El Xacobeo más especial de la historia

El Camino de Santiago conmemora por primera vez su Año Santo alargando la celebración durante 2021 y hasta finales de 2022. ¿Qué mejor oportunidad para vivir una experiencia turística y espiritual única? ¡Buen Camino!

«Todos los caminos llevan a Santiago»
«Todos los caminos llevan a Santiago» FOTO: Fotografía Dreamstime

El 2021 ha traído al Camino de Santiago una celebración muy especial: el año santo compostelano, y, por primera vez en la historia, motivado por las consecuencias de la pandemia de la Covid-19, el Papa Francisco ha decidido que este año jubilar será doble, abarcando también el 2022.

El Camino de Santiago ha sido, y sigue siendo, sin duda, la ruta más antigua, más concurrida y más celebrada del viejo continente. Milenaria y conocida en todo el mundo, la peregrinación a Santiago se torna aún más especial cuando se realiza en el citado Año Santo, también conocido como Xacobeo, pues la Catedral de Santiago de Compostela, parada final del peregrino, goza de un singular privilegio concedido por el Papa Calixto II: otorga la indulgencia plenaria a quien reza en ella, y recibe los sacramentos de la penitencia y de la comunión. Son muchos, creyentes y no creyentes, los que coinciden en que «hacer el camino» en año santo es una experiencia gratamente inolvidable.

El descubrimiento en Galicia de la tumba del apóstol Santiago fue uno de los acontecimientos más importantes de la Eda Media, y hoy, doce siglos después, se conoce como Camino de Santiago a las rutas que recorren los peregrinos que van hasta los restos del Apóstol, en la Catedral de Santiago.

El Camino de Santiago, una experiencia inolvidable

Se podría decir que existen tantas rutas del Camino de Santiago como peregrinos, dado que cada uno de ellos empieza en la puerta de su casa una aventura espiritual y experiencial única. Pero tan solo están reconocidas como oficiales aquellas que tienen una historia documentada del paso de peregrinos y de acogida a los caminantes. En España hay más de cincuenta, y son cientos a lo largo de todo Europa. El principal itinerario, el denominado «Camino Francés», entra en España por Roncesvalles/Valcarlos y por Somport y fue declarado Patrimonio de la Humanidad, al igual que los Caminos del Norte, un conjunto de rutas conformado por el Camino de la Costa, el Camino Primitivo, el Camino Lebaniego y el Camino Vasco del Interior. Otras rutas de referencia son el Camino Portugués, la Vía de la Plata, el Camino Inglés o el Camino Sanabrés. La mayoría de las más de 150 rutas que existen no llegan a Santiago, sino que confluyen en rutas principales que sí finalizan en la capital gallega.

Un tramo del Camino Francés
Un tramo del Camino Francés FOTO: Ruben mondelo . La razon .

Antes de continuar, hay que destacar que realizar el Camino de Santiago tiene algo de místico. No solo se trata de un viaje, ya que la gran mayoría de personas que se deciden a hacerlo están motivados por la devoción al apóstol Santiago, otros muchos lo hacen como punto de inflexión en su vida para conocerse mejor, y otros para acercarse a la naturaleza o para descubrir la cultura de los pueblos más recónditos. Cada caminante tiene sus propios motivos, o incluso puede que no los tenga, y que tan solo se haya dejado llevar por el magnetismo que envuelve todo lo relativo a esta ruta histórica. Por otro lado, esta maravillosa experiencia se puede vivir caminando, en bicicleta e incluso a caballo: «solo tú decides por dónde vas y cómo vas».

Una ojeada a los diez caminos que actualmente ofrece Galicia

Quizás este año santo tan especial que estamos viviendo —y que finalizará el 31 de diciembre del 2022— sea el momento para recorrer algunos de los tramos del Camino de Santiago y dejarse llevar por el aliciente de que este 120 histórico año jacobeo es el que más kilómetros de rutas jacobeas oficiales discurren por suelo gallego: un total de más de 1.600 kilómetros conforman los diez caminos que actualmente se encuentran en Galicia.

Comencemos por el Camino Francés, el más popular a nivel internacional y con más tradición histórica, de hecho, ya fue descrito en el códice Calixtino del siglo XII. Considerado de dificultad media, su parte gallega recorre doce municipios y supone unos 160 kilómetros. Algunos de sus atractivos más emblemáticos son las pallozas de O Cebreiro, Puertomarín y su pueblo sumergido o el Castillo de Pambre, en Palas de Rei.

Procedente del sur de España, la Vía de la Plata, en su recorrido por Galicia, atraviesa 35 concellos, con protagonismo de la provincia de Ourense, y su variante más larga consta de más de 250 kilómetros por suelo gallego. Destaca por su antigüedad el Camino Primitivo, ya que se cree que este fue el itinerario del rey asturiano Alfonso II el Casto, el primer peregrino a Compostela; este camino, que enlaza Oviedo con la ciudad del apóstol, atraviesa una docena de municipios y supone más de 160 kilómetros de caminata, de la que gran parte discurre por vestigios de antiguas calzadas romanas.

El conocido Camino del Norte entra en Galicia por la Ría de Ribadeo, y, aunque llega a suelo gallego pegado a la costa, se trata, en sus 180 km hasta Santiago, de un recorrido de interior que involucra a 16 ayuntamientos. Una parada imprescindible en este camino es la Playa de las Catedrales, un majestuoso monumento natural a 10 km al oeste de Ribadeo. Uno de los caminos que atraviesa todas las provincias gallegas es el Camino de Invierno, que se utilizó durante épocas de temperaturas más bajas como variante del Camino Francés; entra a Galicia por Ponferrada y discurre por 18 municipios, completando más de 235 km en los que se contemplan espectaculares paisajes.

Basado en la creencia de que el cuerpo del apóstol llego a Galicia por mar a mediados del siglo I d. C. desde la ciudad palestina de Jaffa, surgió la Ruta del Mar de Arousa y Río Ulla, un peculiar itinerario que combina tramos marítimos, fluviales y terrestres. Con entrada por la ría de Arousa, esta ruta evoca el viaje jacobeo y consta de unas 40 millas por mar y río hasta Padrón, y desde allí 25 km de caminata hasta Santiago de Compostela.

Una de las calles que atraviesa el Camino Francés
Una de las calles que atraviesa el Camino Francés FOTO: Ruben mondelo . La razon .

Durante la Edad Media, se desarrolló el Camino Inglés, una vía que transcurre por tierra y mar; desde finales del siglo XX, la gran mayoría de peregrinos que eligen esta ruta realizan su camino solo por tierra desde las ciudades de A Coruña o Ferrol. Del país vecino llega el Camino Portugués, probablemente uno de los caminos más importantes para que los peregrinos extranjeros llegasen a Santiago, ya que Portugal era un país marítimo y portuario muy importante donde desembarcaba gente de toda Europa; entra en Galicia por Tui y atraviesa 18 concellos a lo largo de casi 118 km. Otra opción para los que peregrinan desde Portugal es el Camino Portugués de la costa, que implica 21 municipios gallegos a lo largo de 160 km. Por último, la única ruta oficial que no termina en Compostela, el Camino de Fisterra y Muxía; este trayecto, de cerca de 150 km, conecta Compostela con el que era considerado el «fin del mundo» en época medieval, y es el colofón perfecto para la peregrinación.

La Catedral de Santiago, la última parada en la ruta del peregrino

La llegada a la meta del Camino, Santiago de Compostela, no es el final para el peregrino, sino un punto y seguido en su experiencia. Entrar en la Catedral de Santiago, tras recorrer el trayecto escogido, es algo muy especial, sobre todo si se ha llegado en año santo, como es este 2021 y 2022, ya que se puede acceder al templo por la Puerta Santa o de Los Perdones, abierta tan solo en este periodo santo tan singular. Una vez en el interior, existen dos rituales que culminan esta aventura: asistir a una misa del peregrino y bajar a la cripta apostólica, donde se encuentra el sepulcro con los supuestos restos del apóstol Santiago.

Una peregrinación a Santiago de Compostela solo estaría completa descubriendo, tras recibir la Compostela, los muchos rincones que tiene la ciudad relacionados con la ruta jacobea, así como disfrutar de su espléndida y variada arquitectura, sin olvidar probar su exquisita gastronomía, y, por supuesto, asistir a algunas propuestas de su interesante agenda cultural, por ello, y como broche final a la aventura, ¿qué mejor para finalizarla que alojarse unos días en esta icónica capital?