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La familia post Trump

Alan Ball (»A dos metros bajo tierra») regresa a un terreno conocido en la serie protagonizada por Tim Robbins y Holly Hunter que HBO estrena mañana

  • Los personajes de «Here and Now» viven problemas con los que no contaban al formar una familia con tres hijos adoptados y uno biológico
    Los personajes de «Here and Now» viven problemas con los que no contaban al formar una familia con tres hijos adoptados y uno biológico / HBO

Tiempo de lectura 2 min.

10 de febrero de 2018. 23:07h

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Cecilia García 10/2/2018

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Si se es Alan Ball y has sido el máximo responsable de una serie que destrozó moldes como «A dos metros bajo tierra» se vive como una bendición y también como una condena. El prestigio suma, pero debe pesar como una losa que los espectadores esperen de cada nuevo proyecto un éxito comparable a aquella ficción que nos hizo levitar y no porque se ambientase en una funeraria. De ahí que «True Blood» supiese a poco, «Banshee» solo aguantase dos temporadas y que todavía no se haya citado su nueva serie, «Here and Now», que HBO estrena mañana. Al atractivo de que él sea su creador, se suma la presencia de Tim Robbins –que ganó el Oscar por «Mystic River» (2003)– y Holly Hunter, que logró la estatuilla por «El piano» (1993). Los dos enamoraron a la audiencia en algún momento, aunque lo hayan olvidado.

Ball siempre ha tenido querencia por las familias que se salen de los patrones establecidos. Se podría interpretar como una forma de epatar al personal o simplemente de adaptarse a los nuevas estructuras familiares que demandan series con las que sentirse identificados.

En «Here and Now» se sufre y mucho. Robbins y Hunter son una pareja progresista por el simple hecho de que sus hijos abarcan varios continentes, puesto que adoptaron a tres niños –ya hombres y mujeres hechos y derechos– de Colombia, Vietnam y Somalia. La cuarta es la biológica. La serie plantea muchas cuestiones : cómo gestionar las pulsiones racistas, la sexualidad, lo que significa ser padre y la depresión, sin olvidar escenas sobrenaturales y una crítica furibunda de la regresión que ha sufrido América con Donald Trump. Pena que la acumulación de cuitas existenciales provoque un empacho.

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