Foro Sanidad: Más cohesión y una cartera básica para la equidad

Un Consejo Interterritorial con más carácter, con decisiones vinculantes, y fondos de recursos comunes a nivel estatal para hacer frente a la innovación fueron los ejes de debate de la segunda sesión

  • Mario Mingo, Mª Teresa Angulo Romero, María Martín Díez de Baldeón, Elena Casaus, Boi Ruiz, Alberto Fuentes y Antonio Alarcó / Reportaje gráfico: Cristina Bejarano
    Mario Mingo, Mª Teresa Angulo Romero, María Martín Díez de Baldeón, Elena Casaus, Boi Ruiz, Alberto Fuentes y Antonio Alarcó / Reportaje gráfico: Cristina Bejarano

Tiempo de lectura 8 min.

04 de diciembre de 2018. 20:43h

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Pilar PérezRaquel Bonilla Madrid. 4/12/2018

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Si en la primera sesión del Foro de Debate «Políticas de Financiación Sanitaria» el protagonismo fue para la macrogestión y los datos a nivel nacional, en la segunda le tocó el turno a la micro, a la forma en la que las autonomías se enfrentan a las políticas de financiación sanitaria. Bajo el epígrafe «Suficiencia y asignación del gasto sanitario. El Consejo Interterritorial», se configuró de nuevo una mesa que contaba con voces representantes de Sanidad y Hacienda. En el debate, conducido de forma ágil por Mario Mingo Zapatero, ex presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, quedó patente el margen de maniobra que tienen las autonomías, así como la necesidad que expresaron de forma unánime a la hora de contar con fondos nacionales para hacerse cargo de la innovación que viene y de que el Consejo Interterritorial, punto de encuentro de las mismas, sea más eficiente y cuente con más peso en las decisiones que rubriquen, al dotar de vinculación real a las mismas.

La intervención primera de Boi Ruiz García, profesor universitario, consultor experto en políticas y gestión sanitaria y ex consejero de Sanidad de Cataluña, sentó las bases de qué puede y qué no hacerse desde una consejería. «En realidad, vemos que desde la autonomía no decidimos qué hacer, no podemos elegir cuánto gastar, sino asumirlo. Sólo podemos intervenir en el ámbito de los recursos humanos, las prestaciones, la farmacia y poco más. En realidad, actuamos más como una aseguradora que asume siniestros», explicó Ruiz García.

Más allá de las reivindicaciones propias a los conflictos que se dan en este nivel, ya sea la necesidad de un Consejo Interterritorial con más carácter o la petición de más fondos para asumir los nuevos retos de la innovación que está por llegar, tanto desde la composición de la mesa como desde el público se subrayó que «se hace más con menos, con calidad». María Martín Díez de Baldeón, consejera de Salud del Gobierno de La Rioja, subrayó el hecho de que en la jornada «no se repita el mantra de que lo que se necesita es más dinero, más personal, sino más eficacia». Y en este sentido, Julián García Vargas, ex ministro de Sanidad, tomó la palabra desde el público y espetó a los componentes de la mesa sobre la publicidad inexistente de esa buena gestión. «Este mensaje no cala en la sociedad. Durante años se ha hecho un esfuerzo enorme, se han perdido 43 mil millones de euros desde 2009 y se ha seguido mejorando, aunque en los tres últimos años parece que la tendencia se ha frenado. Y esto es gracias a mucha microrreforma que no se ha dado a conocer», subrayó el ex ministro. María Teresa Angulo Romero, diputada y portavoz de Sanidad del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, apuntó que el principal fallo del sistema «son los intereses ajenos, la vista cortoplacista, y no se pone en valor. El SNS es una obra humana y por ello tiene sus errores».

Acuerdos en la mesa se dieron muchos: la libertad de elección de médico y centro en primaria y especializada, la cronicidad como nuevo punto de partida para una nueva gestión más organizada, el abordaje de la figura del profesional sanitario (a través de bonificaciones y sanciones según su trabajo) y con más implicación en la gestión, la corresponsabilidad del paciente para abordar la morbilidad y un Consejo Interterritorial más «fuerte». Junto a ello, y pese a la transferencia autonómica que existe en materia sanitaria, las autonomías quieren que haya medidas estatales. Elena Casaus, directora general de Gestión Económico-Financiera del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), comentó que «ante la llegada de las nuevas terapias, altamente eficaces y seguras, como las CAR-T (para combatir la leucemia), debería existir un fondo global al que pudiesen acudir las autonomías. Un par de pacientes que requieran este tratamiento rompe las arcas del presupuesto». En este sentido, se puso como ejemplo las actuaciones que se realizaron con la llegada de los fármacos para la hepatitis C. Alberto Fuentes Losada, secretario general de la Consejería de Sanidad de Galicia, añadió que «debemos recuperar un Consejo Interterritorial que apueste por una cartera básica que mantenga una atención similar en cualquier autonomía, y que establezca una líneas y ayudas a la innovación para que todas las comunidades vayamos a la par».

Sin embargo, Antonio Alarcó, senador y portavoz de Sanidad del Grupo Popular en el Senado, abogó por «un distrito sanitario único europeo» y que frene a la obsesión por legislar todo. «En España se legisla más de un millón de páginas al año, se haga algo útil con toda la información que genera el ‘‘Big Data’’», subrayó Alarcó. Antonio Bañares, director de Gestión Sanitaria y Relaciones Institucionales de AbbVie, en su intervención desde el público, aseguró que «hay que confiar más los unos en los otros, y apostar en la transparencia en las relaciones. No podemos guardarnos la innovación que va a llegar en un futuro próximo en el cajón de nuestros despachos».

Poner el foco en cómo organizarse para afrontar el reto de la cronidad también fue un tema protagonista. Desde Galicia, Fuentes puso en valor sus proyectos de Telemedicina que sirven para desahogar el sistema y ofrecer una mejor atención a los pacientes. Miguel Carrero, presidente de PSN, presente en el público, hizo hincapié en que «estamos ante un tema que no se ha abordado, hay cronicidad en el debate mismo... No se avanza. Hay que aplicar más el sentido común, contar con el interés de los ciudadanos y aplicar menos dogma». Una apuesta, que se apuntó desde Madrid, como herramienta para ayudar en este área fue la farmacia como modelo a seguir. Luis González, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, presente en la sala, explicó «cómo la ley de servicios que se prepara sería muy útil en este área». En este sentido, Fuentes y Ruiz García comentaron casos de éxito de prestación de servicios en sus respectivas comunidades.

«La asignación de recursos debe ajustarse a la demanda de la cronicidad»
Boi Ruiz García / Ex consejero de Sanidad de Cataluña
Mario Mingo, Mª Teresa Angulo Romero, María Martín Díez de Baldeón, Elena Casaus, Boi Ruiz, Alberto Fuentes y Antonio Alarcó

«El consejero de Sanidad, con la financiación que recibe, debe atender a toda la población con una cartera de prestaciones establecida y en el fondo sólo puede gestionar algunas cosas: el coste de las prestaciones, esto es el 60% en recursos humanos, 30% en farmacia y el resto costes añadidos. Y todo ello con unos elementos de fondo que habría que revisar porque han quedado anticuados. El hecho de hacer en origen una asignación económica nos da una aproximación a la realidad, pero no nos da la foto real. Tenemos que abordar las necesidades de servicio.

Los consejeros tienen la dificultad de que los recursos son asignados con unos criterios que no se actualizan con los cambios. Ahora vivimos más años y eso nos da la oportunidad de padecer una enfermedad y una cronicidad que requiere una respuesta con un criterio más asegurador que sólo de repartición. La asignación de recursos debe ir más ajustada a la nueva demanda de la cronicidad y no sólo a la población, ésta sólo nos sirve para dibujar las infraestructuras y los servicios.

Elaboramos el presupuesto de salud con un criterio selectivo y luego decimos a los de abajo que se coordinen, pero arriba mantenemos unas estructuras divisionales y esto nos lleva a tensionar el sistema de una manera extraordinaria. Nosotros mismos deberíamos tener instrumentos de mayor flexibilidad y no olvidar a la innovación tecnológica, porque es algo que va a mil por hora. Tenemos que transformar determinados criterios que pesan como una losa: el medicamento no puede ser un suministro sino un servicio. Lo que hay que normalizar son los resultados».

«No hay un debate ideológico y esto es relevante»
Juan José Polledo / Director de relaciones institucionales de Celgene
Mario Mingo, Mª Teresa Angulo Romero, María Martín Díez de Baldeón, Elena Casaus, Boi Ruiz, Alberto Fuentes y Antonio Alarcó

«Para cerrar sólo voy a señalar tres puntos clave. Como conclusión más relevante cabe destacar que se ha ‘‘cronificado’’ el debate sobre la financiación. Sabemos lo que nos cuesta la Sanidad pero no conocemos lo que nos vale la atención de un ciudadano y si no averiguamos esto es difícil hacer una buena gestión; no podemos ir poniendo parches. También debemos subrayar, como segundo punto, que no hay un debate ideológico respecto a la prestación sanitaria, o al menos no emerge como tal. Si no existe, es un elemento relevante. Y habría que constatarlo para no perder tiempo en ello. Como tercera conclusión, hay que hacer hincapié en la necesidad de mejorar en los enfoques técnicos de la gestión. Es imprescindible medir aquello que consigue cronificar. Resulta urgente cuantificar los gastos y la eficacia de los medicamentos y terapias que se emplean; constituye vital medir el ahorro, lo que producen éstos y cómo se puede revertir en el sistema. Y dejo como reto el abordaje del ‘‘Big Data’’ sanitario como fuente de información y recurso básico que ya está aquí».

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