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Nantes, sorpresa francesa bajo el legado de Julio Verne

La preciosa capital de la región de Países del Loira esconde joyas culturales para los amantes de la Historia

Castillo de Nantes
Castillo de NantesDreamstime

¿Se imagina lo especial de un viaje a la ciudad que inspiró a uno de los escritores más célebres de la historia de la literatura? Julio Verne es, indiscutiblemente, el nombre propio asociado a Nantes, no solo por haber nacido y vivido en ella gran parte de su vida, sino porque la bonita capital de la región de Países del Loira se ha reinventado gracias a la influencia de su hijo predilecto, una relación de amor que ha hecho de ella un referente artístico europeo.

Esta urbe francesa de pasado industrial y alma portuaria, es hoy día lugar de inspiración de todo tipo de artistas, tan visionaria e imaginativa, que se podría afirmar que en ella habita fisicamente la creatividad del gran Julio Verne, la cual envuelve al viajero y lo sumerge en el que es, sin duda, uno de los destinos más sorprendentes y fantásticos del mundo.

Empezamos nuestra ruta por Nantes por uno de sus grandes emblemas: las Máquinas de la Isla, un peculiar proyecto artístico y parque de atracciones situado en frente del río Loira e inaugurado en 2007. Como no podía ser de otra manera, sus creadores, François Delarozière y Pierre Orefice, se inspiraron en las obras del visionario Julio Verne, así como en Leonardo da Vinci, ambos caracterizados por adelantarse a su tiempo: el primero, por dejar por escrito creaciones imaginativas que han pasado de la ficción a la realidad; el otro, por sus inventos que escapaban a la lógica de la época.

La joya de este parque es, sin duda, el Gran Elefante, Le Grand Éléphant, una impresionante escultura móvil que puede transportar a 50 personas en su lomo, desde donde verá en funcionamiento el «corazón mecánico»; no lo dude, súbase, es algo que recordará siempre. Hay otras muchas atracciones que le invitamos a descubrir, pero fundamentales son el Carrusel de los Mundos Marinos, un impresionante tiovivo cuyos asientos son todo tipo de animales, y la Galería de las Máquinas, un auténtico bestiario de máquinas en el que podrá probarlas, subirse y disfrutar de ellas. ¡Ambas son impresionantes!

Seguimos con la huella de Julio Verne en Nantes con una visita a su museo, una parada imprescindible, especialmente si es amante de la literatura y le apetece descubrir un poco más de la figura del reconocido escritor francés. Está situado en una residencia frente al mar del siglo XIX frecuentada por el mismo autor, justo en frente del ya mencionado Carrusel de los Mundos Marinos. En él podrá ver una colección ecléctica de efectos personales de Verne, manuscritos editados a mano, así como exhibiciones interactivas y multimedia. Por otro lado, las réplicas de sus inventos sirven para que cobren vida obras maestras como «Veinte mil leguas de viaje submarino» y «La vuelta al mundo en ochenta días».

Le Grand Élèphant en las Máquinas de la Isla en Nantes
Le Grand Élèphant en las Máquinas de la Isla en NantesDreamstime

Museos y bellos jardines, los otros esenciales de Nantes

Si bien es cierto que la figura de Verne y su herencia literaria parece impregnar cada rincón de esta interesante ciudad francesa, queremos invitarle a conocer otros de los lugares que hacen de Nantes una visita obligada. Comenzamos por el Castillo de los duques de Bretaña, que guarece en sus muros el Museo de Historia de Nantes, el cual le permitirá conocer con detalle la historia de la ciudad, así como los principales acontecimientos de la Historia: desde el Edicto de Nantes hasta las dos guerras mundiales, pasando por la Revolución Francesa, sección en la que verá una sobrecogedora pintura de los escalofriantes «ahogamientos de Nantes». Le guste o no la Historia, lo cierto es que visitar este museo, tanto por su colección artística como por el edificio histórico en el que se encuentra, es un «esencial».

Sin abandonar el tema de los museos, otras dos paradas que le recomendamos hacer son para ver el Museo de Bellas Artes y el Museo de Historia Natural. El primero de ellos fue creado por Napoleón en 1801 y fue no hace muchos años restaurado y ampliado, con una sección dedicada exclusivamente al arte contemporáneo, lo que dio lugar a un museo abierto a la ciudad, moderno y acogedor. Mediante tres espacios arquitectónicos muy bien diferenciados —el Cubo, el Palacio y la Capilla del Oratorio—, podrá ver un amplísimo panorama de la pintura occidental, desde el siglo XIII hasta nuestros días.

El segundo, el Museo de Historia Natural, destaca por contener un importante patrimonio científico, de hecho, es uno de los más importantes de Francia en número de especímenes, por lo que, si dispone de tiempo, visitarlo debería de estar entre sus planes.

Merece igualmente la pena ver la Catedral San Pedro y San Pablo, sin embargo, y con el fin de invitar también a todos los amantes de la naturaleza a ver Nantes, queremos detenernos en dos de los espacios que guardan un aire especialmente romántico. El primero de ellos es el Jardín de las Plantas de Nantes, uno de los muchos parques de la ciudad de Nantes, pero sin ninguna duda uno de los más especiales; se encuentra frente a la estación de ferrocarril y es ideal para dar un paseo y recorrerlo con tranquilidad. Cuenta, además, con diferentes instalaciones, como una zona de juegos y una cafetería, perfecta para tomar algo mientras se disfruta de la naturaleza. El segundo se trata de la Isla de Versailles, un jardín que le transportará directamente a Japón. Recorrer ambos es un auténtico placer para los sentidos.

Como habrá podido percibir leyendo este artículo, Nantes, aunque quizás no sea un destino turístico muy conocido todavía, dispone de todos los atractivos para hacer de un viaje a esta ciudad una experiencia maravillosa e inolvidable, enriquecida por la tan particular y especial atmósfera que le otorga el legado de Julio Verne, su hijo más célebre.