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48 horas de buena vida en la Costa Brava

  • Hotel Les Hamaques
    Hotel Les Hamaques
  • Pies de cerdo con gama de Palamós en Pera Batlla
    Pies de cerdo con gama de Palamós en Pera Batlla

Tiempo de lectura 4 min.

02 de julio de 2014. 16:16h

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Lorena G. Díaz.  1/7/2014

Confieso que desde que vivo en Barcelona, la Costa Brava se ha convertido en un idílico refugio a donde acudir en busca de relax, deliciosa gastronomía e inolvidables paisajes cuyo protagonismo se reparte entre las azules aguas de las calas y los verdes prados del Empordà. En pocos lugares me cunden más las 48 horas del fin de semana, por eso cada vez que tengo un hueco en el calendario, escojo este pequeño rincón gironí para dar rienda suelta a lo que haya que darla, desde profundas horas de sueño en sus idílicos hoteles con encanto hasta las interminables horas de sol frente a la playa.

M propuesta para un fin de semana cualquiera incluye todo lo anterior, además de una buena dosis de gastronomía que, por supuesto, no podía faltar en este artículo. Así que cuando reservé una de las tan solo cinco habitaciones de Les Hamaques, sabía que mi elección no estaba equivocada. Tras sus históricas puertas me esperaba el fin de semana perfecto en la Costa Brava. Les Hamaques es más una segunda residencia en la Costa Brava que un establecimiento hotelero, bien sea por su pequeño tamaño o por la pasión con la que sus dueños, una periodista catalana y su marido, arquitecto francés, que un día decidieron cambiar los artículos, las entregas y las interminables sesiones de producción por la vida sosegada, le ponen a este hotel con encanto en Viladamat. Este antiguo pajar reconvertido en hotel comparte ubicación con la casa donde residen sus dueños, y es ideal para disfrutar de un fin de semana romántico o de completa desconexión. Sus cinco habitaciones, todas ellas con materiales 100% naturales, están dotadas de todo tipo de comodidades y todas ellas invitan, y mucho, al descanso. Cuando reservé solo quedaba disponible la habitación Acacia, que aunque pequeñita, es un verdadero remanso de paz con una coqueta terraza de donde pende, por supuesto, una hamaca. Fue precisamente en el hotel donde me recomendaron reservar mesa en el restaurante Pera Batlla. No se equivocaron, desde luego, ya que además de su idílica ubicación en un antiguo molino, su carta de platos es sencillamente memorable, sobre todo los calamares en tempura, las croquetas de sepia o el steak tartar. Confieso que el lugar me gustó tanto que cené dos noches consecutivas en el restaurante, porque además de las prodigiosas manos de su chef, Antonia Quiñones, da gusto comer frutas y verduras de temporada recién recogidas de su huerto... y esto sí que es un lujo.

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De día, uno de los mejores restaurantes donde disfrutar de un buen arroz junto al mar es Toc al Mar. Un lugar sencillo y con estilo donde disfrutar de unas excelentes gambas de Palamós o un arroz caldoso de langosta roja del Cap de Begur, cerquita del restaurante, ubicado en una de las calas más bonitas del precioso pueblo de Begur. Al igual que en el restaurante Sa Rascassa, que suple no tener vistas al mar con una de las ubicaciones más románticas de la Costa Brava donde comer, y comer muy bien. También es un hostal, y juntos están situados en un paisaje auténticamente mediterráneo en la bonita Cala d'Aiguafreda, perfecta para pasear tras una buena sobremesa.

El domingo, y aprovechando la generosidad de horarios, un buen plan es salir a perderse por los diferentes mercadillos de la zona. Comida orgánica, artesanía o numerosas antigüedades que poder llevarse a casa a relativo buen precio. También, y aunque lo del buen precio aquí no aplica, es genial perderse por algunas de las tiendas más bonitas del Empordà, ubicadas cerca de La Bisbal. Cul de Sac o Última Parada son algunas de mis preferidas, aunque sean tan bonitas como caras, siempre está bien visitar sus showroom de muebles antiguos, modernos, telas, complementos y todo tipo de objetos de decoración. Empordà en estado puro.

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