Quince millones de dólares por una rosa

Un puñado de flores alcanzan precios superiores a los diamantes, conformando un selecto club de aromas en ocasiones inasequibles incluso para las personas más adineradas

Regalar flores parecería un regalo sencillo, ni muy barato ni demasiado caro, en ocasiones suficiente para salir al paso de cualquier compromiso. Al menos, eso parece. Pero existe el club de las flores privilegiadas, aquellas cuyo ramo ronda los cientos de miles, los millones de dólares, en ocasiones son tan costosas que no es posible ponerles precio. Su rareza, combinada con sus tonos exquisitos y sus originales aromas, posiciona el valor económico de esta belleza efímera, en ocasiones más breve que una madrugada, por encima de los coches de alta gama o las mansiones del barrio más ostentoso.

Parece difícil que vayamos a olerlas alguna vez. Aunque, quién sabe, quizá sea en uno de nuestros viajes cuando nos crucemos con ellas y sepamos reconocerlas, entonces podremos acercarnos a rozarlas sin desprendernos un céntimo del bolsillo.

Shenzhen Nongke

Varias de las flores que aparecen en esta lista compartirán una característica: su creación se debe al ser humano. Es decir, que tanto la Shenzhen Nongke como otras que saludarán a continuación fueron diseñadas por jardineros exquisitos, domadores de aromas, y esta orquídea de tonalidades violetas le costó ocho largos años a la empresa china Shenzhen Nongke.

Su costo alcanzó en una subasta los 193.000 euros, casi nada, pero esto no se debió a su olor (que describen como “delicado”) ni a su peculiar forma. Se debe, simplemente, a que es única en el mundo.

El oro de Kinabalu

Otra orquídea, aunque esta sea natural. Al hablar del oro de Kinabalu nos referimos a una flor que apenas florece una vez cada quince años, en peligro de extinción, cuyos gracioso pétalos conforman flores de hasta 30 centímetros de diámetro. Solo crecen tres de ellas sobre el monte Kinabalu, en Borneo, y son precisamente su belleza y exclusividad quienes han llevado a posicionarla como planta en riesgo de extinción.

¿El precio? Casi cinco mil euros por flor. Aunque pienso que haría falta ser muy avaricioso para arrancar uno de sus pétalos a la montaña.

Flor del azafrán

Alguno habrá que tenga azafrán en casa para condimentar la paella. Debería saber entonces que cuenta en su poder con una de las flores más costosas del mundo, parecía imposible que fuésemos a poseer alguna en esta lista pero es cierto, el azafrán, esta finísima tira rojiza cuya importancia para perfumarse ya viene dada desde los tiempos de la Grecia Antigua. Desde antes incluso, desde el origen de sus mitos, cuando el mortal Crocus la utilizaba como perfume antes de encontrarse con su amante, la ninfa Smilax. El muchacho terminó abandonado por la ninfa y presa de la pena se convirtió en flor de azafrán, y esa flor es hoy la ciudad griega de Krokos, conocida por su producción de la valiosa planta.

El precio de esta flor, el precio del despecho de Crocus, no se debe a sus pétalos sino al detalle más pequeño: los estambres. Se precisa de 25.000 flores de azafrán, o de sus estambres, para llegar a los cien gramos de azafrán, cuyo costo sería de 500 euros: 5.000 euros el kilo. Por esta razón lo llaman “el oro rojo”.

Flor de Kadupul

Oficialmente, la flor más cara del mundo. Tan cara se considera que ni siquiera tiene precio, no importa el dinero que guardes en la cuenta del banco ni los contactos en tu agenda ni los quilates en tu reloj. Nadie puede comprar esta flor cuya simbología es, precisamente, que no todo puede comprarse con dinero.

A simple vista parecería una flor común, bella pero ordinaria. Su aroma resulta tan suave que es conocido como “el misterio de media noche” la simetría de sus pétalos compite en belleza con tantas otras flores; incluso crecen alrededor de ciento cincuenta de ellas por cada arbusto, dependiendo de su tamaño. La flor titulada como “flor de la luna" o “reina de la noche” ni siquiera es escasa, podría llegar a encontrarla en Sri Lanka cualquiera que se lo propusiese. Su incalculable valor se debe en exclusiva a su fugacidad: nace siempre a medianoche y se marchita antes de llegar la madrugada.

Rosa Sweet Juliet

En español, la rosa “Dulce Julieta”. El nombre de la flor más cara del mundo, la joya de la corona cuyo precio alcanza la desorbitada suma de 15 millones de dólares por ramo, se debe a la frase que recita Julieta en la archiconocida obra romántica de William Shakespeare: “Eso que llamamos rosa, lo mismo perfumaría con otra designación”.

Su belleza radica en que el horticultor David Austin dedicó 15 años de su vida a crear esta excepcional variedad de rosa, cuyo color pálido y tono pastel es uno casi imposible de encontrar entre los colores saturados de la naturaleza. 90 pétalos colocados con precisión matemática componen cada una de sus flores, y su aroma, a medio camino entre el narciso y el galanto, es cuanto menos embriagador. Resulta curioso. Jugando astutamente con la frase de Julieta, David Austin denominó como rosa a una flor cuyo perfume es diferente al resto de flores con este nombre, aunque tenga un aspecto similar.