Sindicatos elevan presión al Gobierno boliviano con protestas

Bolivia presentó bloqueos organizados por seguidores del expresidente Evo Morales y marcha de centenares de manifestantes en rechazo al aplazamiento de las elecciones debido a la pandemia

(AP). Decenas de vehículos quedaron varados en una carretera del occidente de Bolivia por bloqueos organizados por seguidores del expresidente Evo Morales, mientras una marcha de centenares de manifestantes tenía lugar el martes en La Paz en rechazo al aplazamiento de las elecciones presidenciales debido a la pandemia del coronavirus.

Convocada por la Central Obrera Boliviana (COB), la protesta reivindica la “defensa de la democracia y la salud”, según el dirigente Juan Carlos Guarachi. Sin embargo, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, acusó a Morales, refugiado en Argentina, de promover violencia y aglomeraciones que según él desencadenarán mayores contagios.

“Morales está mandando a morir a su gente en medio de una pandemia”, dijo Murillo, asegurando que la policía no intervendrá la protesta.

La misma escena se repitió en otras dos ciudades. En la región central de Cochabamba, cocaleros del sindicato liderado por el expresidente Morales marcharon por las principales calles de esa ciudad con el mismo pedido. En la capital boliviana de Sucre, trabajadores también rechazaron el cambio de fecha de las elecciones.

Los manifestantes llevaban tapabocas, aunque no parecían respetar el distanciamiento mínimo, y realizaron un cabildo en el que decidieron continuar con bloqueos y huelgas.

En tanto en Cochabamba, los internos de una cárcel continuaban en su segundo día de protestas por mejores condiciones de Salud, ya que murieron tres reos sospechosos de COVID-19. Entre sus pedidos de los presos está que se les haga pruebas y que tengan atención médica.

Más tarde, la presidenta interina Jeanine Áñez calificó las protestas como “irresponsables” tras retornar a sus funciones en Palacio de Gobierno. Después de 18 días de estar aislada y de trabajar desde la residencia presidencial, informó que venció la enfermedad. “Nosotros queremos que se luche por las vidas”, dijo la mandataria a la televisora estatal Bolivia TV.

La pandemia está en acelerado ascenso en Bolivia con 71.181 contagios y 2.647 decesos hasta al martes, y según las autoridades alcanzaría su pico máximo a finales de agosto y principios de septiembre. Esto llevó al Tribunal Supremo Electoral (TSE) a posponer los comicios del 6 de septiembre al 18 de octubre, aunque sin el aval de la Asamblea Legislativa, dominada por el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales.

La Paz encabeza estos días las estadísticas de contagios que las autoridades atribuyen a protestas antigubernamentales de hace dos semanas. Más de una decena de dirigentes de ese partido han fallecido por el virus.

El aplazamiento de los comicios, que inicialmente estaban programadas para mayo, amenaza con recrudecer las tensiones políticas tras las fallidas elecciones del año pasado señaladas de fraudulentas y que derivaron en la muerte de 36 personas en protestas que obligaron a renunciar a Morales tras casi 14 años en el poder.

Áñez y el MAS están enfrentados por la gestión de la pandemia y por unos créditos internacionales para paliar los efectos y que ese partido se niega a dar el aval legislativo. La mandataria declaró la víspera “estado de calamidad” para gestionar un crédito interno del Banco Central.

Con hospitales saturados, escasez de pruebas, de equipos de bioseguridad y cementerios con alta demanda, la pandemia ha puesto en crisis la capacidad estatal de respuesta y está influyendo en el escenario político.

Dos sondeos de opinión de julio muestran un retroceso del MAS que postula al exministro de Economía, Luis Arce, aunque el candidato sigue en primer lugar de las preferencias.

El expresidente Carlos Mesa, de la centrista Comunidad Ciudadana (CC), marcha segundo y ha estrechado la diferencia con el primero, mientras que la presidenta Áñez, con su alianza de centro derecha Juntos, se coloca en tercer lugar.