La juventud andaluza celebra su día con casi un 50% de desempleo

Es la segunda comunidad con más tasa de paro juvenil y casi triplica la media europea

Jóvenes nacidos en 2002, 2003 y 2004 hacen cola para vacunarse contra el coronavirus
Jóvenes nacidos en 2002, 2003 y 2004 hacen cola para vacunarse contra el coronavirusNacho GallegoEFE

En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas atendió la recomendación que el año anterior había recibido de la Conferencia Mundial de Ministros de Asuntos de la Juventud, celebrada en Lisboa, y aprobó la designación del 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud. Veintidós años más tarde, la juventud andaluza vuelve a encarar esta jornada presuntamente festiva con poco que celebrar y mucho que reivindicar. La ONU quería promover la participación de los jóvenes en todos los ámbitos de la vida, pero en uno de los más importantes, el laboral, la situación dista una kilometrada de ser todo lo inclusiva que debería. En Andalucía, de hecho, casi la mitad de los jóvenes mayores de edad y menores de 25 años están en el paro.

La comunidad más sureña de la Península Ibérica es un caso muy preocupante, aunque no una excepción. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) relativos al segundo trimestre de 2021, ya publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de desempleados en toda España subió en 46.300 en ese grupo de edad durante abril, mayo y junio. Ahora bien, el nivel de inactividad entre los andaluces alcanza el 47,01%, con lo que supera en casi diez puntos la media nacional (38,38%) a pesar de que la marca supone una mejoría respecto a la del primer trimestre, cuando sí que superaba el 50% (51,09). En todo caso, el porcentaje resulta tan preocupante que casi triplica el promedio de Europa, donde se sitúa en un 17,3%. Así lo atestigua un estudio de Eurostat fechado en mayo.

Andalucía es la segunda comunidad del país con más tasa de paro juvenil. Su 47,01% sólo es empeorado por el 52,36% de Canarias. A poca distancia, del tercer puesto hacia abajo, ya aparecen Extremadura (44,36%), Baleares (43,44%), la Comunidad Valenciana (41,57%) o Castilla-La Mancha (40,64%). Lejos, lejísimos, quedan regiones con coyunturas no para enmarcar pero sí mucho mejores, como Aragón (21,52%), Navarra (26,03%), Castilla y León (32,40%), Murcia (33,12%) o Cataluña (33,52%), que copan las cinco plazas del otro extremo de la clasificación.

Dentro de Andalucía, el desequilibrio también es más patente en el caso de las mujeres. El desempleo en este sector de la población es casi quince puntos mayor que en España (52,18% frente a un 39,90%). En hombres, la diferencia es algo más llevadera (42,83% de los andaluces menores de 25 frente al promedio nacional de 37,07%).

Ante esta situación, dos sindicatos lanzaron ayer varias advertencias. UGT Andalucía, por ejemplo, recordó que los principales problemas que tiene la juventud en España y en Andalucía son «la falta de empleo, la inestabilidad y precariedad laboral, la dificultad para emanciparse y tener una propia vivienda y la falta de adecuación entre formación y mercado de trabajo».

«La situación sociolaboral de la juventud en Andalucía no es fácil. Es la comunidad con mayor índice de población joven, casi un 27% de los andaluces son menores de 25 años y más de la mitad de la región tiene menos de 42 años», expuso la formación ugetista, que también lamentó la «enorme brecha salarial» entre los jóvenes. Cobran unos 7.000 euros anuales menos que el resto de la población asalariada, lo que representa una diferencia del 45%. El salario medio mensual de una persona joven a tiempo completo, según los estudios de UGT, es de 900 euros.

CSIF Andalucía, por su parte, pidió a las Administraciones «políticas valientes y concretas» para reducir la tasa de paro de los jóvenes y crear empleo «de calidad y estable». La vicepresidenta del sindicato autonómico, Yolanda Salgado, instó a la Junta a «garantizar estándares de calidad» en la fase educativa y en la de prácticas. «La juventud es mayoritaria en dos de los sectores más perjudicados por la crisis del coronavirus, el pequeño comercio y la hostelería, y también copa los contratos laborales atípicos, lo que limita su acceso a las medidas de protección social y hace que sean los más afectados desde el punto de vista de la salud mental», añadió.