Pacientes

Una técnica pionera elimina el reflujo gastroesofágico

La mucosectomía antirreflujo llega a Europa para aliviar a los pacientes resistentes a la terapia farmacológica convencional

La Razón
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La mucosectomía antirreflujo llega a Europa para aliviar a los pacientes resistentes a la terapia farmacológica convencional

Entre un 10 y un 20% de la población –el 15%, en el caso concreto de España– sufre las molestias de vivir con reflujo gastroesofágico, aunque lo pasa peor el 30% que no responde a las opciones farmacológicas actuales. Para ellos, y para quienes van bien con los medicamentos pero requieren largos periodos de tratatamiento, la mucosectomía antirreflujo (o técnica ARMS) supone una revolución en la calidad de vida. «Se puede realizar a todos los pacientes con reflujo que no presenten hernia de hiato, lo que significa que es apta para alrededor del 70% de los afectados con reflujo gastroesofágico documentado», explica Pedro Rosón Rodríguez, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Málaga, centro pionero en el que se aplica este abordaje en Europa.

Se realiza mediante una endoscopia y el paciente abandona el hospital 24 horas después de la intervención. Como expone Rosón, «es un procedimiento endoscópico para tratar el reflujo gastroesofágico que consiste en la resección de la mucosa gástrica y esofágica por vía endoscópica. Se trata, simplemente, de hacer una reconstrucción plástica del fundus gástrico». Así, desde un punto de vista técnico la intervención «se basa en el principio de que tras una resección de la mucosa gástrica inmediatamente distal al cardias, la cicatrización de la misma da como resultado la formación de una retracción que, a su vez, resulta en la contracción y remodelación de la válvula cardiaca gástrica, intentando conseguir unos resultados similares a una funduplicatura anterior», comenta el jefe de Aparato Digestivo del hospital malagueño.

Calidad de vida

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) se desarrolla cuando el reflujo del contenido gástrico causa síntomas molestos o complicaciones al paciente, afecta a su calidad de vida y provoca un importante gasto a los sistemas sanitarios por el uso de fármacos, la realización de pruebas diagnósticas y el absentismo laboral. Esta patología ocurre «cuando hay un desequilibrio entre los mecanismos de defensa normales del esófago y los factores ofensivos como el ácido y otros jugos y enzimas digestivas del estómago», apunta Rosón.

Como opciones terapéuticas, una vez diagnosticados al paciente los síntomas clínicos de reflujo, como detalla el jefe del centro andaluz, «se suele iniciar un tratamiento empírico con inhibidores de la bomba de protones (IBP) a dosis estándar, como el omeprazol, reevaluando posteriormente su eficacia».

Sólo recordar, como asegura Rosón, que una causa muy importante de reflujo es la obesidad ya que el aumento de la presión en el abdomen sobrepasa la barrera entre el estómago y el esófago. «La obesidad, el embarazo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol y de diversos alimentos irritantes tales como café, bebidas cítricas, productos a base de tomate, chocolate, menta y comidas grasosas también pueden contribuir a los síntomas del reflujo», añade. Así, todos estos procesos conducen que «cuando la barrera entre el estómago y el esófago está afectada por el debilitamiento del músculo –esfínter esofágico inferior– o la presencia de una hernia de hiato, donde una parte del estómago está desplazada hacia el pecho. Es aquí donde actúa la mucosectomía anti reflujo, cerrando la unión gastroesofágica y ayudando a normalizar los mecanismos defensivos del esófago frente al reflujo de ácido», manifiesta Rosón.

Este proceso tiene un tasa de éxito alto. «Está descrita una retirada completa del tratamiento médico entre el 65-70% de los pacientes que se realizan la técnica y una disminución en las necesidades de tratamiento en hasta otro 20% de los intervenidos», asegura Rosón. Además, subraya que «hay un índice de complicaciones casi inexistente y mantiene la pared gástrica ilesa».