La concertada teme que el Gobierno «secuestre la voluntad de las familias»

Escuelas católicas de Andalucía señala que las intenciones del Ejecutivo de PSOE y Podemos sobre el modelo de educación religiosa «producen cierta alarma porque pueden ir en detrimento de la libertad»

Escuelas Católicas de Andalucía teme una nueva etapa de confrontación con el Gobierno central
Escuelas Católicas de Andalucía teme una nueva etapa de confrontación con el Gobierno centralManuel OlmedoLa Razón

Las intenciones del nuevo Gobierno de PSOE y Podemos en relación con la educación concertada y los centros religiosos están sembrando la preocupación en un sector abonado a defenderse constantemente. La ministra del ramo, Isabel Celaá, ya dio un primer aviso cuando dijo, ante más de 2.000 representantes de centros educativos religiosos, que el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos «no es una emanación estricta de la libertad de enseñanza reconocida en el artículo 27 de la Constitución». Ahora, tras ser ratificada en el cargo y abrir la puerta a la elaboración de una nueva ley educativa, Escuelas Católicas de Andalucía (ECA) teme que el Ejecutivo de coalición «secuestre la voluntad de las familias». Así lo asegura a LA RAZÓN el secretario general de la organización, Carlos Ruiz –que agrupa a más de 400 colegios concertados en la comunidad–, quien insiste en que las manifestaciones que vienen emanando del Gobierno de Pedro Sánchez «producen una cierta alarma porque pueden ir en detrimento de la libertad que siempre hemos defendido».

¿Se avecina una nueva amenaza para la educación religiosa? «Una cosa es lo que se está diciendo y otra los hechos», sostiene Ruiz, quien subraya que espera que el debate suscitado responda «a cierto tipo de intereses para que llegue electores muy concretos», aunque es más que probable que se produzca un «choque» entre esos discursos y la enseñanza concertada y católica. Con todo, el responsable regional de ECA se muestra abierto al «diálogo y la colaboración», una actitud que «siempre hemos mantenido» con las administraciones públicas, independientemente de su color político.

El departamento de Celaá baraja que la asignatura de Religión no cuente para la nota media. Ruiz lamenta que esta medida terminaría por «estrangular» esta materia, «máxime cuando no se plantea una asignatura alternativa». Optar por Religión es, a su juicio, «no sólo una decisión de los padres, sino que forma parte de la cultura, así que debe tener la entidad que merece». Con todo, el nuevo Gobierno parece dispuesto a librar una batalla ideológica. Ante esto, los secretarios regionales de ECA se reunirán el próximo jueves con el responsable nacional para hacer una valoración conjunta de la situación política actual y «estudiar cuáles son las medidas que tomaremos las escuelas católicas».

El Gobierno andaluz, de momento, se alinea junto a la organización. El consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda, acaba de anunciar que pedirá a la ministra que lo reciba «cuanto antes» para «aclarar dudas» en torno a los planes educativos del Ejecutivo, dejando claro su defensa de la «libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos». Sobre la posibilidad de que la asignatura de Religión deje de contar para la media, subrayó que el nuevo Gobierno «tiene un cierto prejuicio sobre las familias que quieren elegir esta materia o no», teniendo en cuenta que es «algo opcional, como lo es también elegir el sistema dual que tenemos en nuestra educación, pública o concertada». Y planteó algunas preguntas para avivar el debate: «¿Por qué temen la libertad?, ¿por qué temen que las familias puedan decidir la educación que quieren para sus hijos?, ¿por qué quieren que todo sea uniforme, que todos piensen exactamente lo mismo?». Ruiz puntualiza que el colectivo al que representa es «independiente», por lo que se muestra reacio a calificar al Ejecutivo regional de «aliado». Eso sí, reconoce que comparte posicionamientos en asuntos como los conciertos y la asignatura de Religión, a diferencia del Gobierno central.