Los actores de teatro musical Armando Pita, Jana Gómez y David ComrieA.R. Roldán / C. G. SantosLa Razón

Con los musicales a otra parte

¿Qué hacen ahora Anastasia y Mufasa? El “boom” de este género teatral que puso en pie el Broadway latino explotó con la pandemia. Nos citamos con sus protagonistas en busca de una salida para las otroras producciones que ahora no encuentran su sitio en las políticas de aforo limitado. “La reapertura será muy complicada”, asumen

Jana Gómez acudió esta semana a despedirse de Anya, la protagonista del musical “Anastasia” a la que dio vida durante casi dos años en el Teatro Coliseum de Madrid. Era el último paso para dejar atrás a la gran duquesa Nikolayevna que la ha catapultado al éxito en este género teatral. Un adiós que, para esta joven de 23 años, forma parte de todo ritual de cierre de una obra, pero que en esta ocasión vino sin esperarlo y sin permitirle “abrazar” a su preciada huérfana desmemoriada. Casi ocho meses después se reencuentra con sus pertenencias en el camerino, con pena y la certidumbre de que este musical ya no volverá. Cuando concluyamos la entrevista se acercará al proscenio y allí cerrará una etapa brillante de su carrera.

“Nunca perdimos la esperanza de regresar al escenario. El cierre fue tan de golpe que nos quedamos todos en ‘‘shock’'. A primeros de marzo ya sabíamos que el coronavirus avanzaba e iba a ser problemático, pero nunca imaginamos que lo sería con esta agresividad. Si no recuerdo mal, el día 11 nos reunieron a todos los trabajadores para decirnos que suspendíamos 15 días la función, una cancelación que se alargó hasta que el 24 de septiembre nos dijeron que se cancelaba de manera definitiva”, recuerda con pesar.

Un cierre significativo y preocupante para un sector, el de las artes escénicas, que ha quedado muy tocado tras la implantación de las medidas de seguridad y que ha hecho que los grandes teatros, donde se interpretan las producciones al más puro estilo Broadway, se enfrenten a una crisis inaudita y un futuro desalentador. “En Anastasia trabajábamos aproximadamente 100 personas por función. Recortar ese número es imposible ya que si faltan 30 trabajadores no se podría levantar el telón. Por eso, en el teatro musical de estas dimensiones es imposible reducir el aforo porque no se cubrirían ni los gastos. No se podrían pagar las nóminas. Las producciones de esta envergadura no pueden hacerse en versión reducida”, admite la actriz ante la pregunta de una posible “reinvención” del género para lograr su supervivencia.

Jana Gómez , protagonista de "Anastasia"Alberto R. RoldánLa Razón

Proyectos congelados y tirar de ahorros

Jana admite que tuvo la suerte de disfrutar de Anya durante un año y medio y que, pese a que la despedida fue amarga, se queda con la gran experiencia. Ahora, con la mayoría de los proyectos congelados, ella tirará de ahorros y paro para seguir formándose en canto y danza. “Si me da para dos clases al mes, perfecto. Si me da para una, pues también”, reconoce mientras observa la Gran Vía sin el despliegue de luces al que ya estábamos acostumbrados.

Y es que, pese a ser un género que antaño no tenía gran acogida, en la última década son los que han dado brillo y vida a esta arteria madrileña, el Broadway latino al que centenares de españoles acudían cada fin de semana para disfrutar de musicales. “El 60% del público de Anastasia era de fuera de Madrid, y de El rey león, el 80%, esto supone también un duro golpe al turismo”, apostilla.

David Comrie interpretó a Mufasa durante seis años en el Teatro Lope de Vega de Madrid CONNIE G. SANTOSLA RAZON

Con tristeza ante los carteles de cierre temporal nos encontramos a las puertas del Teatro Lope de Vega con David Comrie, que interpretó durante seis años a Mufasa en “El rey león”. “Mira, en ese restaurante que ahora está cerrado es donde solía comprarme los sándwiches y, en ese otro de enfrente, tomaba alguna tapa. Da pena verlo así”, comenta el actor que ahora ha decidido apostar por la televisión. “No nos ha quedado más remedio que reinventarnos en este tiempo, yo hasta he dado clases de inglés para sobrevivir porque muchos no hemos podido acceder a las ayudas. Eso sí, no hay que perder la positividad”, recalca.

Según el actor de origen panameño, el género musical ha sido ninguneado por los políticos: “Se han ido abriendo teatros, pero no se han ofrecido soluciones para estos formatos. Vemos cómo los autobuses van llenos de gente mientras que a nosotros nos siguen imponiendo unos aforos muy limitados que impiden la apertura. Siempre estamos a la cola de las soluciones. Yo tengo la necesidad de seguir viendo arte, disfrutarlo e imagino que como yo hay muchas personas más”. “El rey león”, que ya sumaba nueve temporadas, más de 3.500 funciones y más de cuatro millones de espectadores, se convirtió en el buque insignia de los musicales. Ahora, permanece cerrado a cal y canto con la fe puesta en primavera para poder reabrir sus puertas.

¿El fin de la era dorada?

“Los musicales se encontraban en su mejor momento. Genera mucha impotencia esta situación. Había un boom en toda España. En Madrid nunca habíamos tenido tantos espectáculos simultáneos y las giras eran numerosas. Es un género que tenía una salud envidiable y nosotros, los actores, sabíamos que siempre podíamos estar en un proyecto u otro. Esto se ha borrado de un plumazo”, sentencia Armando Pita, que lleva una veintena de musicales a su espalda. Entre otros, protagonizó “El fantasma de la ópera”, “Cabaret” y ahora triunfaba en “West Side Story” y en “La jaula de las locas”.

Charlamos con él en la puerta trasera del Teatro Rialto, donde interpretaba este último musical, donde ahora varios operarios recogen la escenografía de “Los Morancos”. “Siendo sincero, el teatro musical lo tiene muy complicado para su reapertura, pero hay que tener en cuenta que es un género fundamental en nuestra cultura. Son necesarios. Además, generan una economía a su alrededor muy importante. Si vienen 1.000 personas a ver una función, luego irán a cenar por ahí, a tomar una cerveza o, incluso, se quedarán a dormir en la ciudad”, recalca.

El actor Armando Pita en el Teatro Rialto, donde formaba parte del elenco de "La jaula de las locas"Alberto R. RoldánLa Razón

Según relata Pita, las grandes producciones musicales como “Anastasia” o “El rey león” no permiten una reducción de aforo, “ni con un 30% es viable, ya que ellos juegan con unos márgenes de beneficio muy pequeño porque su proyección es a largo plazo. Montajes así cuestan millones de euros, por ejemplo, “El rey león, si no recuerdo mal, tardó más de dos años en amortizarse”.

A sus 46 años, este reputado actor que lleva más de 20 años al pie del cañón, asegura no haberse encontrado en una situación así en la vida. “Sabemos que nuestro trabajo es inestable, pero este parón no tiene antecedentes. Yo soy muy ahorrador y nunca sabía por qué lo hacía, ahora ya sí lo sé: para afrontar una pandemia”, bromea mientras nos explica que esta temporada de barbecho aprovechará para reforzar su formación y hacer yoga, otra de sus grandes pasiones.

Silvia Luchetti, daba vida a la condesa Lily en el musical "Anastasia"grazie magazineLa Razón

Silvia Luchetti tampoco permanece de brazos cruzados pese a las mal dadas. Ella interpretaba a la condesa Lily en “Anastasia” y en la actualidad prepara pequeños proyectos desde su residencia cerca de Ávila: “Lo que estamos viviendo es como una película de ciencia ficción. El cierre total me dejó una sensación de vacío muy grande. Recuerdo que cuando fui a recoger mis cosas al camerino aquello estaba como si la función fuera a comenzar en ese momento. Esto nos ha hecho ser más amigos del vértigo. En nuestra profesión, la incertidumbre tiene que ser amiga porque si no te mueres”.

Lucchetti, que también ha formado parte del elenco de “Sonrisas y lágrimas”, “La bella y la bestia” y “Los miserables”, subraya cómo las productoras de musicales “hacen malabares para tratar de mantener en pie las pequeñas obras, por lo que pensar en un montaje como el de ’'Anastasia’' ahora es imposible”. La actriz acaba de regresar a casa después de colaborar en un proyecto con Antonio Banderas. “Durante la presentación la gente nos decía que cómo estábamos sin mascarilla. Todo el equipo llevábamos hechas las PCR y estábamos en modo burbuja las 24 horas. Entiendo el miedo de los espectadores, pero no podemos dejarnos llevar por la frustración”. Con lo que sueñan en este momento los profesionales que ponen en pie los musicales es con volver a ver una Gran Vía llena de luces, turistas, vida y fantasía. Taquillas con el cartel de “no hay entradas” colgado y la esperanza de subirse al escenario para transportar al espectador a nuevos mundos alejados de cualquier posible pandemia que eche por tierra su ilusión.