Sierra Norte de Guadalajara, de ruta con el aire más puro de España

Descubrir pequeños pueblos con encanto acariciados por la atmósfera más limpia de Europa es posible a apenas unos 100 kilómetros de Madrid

Panorámica de Sigüenza, GuadalajaraAntonio López Negredo

El envite de la segunda oleada de la pandemia del coronavirus nos obliga a buscar refugio en lugares cercanos, sin masificación y con grandes espacios al aire libre. Y eso es lo que propone precisamente una de las comarcas con menor densidad de población de Europa, ya que, gracias a ello, tiene el privilegio de poseer el aire más puro de España y el tercero más limpio del mundo. ¿Dónde? En la Sierra Norte de Guadalajara, una comarca cuya densidad de población es de apenas de 3,78 habitantes por cada kilómetro cuadrado. Esa nula masificación es parte de su gran encanto, aunque lo cierto es que posee muchos más atractivos turísticos que lo convierten en un destino idóneo de fin de semana, ahora que toca viajar por nuestro país. Desde su gastronomía, con productos de primera calidad y restaurantes con Estrellas Michelin incluidos, hasta los retazos de su historia, pasando por su espectacular naturaleza, la Sierra Norte de Guadalajara no defrauda.

Una de las puertas de entrada a esta zona es el Parque Natural del Río Dulce. Allí, en la pedanía seguntina de Pelegrina, estaban los estudios de naturaleza del gran Félix Rodríguez de la Fuente, fallecido hace ahora cuarenta años. Fue entre sus cárcavas rocosas donde se grabaron algunos de los episodios más recordados de su serie de «El Hombre y la Tierra». De hecho, el Amigo Félix tiene un monumento en lo más alto del lugar, convirtiéndose así en una cita ineludible para sus fans. Desde ese punto, todo lo que abarca la vista es naturaleza. «Hablamos del paraíso del senderismo, con valles abiertos, hoces que dejan al descubierto torres calizas, fauna y vegetación sorprendentes en paseos deliciosos», asegura María Jesús Merino, presidenta de la Asociación para el desarrollo local de la Sierra Norte de Guadalajara, ADEL Sierra Norte.

El trabajo de este Grupo de acción local es luchar contra la despoblación buscando un futuro sostenible, para lo que gestionan fondos europeos. Este verano, ADEL ha implementado una partida de estos fondos para que empresarios y los ayuntamientos de la comarca adecúen los servicios que prestan a la nueva normalidad de la pandemia. «Hoteles y casas rurales de todos los perfiles se convierten en un ambiente seguro. La gente tiene ganas de regresar a lo auténtico para volver a sentir», comenta Gonzalo Bravo, vocal de ADEL Sierra Norte y técnico en prevención de riesgos laborales.

Valverde de los Arroyos, GuadalajaraJavier Castañón

Salinas, historia y naturaleza

A menos de diez kilómetros del Río Dulce está el Salado. Hace honor a su nombre, no por sus aguas, que no llegan a ser saladas salvo quizá ligeramente en pleno estiaje, sino por el carácter de su valle y sus salinas. Saladares y salinas que proporcionaron riqueza a un amplio territorio en aquellos momentos del pasado en los que la producción de sal a semejante distancia de la costa era una actividad, no ya de importancia económica, sino hasta estratégica, a la que concurrirían reyes, iglesia y nobleza. Hasta el punto de que la explicación de una parte importante de la historia de estas tierras altas, a caballo entre las dos Castillas, no puede entenderse sin este conjunto de explotaciones salineras: a ellas se debe en buena medida, por ejemplo, los grandes monumentos históricos de la diócesis de Sigüenza, empezando por la Catedral. Hoy, la flor de esa sal, sus mejores cristales, son muy apreciados por los cocineros, incluidas las Estrellas Michelin que hay en la comarca.

En la esquina entre Guadalajara, Segovia y Madrid está el parque natural de la Sierra Norte. Este territorio ofrece paisajes de montaña únicos en Castilla-La Mancha. El clima, el suelo y los habitantes del Parque Natural que a lo largo de los tiempos han sabido adaptarse a su territorio, realizando un uso respetuoso con la naturaleza, han dibujado un paisaje de grandes contrastes donde se encuentran desde abiertos sabinares hasta umbríos hayedos en apenas unos kilómetros, lo que se une a su riqueza arquitectónica y el patrimonio etnográfico de los pueblos negros, como Majaelrayo, Campillo de Ranas, Valverde de los Arroyos o Tamajón, el Umbral del Ocejón.

Si hablamos de patrimonio histórico, en la comarca se ubican dos grandes tesoros de España: Sigüenza, ciudad candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad, y Atienza, la villa del «Rey Pequeño», Alfonso VIII, coronada por la imponente y bella mole de su fortaleza en lo alto del cerro en el que se asienta. Tampoco defraudan Jadraque, y su castillo en el cerro cónico más perfecto del mundo, o Cogolludo y su Palacio Ducal.

Buscando la soledad del camino, no son menos hermosas las pequeñas iglesias, como la de Carabias, la ermita de Santa Coloma, en Albendiego, o la de la de Campisábalos, y su mensario, pequeñas joyas del Románico rural. «Perderse por nuestros pueblos, es también, encontrarse», añade Merino.

Tamajón, GuadalajaraJavier Castañón

Y ahí, precisamente en Campisábalos, el lugar de Europa con el aire más puro, puede terminar este reconfortante viaje ahora que la salud es nuestro bien más preciado. «La contaminación atmosférica se produce con la concentración de partículas nocivas en el aire y la OMS recomienda que aquellas de tipo PM2,5 no deben superar los 10 microgramos por metro cúbico de media anual. En la estación de medición de Campisábalos, situada sobre una colina a 800 metros del municipio, los valores recogidos son de 5 microgramos, respectivamente», recuerda Pedro José María de Pablo, meteorólogo facultativo.