Gobernadores brasileños son investigados por sospechas de corrupción

El gobernador de Rio de Janeiro y Pará, se encuentran en la orla de acusaciones por presuntos casos de corrupción relacionados a los gastos públicos que se dirigían a la lucha contra el coronavirus

Protest against quarantine measures amid the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Sao Paulo
Supporters of Brazil's President Jair Bolsonaro protest near the house of Sao Paulo's Governor Joao Doria against quarantine measures amid the coronavirus disease (COVID-19) outbreak, in Sao Paulo, Brazil, May 24, 2020. REUTERS/Amanda PerobelliAMANDA PEROBELLIReuters

(AP). Dos gobernadores brasileños están bajo la mira por acusaciones de corrupción relacionadas con gastos en el combate al COVID-19, uno de ellos con la casa de gobierno allanada por la Policía Federal brasileña y otro que enfrentará un proceso de juicio político.

La policía irrumpió el miércoles en el palacio de gobierno del estado de Pará, en el norte del país, por un supuesto fraude en la compra de respiradores para tratar a pacientes con el nuevo coronavirus. La orden de búsqueda fue solicitada por un ministro del Supremo Tribunal de Justicia en el marco de una operación que incluye 23 allanamientos en siete estados.

El gobernador de Pará, Helder Barbalho, es el segundo jefe estatal alcanzado por una investigación por el presunto desvío de recursos destinados a tratamientos médicos durante la pandemia. El 26 de mayo, la policía había allanado la residencia del gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, cuyo gobierno es investigado por un presunto esquema de desvío de dinero en la construcción de hospitales de campaña. Witzel enfrentará un juicio político en la asamblea legislativa de Río, cuyos miembros decidieron el miércoles de forma casi unánime, apenas uno de los 70 no se manifestó, abrir el proceso.

El gobernador de Río, uno de los más activos opositores del presidente Jair Bolsonaro en la pandemia del coronavirus, prometió ocho hospitales de campaña para atender la crisis sanitaria, pero sólo inauguró a tiempo uno en las inmediaciones del estadio Maracaná. Witzel negó haber cometido cualquier delito. “Estoy absolutamente tranquilo sobre mi inocencia. Voy a seguir en mis funciones como gobernador y prepararme para mi defensa. Estoy seguro de que los parlamentares juzgarán los hechos como verdaderamente son”, dijo en una nota. Witzel seguirá en el cargo mientras avanza el trámite que eventualmente puede llegar a apartarlo de la gobernación.

El fraude que envuelve al estado de Pará se habría producido mediante un contrato millonario de compra de respiradores que no pasó por una licitación, explicó la policía federal en una nota.

El juez que ordenó los allanamientos dispuso el congelamiento de las cuentas bancarias del gobernador de Pará y de otras seis personas que contendrían en total unos cinco millones de dólares.

El Ministerio Público Federal dijo que existen indicios de que el empresario favorecido con el contrato tiene una relación cercana con Barbalho y que el gobernador sabía de antemano que los ventiladores, que acabaron siendo inservibles para el tratamiento del COVID-19, serían inadecuados.

“La mitad fue pagada a la empresa proveedora de forma anticipada, considerando que los respiradores además de sufrir atraso en la entrega eran de un modelo diferente al contratado e inservibles para el tratamiento del COVID-19”, dijo la policía. Los delitos investigados son lavado de dinero y corrupción activa y pasiva, entre otros.

“Estoy tranquilo y a disposición para cualquier esclarecimiento. Actué a tiempo para evitar daños al erario público, ya que los recursos fueron devueltos a los cofres del Estado”, dijo Barbalho en Twitter. “No soy amigo del empresario y, obviamente, no sabía que los respiradores no funcionarían”.

La Gobernación de Pará dijo en una nota enviada a The Associated Press que presentó una acción en la justicia para ser resarcida económicamente por los daños.

En la operación, la policía secuestró varios fajos de dinero en un domicilio que pertenecería a Peter Cassol, exsecretario de gestión administrativa de Salud de Pará, de acuerdo con imágenes televisivas mostradas por el canal Globlo. Por la tarde, el gobierno comunicó el despido del Cassol.

Pará es el cuarto estado brasileño más golpeado por el coronavirus, con cerca de 62.000 casos confirmados y al menos 3.900 muertos, de acuerdo con un reporte del Ministerio de Salud.

El presidente Jair Bolsonaro decidió cambiar la jefatura de la policía en abril, generando sospechas de intervención política en la fuerza, según denunció públicamente el exministro de Justicia, Sergio Moro.

“Mientras sea presidente habrá muchas operaciones más”, había dicho Bolsonaro luego del allanamiento a la residencia de Witzel.

Brasil es el país de Latinoamérica con más casos de coronavirus: más de 772.000 infectados y al menos 39.600 muertos.