El vicepresidente de la Junta insiste en dejar la puerta abierta a una ampliación de consejerías en Andalucía

Marín mantiene el órdago, pero deja claro que ninguno de los consejeros que forman parte del Ejecutivo regional «están en cuestión en absoluto». Bendodo, de su lado, niega que se esté renegociando el reparto pactado con Cs

En la pandemia que asola al mundo, la distancia social es el problema y la solución. Ayer los socios que soportan el Gobierno andaluz se esmeraron en despejar dudas de su cercanía, tras la anunciada crisis de gobierno. Pero lo cierto es que sigue habiendo alguna discordancia en sus discursos. El vicepresidente de la Junta y líder autonomómico de Ciudadanos (Cs), Juan Marín, confió en tener listo «en unos cuanto días» el «nuevo esquema» del Ejecutivo regional con el que afrontar el «otoño-invierno» siguiente y los «próximos dos años», en los que será esencial «la generación de empleo y de riqueza» tras el tsunami del coronavirus. Aseguró que las conversaciones con los populares para ello «van por buen camino».

Fue preguntado en concreto por la titular de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz (Cs), con quien, según se ha publicado en algún medio, mantendría ciertas tensiones internas y quien había sostenido antes que, «si realmente el Ejecutivo andaluz o la Presidencia tienen algún problema» con su consejería o con su puesto, lo pondría siempre «a disposición del partido» aunque le gustaría continuar. Marín respondió que no tenía «ninguna duda» de que «está haciendo muy buen trabajo y de que va a seguir en el Gobierno de la Junta». De hecho, se mostró sorprendido por sus palabras y quiso aclarar que no se está hablando de «cambiar consejeros». Lo que buscan es «hacer una Administración más ágil». Y fue en ese punto cuando insistió en dejar la puerta abierta a una ampliación del número de departamentos. «Lo que sí es cierto», dijo, «es que, si en algún momento hace falta incorporar alguna consejería, creo que no habría ningún problema en hacerlo». «Eso no significa –hilvanó– que le vaya a costar más a los andaluces, como he oído en declaraciones especialmente de Díaz –Susana, la secretaria general del PSOE-A y líder de la oposición–». Pero, varias fuentes del ala del PP reiteron a este periódico que no se va a ampliar el dibujo de la Junta. En público, su portavoz y consejero de Presidencia, Elías Bendodo, defendió desde Nerja (Málaga) que «no hay crisis de gobierno ni mucho menos» y avanzó que se informará en su momento del «ajuste que se pueda producir o no». Según recogió Efe, interrogado por una posible aspiración de Cs de renegociar el pacto para tener más áreas, Bendodo garantizó que «no hay nada de eso» y deslizó que las decisiones «se cuentan cuando se toman, ya que si se adelantan, «posiblemente no se correspondan con la realidad».

Más allá de los aliados de gobierno, Marín puso el acento en que, en contra de a lo que «estaban acostumbrados en el PSOE», a que «cada vez que había una remodelación de gobierno, lo que había eran más ‘enchufados’ y más cargos públicos», la que se baraja ahora será «a coste cero para los andaluces». «Esto no es un club de empleo como tenía el PSOE-A cada vez que hacía» cambios para «meter a más gente de su partido al frente de consejerías, de direcciones o secretarias generales», se desligó, para afearle a Díaz que llegó a tener «bajo su mandato» a «2.300 altos cargos».

Recalcó que ni Ruiz «ni Rogelio –Velasco, consejero de Economía (Cs)– ni Carmen Crespo –titular de Agricultura (PP)– ni ninguno de los consejeros actuales del Gobierno están en cuestión, en absoluto». El «número 2» de la Junta apuntó que en la red de ésta «hay muchos niveles» y apostó por que «dentro de algunas consejerías» haya «otra distribución» de competencias «por aquello de la agilidad». «Sabemos como son las administraciones», lanzó, para afinar que, dentro de ellas, la andaluza cuenta con «273.000 empleados públicos» y atiende a «8.600.000 personas», repartidas por una extensión «de 87.000 kilómetros cuadrados».

A juicio de Marín, la «clave» de los ajustes que se realicen dentro, de «lo que algunos han querido llamar crisis», es dar una respuesta rápida a las empresas y a las familias que se vean afectadas por la crisis. «Puede ser una remodelación técnica y puede que haya algunos cambios más», martilleó, pero «lo importante es que se mejore la eficacia de la gestión y que no le cueste dinero a los andaluces». Cree que, igual que la ciudadanía «se está adaptando a la nueva realidad», las instituciones también han de hacerlo. «Es aplicar el sentido común a la gestión pública», lo que encuadró dentro de la «normalidad».