El francotirador que planeó matar a Sánchez: “fue una ensoñación”

La Fiscalía solicita 18 años y medio de cárcel para el hombre que “alcanzó la convicción personal” de asesinar al presidente del Gobierno

La Audiencia Nacional ha celebrado este martes la primera parte del juicio a Manuel Murillo, el hombre que planeó pegarle un tiro al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El asesinato tenía como finalidad “forzar un cambio en la vida política en el país”, según los mensajes que se descubrieron en su teléfono, pero él ha explicado que fue todo “una ensoñación”.

En su escrito de conclusiones provisionales, la Fiscalía de Área de Terrassa solicita hasta 18 años y seis meses de prisión para el individuo que "alcanzó la convicción personal" de atentar para "derrotar" al gobierno socialista. En total, 11 años y medio por un delito de homicidio en grado de proposición y 7 años de cárcel por un delito de depósito de armas y municiones de guerra.

Durante la sesión le enseñaron los mensajes de Whatsapp que él envió: “Es un plan para acabar con el gobierno que hay pero no quiero que lo sepa nadie los más justos. Porque hay traidores. Me gustaría comentar mi plan con Santiago Abascal. Es algo como en la segunda guerra mundial fue Walkiria (el frustrado intento de asesinato de Adolf Hitler). Yo lo hago. Necesito alguna ayuda y tienen que ser patriotas. Por eso no se puede hablar más que personalmente”. Ese mismo día, el 12 de septiembre de 2018 añadió: “Soy un francotirador y con un tiro preciso que se acabe el Sánchez. Antes de que se hunda del todo a España. No haría falta guerras”.

El acusado ha negado cualquier acción. Básicamente toda su línea argumental se ha sustentado en que no recuerda nada y que es incapaz de hacer un plan así. “Con 85 años en mi vida me he pegado con nadie”, dijo. “Yo no he sido capaz de matar. Estaba angustiado y en soledad”, se lamentó. Murillo ha explicado que cuando le enseñaron los mensajes se quedó extrañado: “Es un disparate, yo no he sido militar y ni soy francotirador ni soy mercenario y lo máximo que he tirado es 50 metros en la galería”.

Sin antecedentes penales, Murillo era integrante de 'Terrassa por España', un grupo de Whatsapp que reunía a un número indeterminado de personas afines a ideología política nacionalista y conservadora a las que, en su mayoría, no conocía personalmente.

Sus primeras intervenciones en ese foro se produjeron en el verano de 2018, cuando el Gobierno inició los trámites para exhumar del Valle de los Caídos al dictador Francisco Franco. “No podemos permitir que humillen al generalísimo (...) Es una venganza por haber perdido la guerra”, aseguró entonces.

El escrito de la Fiscalía y sus mensajes

Ya en ese momento, el acusado lanzó sus primeros avisos: "Si es preciso me voy a ir armado y me sentaré en la tumba de Franco y si se me acercan disparo. Si tocan a Franco sugiero que empiece la guerra otra vez por nuestro honor (...) Y esta vez no dejaremos ni uno".

Ante los avances en el proceso que terminó con los restos de Franco fuera del monumento situado en la carretera de Guadarrama, Murillo expresaba sus deseos de tener al jefe del Ejecutivo "en el punto de mira". Su sueño, "volver al oeste del far west con un revolver en el cinto" o con una ametralladora MG42 en su defecto. "Así se limpia de mierda más rápido", añadió.

El acusado, que negaba que Franco iniciase la guerra y atribuía la culpa a los "socialistas, independentistas y comunistas", fue fraguando, según el fiscal, "un discurso de rechazo" contra Pedro Sánchez que fue derivando en un "deseo expresado de forma explícita" de ejecutar un magnicidio.

"Al Sánchez hay que ir a cazarlo como un cuerno (ciervo) y poner la cabeza en la chimenea. Tantos cazadores en España y ninguno tiene cojones. Solo matan pobres animalitos que no rompen España, a este si que hay que cazarlo", sostenía en sus mensajes en el citado chat.

Murillo, que aseguraba que su "mayor ilusión" era "meter al traidor de Sánchez debajo de la lápida de Franco", reconoció que "quizás" estaba "hablando mucho". Esos excesos verbales, sin embargo, salían de su "corazón".

Su "solución" ante lo que consideraba problemas serios para el país era "un alzamiento nacional aunque parezca de locos". "Si no tendremos que ir de francotiradores anónimos cargándonos a esos hijos de puta poco a poco (...) Todo ha de estar bien planeado para que salga bien, o sea necesito ayuda", afirmó.

Fue en ese momento cuando Murillo comenzó a solicitar "de forma pública y privada" colaboración para llevar a cabo su proyecto, estableciendo contacto con varias personas y consciente de que para "volar cabezas" había de haber "más organización" con tal de causar "terror".

En una de esas conversaciones, el acusado expuso sus intenciones: “Es un plan para acabar con el gobierno que hay, pero no quiero que lo sepa nadie, solo los justos. Es algo como en la Segunda Guerra Mundial fue Valkiria. Soy un francotirador y con un tiro preciso se acaba el Sánchez antes de que del todo hunda a España. No harían falta guerras”.

Murillo, que se consideraba "bastante bueno en competiciones" de tiro, anunció a uno de sus pretendidos colaboradores que le daba pena "cazar y matar pobres animales". "Pero tal como está todo para salvar España no me daría pena hacer lo dicho", aseguró.

De la intervención de sus comunicaciones también se desprende que si el acusado insistía en buscar ayuda era porque reconocía sus limitaciones. "No tengo nada de internet, soy antiguo, solo se pegar tiros", dejó escrito.

Fue su interlocutora en estos últimos mensajes la encargada de denunciar su plan, lo que derivó en la detención de Murillo el 19 de septiembre de 2018. A la espera del juicio, fijado para este martes y miércoles, el acusado se encuentra en prisión desde el 21 de septiembre de ese mismo año.

El día de su detención, los agentes localizaron en su vehículo una pistola, una carabina, un puñal y varios útiles para la práctica del tiro. Además, en su domicilio los investigadores también hallaron varios revólver, una escopeta, un fusil de asalto y una ballesta artesanal. Adicionalmente, incautaron gran cantidad de munición y varios artefactos explosivos.