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El ciberacoso, mayor en los colegios sin móviles

Afecta más a los centros que prohíben los teléfonos que a los que los admiten

Ciberacoso y agresión a docentes
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Los colegios en los que está prohibido el uso de teléfonos móviles tienen una tasa de ciberacoso escolar mayor que en aquellos en los que sí están permitidos, según revela un estudio reciente del Centro de Estudios Estadísticos sobre Educación de Estados Unidos del que informa Portaltic/EP.

El ciberacoso escolar es un tipo de acoso que se produce principalmente a través de dispositivos electrónicos, como el móvil o el ordenador, y de servicios de Internet. Según la investigación, el 65,8 por ciento de los colegios públicos en Estados Unidos tiene medidas que restringen el uso de móviles.

El estudio muestra que las escuelas que no permiten utilizar móviles a sus alumnos registraron un ratio de casos de cberacoso diarios o semanales del 16,4 por ciento, frente a las que sí que admiten los ‘smartphones’, cuyo dato es del 9,7 por ciento.

Este análisis ha comparado los casos de ciberacoso escolar del año 2016 con los datos de 2010, y ha detectado un aumento de los centros donde los directores reciben quejas por este motivo con frecuencia diaria o semanal (pasa del 7,9 al 12 por ciento), mensual (del 9,4 al 14,9 por ciento) u ocasional (del 45 al 54 por ciento).

Mientras que el 37,7 por ciento de los directores de escuela nunca había recibido una queja por ‘cyberbullying’ en 2010, este porcentaje se reduce hasta el 19,1 por ciento en los datos del año 2016.

Las herramientas de trabajo que permiten a varias personas actualizar un mismo documento como Google Docs se han convertido en una de las formas más comunes entre los menores para acosar o insultar a otros compañeros debido a su rapidez de difusión y eliminación, como explica la compañía de ciberseguridad Panda Security en su blog oficial.

Los jóvenes usan herramientas de elaboración de trabajados grupales para llevar a cabo este tipo de actos de acoso a nivel escolar, como Google Drive y su versión de documentos Docs, o de plataformas que usan los adultos como Slack, Trello o Doodle.

El usar estas herramientas supone una doble «engaño», como entienden desde Panda Security: por un lado, los padres creen que sus hijos están realizando un trabajo escolar, por lo que bajan la guardia; por otro, los acosadores pueden actuar individualmente o en grupo, agregar a un supuesto documento de trabajo a uno o varios compañeros, planear las ‘bromas’ o insultos y borrar toda prueba de su acción.

Los ideadores del acoso crean un documento colaborativo e invitan a la víctima; a partir de ahí pueden ir proponiendo pruebas abusivas de las que se deja constancia en herramientas de planificación de trabajo. Una vez cumplida la prueba, se borra del documento colaborativo, pero puede quedar registrada en algún tipo de calendario desde el que los acosadores pueden hacer seguimiento del cumplimiento de lo planificado para sus víctimas, según señalan desde la compañía.

La invitación de la víctima al documento también puede tener como objetivo insultarla o humillarla entre unos pocos, o mandar fotos de esa persona para reírse de ella, pudiendose borrar todos los archivos y palabras al instante.

El acoso usando este tipo de herramientas también puede ser a la inversa, es decir, expulsando o permisos de lectura y edición a un miembro de un ‘grupo de trabajo’, ya que los que permanecen en este pueden aprovechar para compartir información sobre los primeros, insultarles o planificar alguna fechoría.

El gerente de Operaciones de Consumidores a nivel global de Panda Security, Hervé Lambert, aconseja «revisar los últimos cambios que se han realizado en el documento» en el caso de tener «la sospecha de que nuestro hijo esté siendo acosado por medio de estas herramientas». EP