieren grandes recursos ni un gran equipo para hacer bien el trabajo. Basta con tener un buen anestesista, una instrumentista competente y un hospital medianamente adecuado donde llevar a cabo la labor. Se necesita poca gente, pero con muchas ganas de trabajar.

¿Qué interés suscita la Cirugía Reconstructiva entre los residentes que acaban la especialidad?

Hay muy poca gente que se interese en ella, lo que resulta en una escasa cantidad de personas dedicadas a ella. El 95% de los médicos que acaban la especialidad de Cirugía Plástica y Reparadora en España se dedican a la cirugía cosmética. ¿Por qué? Con todos el respeto, porque es una forma sencilla y cómoda de ganarse la vida. La realidad es que predomina la cultura de lo fácil y de la falta de trascendencia vital desde edades tempranas. La Cirugía Reconstructiva, que se dedica a resolver casos complejos, queda reservada para unos pocos románticos.

¿Qué le motiva a mejorar la vida de pacientes desesperados a quienes el resto de la profesión médica ha dado por perdidos?

No he elegido dedicarme a los casos que otros evitan o rechazan. Sucede que, al aceptar y resolver casos complejos, la gente termina buscándome. En muchos casos, acuden a mí antes de rendirse por completo. Nunca soy el primer médico al que consultan; siempre soy el último recurso. Vienen cuando ya todo ha fallado. Ahí, siento la presión de que, si les digo que no puedo ayudarles, se lo tomen como un no definitivo. No obstante, la verdad es que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, se pueden conseguir mejoras. Porque la Cirugía Reconstructiva mejora.

Además de tratar a estos pacientes que acuden a usted, hace 20 años se marcó el reto de ir usted allí donde se le necesitaba para reparar heridas de machetes, de disparos… Y lo hace a través de la Fundación Pedro Cavadas.

Sí. Es prácticamente coetánea a LA RAZÓN. La creé para hacer cirugía humanitaria en África Oriental, inicialmente en Kenia, aunque posteriormente nos trasladamos a Tanzania. A pesar de ser un país más empobrecido, hay menos riesgo de violencia. Ofrecemos cirugía reconstructiva de forma gratuita a pacientes en áreas remotas que no tienen acceso a este tipo de atención médica ni de lejos.

Además, nos dimos cuenta de que, más allá de la cirugía, existe una urgente necesidad de mejorar la educación en estos lugares. La educación es la clave para que la gente resuelva sus propios problemas. Porque no se trata de blanquitos solucionando problemas de negritos. Por eso, lanzamos programas para financiar los estudios a estudiantes de áreas remotas que no tienen acceso a ella a cambio de un buen rendimiento académico. No les pagamos estudios a vagos. Eso solo ocurre en España, donde se otorgan becas a personas con suspensos. Es una especie de pacto entre caballeros. También, a cambio de que, en la medida de sus posibilidades cuando sean adultos, contribuyan de alguna manera con otras personas a lo largo de sus vidas. Tengo muchos sobrinos africanos, muchos de ellos ya han finalizado sus estudios universitarios. Hay médicos, periodistas, economistas y muchos maestros. Una vez terminan la universidad, vuelan solos. Les hemos proporcionado oportunidades y ahora les decimos: 'Te hemos financiado los estudios y el sustento, te hemos sacado de tu aldea porque lo deseabas, te hemos dado zapatillas para correr y te hemos puesto en la línea de salida. A partir de ahora, depende de ti'.

¿Algunos de esos médicos a los que les otorga una beca termina contagiándose de este espíritu humanitario?

Es muy difícil. Lo he intentado en otras ocasiones. Los traes aquí, les proporcionas un año de estancia y los formas en Cirugía Reconstructiva. Acuerdas con ellos que, en cierta medida, realicen trabajo pro bono para la población. Sin embargo, a menudo te llevas decepciones maravillosas cuando se trasladan a una ciudad grande en busca de ingresos, utilizando la formación que les has brindado de forma gratuita para asegurar a sus familias una vida más cómoda. Es casi imposible retener a un médico con una capacitación especial que probablemente ningún otro cirujano en ese país posea, en áreas remotas y que comparta tu entusiasmo humanitario.

Con toda esta actividad en España y en Tanzania, ¿qué lugar deja para su vida familiar?

Me encantaría trabajar menos, pero los pacientes siguen viniendo. ¿Qué hago con ellos? Podría empezar a rechazar algunos casos. En algún momento, tendré que comenzar a hacerlo porque aunque ayudar a mejorar la vida de los demás es loable, a esta edad uno se da cuenta de que ha vivido más de la mitad de su vida.

En su opinión, ¿cuáles son las deficiencias más graves de nuestro sistema de salud?

No conozco ningún país donde la gente cante las alabanzas del sistema de salud, por bueno que sea. El sistema de salud español era muy bueno, ahora ha empeorado un poco. Aunque no es perfecto, sigue siendo infinitamente mejor que la atención médica en la mayoría de los países. Lo que debemos tener presente es que la clave no radica en gastar excesivamente en equipamiento, sino en tener profesionales capaces de utilizar esos recursos. Hablamos de quirófanos inteligentes, pero no es el quirófano el que necesita ser inteligente. Preferiría que el quirófano sea simple, pero que mi médico sea inteligente. La verdadera inteligencia no reside en los aparatos ni en la maquinaria.

¿Cómo está cambiando el ámbito de la Cirugía?

La cirugía está cediendo terreno a la medicina progresivamente. Cada vez menos problemas se resuelven mediante procedimientos quirúrgicos, y más patologías que solían ser tratadas quirúrgicamente ahora encuentran solución en tratamientos médicos. Es una evolución natural. Cuanto más conocemos sobre una enfermedad, menos la tratamos con un cuchillo.

¿Cuáles son las técnicas o tecnologías más prometedoras y hacia qué panorama futuro nos conducen?

Una de ellas es la transplantología reconstructiva, pero aún está lejos de convertirse en un procedimiento clínico común. Todavía enfrenta numerosos problemas farmacológicos. Lo mismo sucede con la medicina regenerativa y las células madre, las cuales, hasta el momento, tienen aplicaciones muy limitadas. ¿Llegarán a tener utilidad? Sí, pero pasarán décadas antes de que eso ocurra.

Será entonces cuando la cirugía retroceda, hasta el punto en que algunas especialidades enteras desaparezcan. De hecho, algunas ya están prácticamente obsoletas, como es el caso de la cirugía oncológica. En pocos años, los tumores malignos no serán tratados con cirugía ni radioterapia, sino como un problema médico. Esta es la evolución normal. Por otro lado, especialidades que solían ser marginales, como la inmunología clínica o la genética, adquirirán mayor relevancia.