Celia Villalobos: “A la izquierda se le perdona todo”

La ex ministra popular repasa sus treinta años de trayectoria en «La política apasionada»

Celia Villalobos (Arroyo de la Miel, Málaga, 1949) vivió en la trinchera política durante tres décadas, en las que fue alcaldesa de su ciudad, diputada o ministra de Sanidad con el Partido Popular. En febrero del año pasado anunció su retirada y ahora cuenta sus vivencias en «La política apasionada» (Espasa).

¿Cómo es la vida de una ex política?

¿Mi vida ahora? Fantástica, estupenda, la vida es mucho más que la política.

¿Su salida del PP fue la más adecuada?

Dije «me voy» y le ahorré a mi partido el explicar que no iba en las listas.

¿Cuáles han sido personalmente su mejor y su peor momento en esa trayectoria?

Del peor no me acuerdo; el mejor, cuando fui alcaldesa de Málaga.

Ha habido algunos momentos polémicos tanto siendo ministra como vicepresidenta del Congreso...

Bueno, es que no sé lo que me pregunta la verdad. Le he dicho que mi mejor momento ha sido siendo alcaldesa y de lo demás no me acuerdo. Esa es mi respuesta.

¿Cómo vivió su etapa como ministra de Sanidad?

Pues muy complicada porque no había gabinete de crisis alimentaria, no había equipos técnicos especialistas en materias que afectaban a la salud pública, y tuvimos que hacerlo; no había Ley de Seguridad Alimentaria ni control sobre determinados sectores industriales agrícolas. Fue muy difícil.

Su libro se titula «La política apasionada».

Yo soy una mujer apasionada.

¿Achaca a ese apasionamiento o a sus principios algunas disparidades que tuvo con su partido, como cuando votó a favor del matrimonio homosexual o del aborto?

No, yo es que creo que en los temas que afectan a la moral privada, los partidos, todos, deberían dar libertad de voto. Lo he defendido siempre. No se puede violentar a la gente en temas que afectan a su vida.

¿Se ha polarizado la política más en estos últimos años?

Sí, los radicalismos para nuestra desgracia van tomando cada vez más fuerza, lo cual no es bueno.

¿Nunca se arrepintió de no seguir como alcaldesa?

Lo que no hago nunca es volver atrás en las cosas. Tomé una decisión presionada por José María Aznar, por mi marido, por amigos... que me decían que al presidente del Gobierno no se le dice que no, pero ya está. Hemos tenido la suerte de tener un gran alcalde que ahí sigue.

Con su marido fueron pioneros en que hubiera un matrimonio en el Gobierno, aunque él estaba más en la sombra, antes de que llegaran Irene Montero y Pablo Iglesias.

No, no, creo que se equivoca.

Era asesor del presidente.

El único matrimonio comparable al que acaba de decir sería José María Aznar y Ana Botella. Mi marido nunca ha estado en política ni ha militado en el Partido Popular nunca.

Pero estaba muy cerca del presidente.

Era asesor del presidente del partido y no tenía absolutamente nada que ver con esa historia. Lo único que siento es que a Ana Botella la destrozaron porque era la mujer de Aznar, eso sí era un matrimonio político, y sin embargo ahora tenemos un vicepresidente y una ministra y está bien, porque como es la izquierda está todo bien.

¿Solo es por esa razón?

Ana Botella tenía una gran carrera profesional, mucho mejor de la que pudiera tener Irene Montero. Es la izquierda, que se le perdona todo y al centro derecha no se le perdona nada. Y ya está, así ha sido y así es.

¿Y de dónde viene eso?

Ay, eso ya es un tratado de política que yo en este momento no estoy por la labor de hacerlo. Usted que es periodista haga una investigación y a lo mejor contribuye a que lo sepamos.

En nuestro país puede venir de los cuarenta años de dictadura de la derecha.

Posiblemente. Con una dictadura brutal como la de Franco, el país se vuelve contra él, se vuelve socialdemocráta porque era la reacción frente al franquismo. Y si eso no lo entiende el señor (Gabriel) Rufián, que tiene otros intereses que no tienen que nada que ver con entender a los demás...

¿Por qué cita a Rufián?

Porque me ha puesto a parir porque he dicho que la consecuencia de una dictadura brutal como la de Franco ha sido un país socialdemócrata. ¿Porque él quería? No, porque es la consecuencia de haber estado cuarenta años aguantando a un señor que no lo elegía nadie más que él mismo, por la gracia de Dios, no se le vaya a olvidar. Y hay una reacción frente a eso. Y entonces el centroderecha se siente humillado.

¿Hay cierto complejo en la derecha?

Mire, yo ya estoy en otras historias y eso se lo tendrán que hacer ver los actuales, tanto los de centroderecha como los medios. Nosotros hemos ganado elecciones por mayoría absoluta, siempre desde el centro.