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Alfred y Amaia representarán a España en Eurovisión 2018

«Tu canción», compuesta por Raúl Gómez, será el tema que representen la navarra y el catalán en el certamen musical que se celebrará este año en Lisboa

  • Amaia y Alfred interpretan su canción en Operación Triunfo 2018/RTVE
    Amaia y Alfred interpretan su canción en Operación Triunfo 2018/RTVE

Tiempo de lectura 2 min.

30 de enero de 2018. 13:02h

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Cecilia García 30/1/2018

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Estaba cantado, nunca mejor dicho. Amaia y Alfred son ya, por derecho y al natural, los representantes de España en Eurovisión. “Tu canción”, compuesta por Raúl Gómez, es el tema. ¿Cursi? Sí, por supuesto, tanto como el primer amor en el que se dicen frases que jamás se volverán a pronunciar, al menos con la misma inocencia. Amaia y Alfred se comportaron como lo que son, dos pipiolos que están descubriendo otro mundo, no el de la canción, que lo conocían, el de la fama y, quizá, el del primer amor dado su afán por darse un piquito de tanto en tanto. Su interpretación fue virginal, pura, sincera, emotiva, inocente y pulcra. Empezaron tocando el piano, bien; luego se levantaron y cantaron juntos, como si no hubiese nada más, con la intimidad de los que se creen que no son vistos, aunque les observan todos. Ahí radica el encanto de una canción bien compuesta y con armonía y unos cantantes que se creen, no solo lo que están cantando, también lo que están sintiendo. Es intimista en un festival, como de Eurovisión, que es de masas. Ahí está su poder. Ganen o no, sobran los argumentos para sacar pecho y agitar las banderitas españolas en Lisboa, ciudad, por cierto, que por el tono de la canción y la actitud de ellos, no puede ser más apropiada. Si se quieren o no, me importa un bledo, lo importante es que en la actuación lo parece y es lo que transmiten. Así lo reconocen las casas de apuestas que, antes de que empezase la gala, ya les daba por ganadores en la gala y les colocaban en el sexto puesto como favoritos para ganar el festival. A poco que se esmeren van y lo ganan.

“Arde” y “Lo malo” hubieran podido ir a Eurovisión por nuestro país sin que se nos cayese la cara de la vergüenza. Aitana y Ana Guerra, Ana “War” la denominan en las redes, hubieran hecho un magnífico papel porque tienen presencia y voz para cantar en distintos registros. Que no se preocupen ninguna de las dos. Eurovisión es una lanzadera, pero también un tránsito, donde nada termina y a la vez puede empezar todo. Así de ambiguo es un certamen tan incierto.

Fue una gala irreprochable, mérito de TVE y, sobre todo, de Gestmusic, que sabe un rato de hacer programas musicales, con una gran puesta en escena y un control escrupuloso de los tempos que un espacio de televisión merece. Calientes para subir el termómetro de la emoción y fríos como un témpano para que no se les vaya el espectáculo de las manos.

Me gustaría hablar de Miriam y Agoney, pero no me acuerdo. Los veo tan rápido como se me olvidan. Eso no quiere decir que hayan fracasado. Ha triunfado la dignidad de un “talent” que se convirtió por una noche en un concurso para ir a Lisboa por la puerta grande, aunque luego se estreche.

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