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La privacidad dice del todo “adiós” con FaceTag, la app del nuevo Mark Zuckerberg

Esta nueva aplicación, inventada por el estudiante de primero Yuen Ler Chow de Harvard, ya plantea grandes debates éticos

Una vez la persona se registra con sus datos y su identificación facial, FaceTag permite escanear el rosto del resto de usuarios e intercambiar su información personal
Una vez la persona se registra con sus datos y su identificación facial, FaceTag permite escanear el rosto del resto de usuarios e intercambiar su información personal La Razón

Como ya sabemos por anteriores aplicaciones como la de Mark Zuckerberg, la universidad de Harvard es la cuna de las grandes ideas tecnológicas, pero también la del debate ético e informático. Esta vez el foco está en un alumno de primero y su aplicación FaceTag.

Yuen Ler Chow, creador de la app, entra en la universidad y se da cuenta de la gran cantidad de nombres y caras desconocidas, demasiada información en poco tiempo lo que hace que posiblemente vaya a olvidar a la mayoría de las personas con las que se cruce. Es entonces cuando se le ocurre la idea de crear una aplicación de reconocimiento facial.

¿En que consiste?, una vez la persona se registra con sus datos y su identificación facial, FaceTag permite escanear el rosto del resto de usuarios e intercambiar su información personal, esta información va desde los número de teléfono, hasta las cuentas de las distintas redes sociales que posea. Es decir, la app permite de forma rápida y sencilla el intercambio de datos personales con otros usuarios, simplemente con un simple escaneo de los rasgos faciales. El único requisito que hay es que tienen que estar registradas todas las cuentas de usuario en la aplicación. Las cuentas privadas tendrán que aceptar de forma manual (presionando un botón) el intercambio de datos, mientras que el resto de los usuarios con cuentas públicas lo harán de forma automática una vez se realiza la coincidencia de rostros.

La aplicación actualmente tiene alrededor de 100 usuarios y únicamente se encuentra de forma exclusiva para estudiantes de Harvard, pero Chow prevé expandir su proyecto a otras universidades.

Debate ético

Sin embargo, como todo avance tecnológico, FaceTag ha causado cierto debate ético entre la comunidad. El primero de ellos se encuentra en la privacidad, problemática que han tenido la mayoría de las aplicaciones en los últimos años.

Que la aplicación implique escanear el rostro hace que las instituciones, los establecimientos y las empresas privadas puedan rastrearnos en cualquier punto donde nos encontremos, además de poder tener datos de nuestra actividad diaria, aunque esto, advierten, no es del todo exacto y posee grandes defectos ya que el reconocimiento facial todavía no ha avanzado lo suficiente. Lo que nos lleva a otro de los debate que se les plantea, y es la discriminación hacia las comunidades afrodescendientes, ya que este posee aún más fallos en los rostros negros, donde puede hasta identificarlos de forma errónea.

En materia de privacidad también está la problemática de almacenar muchos datos personales y que su cesión sea de forma tan sencilla y automática. El almacenar tantos datos hace necesaria una gran inversión en seguridad informática, algo que los expertos han advertido en innumerables ocasiones y que todavía hoy en día siguen teniendo grandes fallos. Chow ante estas dudas de los expertos asegura que “el usuario tiene esencialmente un control total sobre quién tiene acceso a los datos”.

FaceTag ha supuesto un gran avance en términos de eficacia y posee un lenguaje muy intuitivo y rápido para las nuevas generaciones. Posiblemente la app vaya implementando mejoras en la medida que se vaya introduciendo en más mercados y aunque tiene grandes frentes abiertos, es una de las aplicaciones del momento, sobre todo por la gran capacidad de los más jóvenes en encontrar nichos de mercado y convertirlos en oportunidades de negocio.