De charco en charco

Espacio dedicado al mundo de los más pequeños de la casa. Moda, decoración, ocio, planes divertidos, cultura... todas esas facetas con las que nos encontramos a diario cuando somos padres. Su reto es simplemente echar una mano, inspirar, dar ideas, algún que otro consejo... porque con niños vamos saltando de un charco a otro.

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Todo sobre los piojos. Curiosidades, síntomas, prevención, tratamiento...

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Sobre el autor

Tania Villate Consonni

Siempre me ha gustado escribir, comunicar... compartir. Abogada y Agente de Propiedad Industrial de formación y profesión hasta que me convertí en madre de familia numerosa, lápiz y papel siempre me han acompañado. Desde entonces mi atención se ha centrado en el mundo de los niños. Me preocupa la seguridad de los niños y me apasiona la moda, la decoración, descubrir formas formas en las que disfrutar del ocio en familia... es un universo mágico que nunca deja de sorprenderme.

Miedo no... ¡terror me dan a veces los piojos! Y no porque haya tenido experiencias horribles con ellos, la verdad, porque sólo han aparecido un par de veces por casa y con un tratamiento comprado en farmacia de pocos minutos (hay que hacerlo dos veces) desaparecieron. No se pasaron de una a otra niña... fueron fáciles de eliminar, no eran muchos... y no llegaron a mi. ¡Ni tan mal!

Pero conozco otros casos que erizan la piel. Familias enteras con los bichillos, su resurrección milagrosa cuando los daban por exterminados, dinerales en empresas especializadas en aspirarlos con moderna maquinaria... y desinfección a fondo de prácticamente los textiles de toda la casa.

En fin, que conocer a estos

parásitos indeseables igual nos ayuda a combatirlos mejor. ¿qué buscan? ¿dónde se cogen más a menudo? ¿Cómo pasan de una cabeza a otra? ¿buscan cabezas limpias? ¿o sucias? ¿cómo nos libramos de ellos?

Pues empecemos por el principio. Estar infestado de piojos es lo que se denomina Pediculosis. Los piojos se alimentan de sangre. Y aunque no son peligrosos porque no transmiten enfermedades, son muy pero que muy molestos porque generan picor en el cuero cabelludo.

La mayor parte de las infestaciones suelen darse en niños de entre 4 y 14 años, y principalmente en niñas, que estadísticamente sufren el doble de infestaciones que los niños.

Lo normal es que los niños se infesten en las escuelas, donde juegan con otros niños, comparten vestuarios... pero fuera de ahí el riesgo se mantiene: escuelas de verano, piscinas... cualquier sitio donde compartan actividades con otros niños.

Es curioso que muchos piensan que los piojos saltan de una cabeza a otra, pero sus patas son cortas y no pueden saltar. Sólo pueden moverse para adelante y para atrás a una velocidad de 30 cm por minuto. Por eso para pasar de una cabeza a otra necesitan que las mismas se junten (¡ojo con los selfies!) o que las personas compartan cepillo de pelo o almohada, por ejemplo. Y es que además los piojos no buscan cabellos sucios sino todo lo contrario: prefieren cabellos finos y limpios a los que puedan aferrarse bien con sus cortas patas.

El síntoma más claro de su aparición es la sensación de picazón, que normalmente se da en el cuello y detrás de las orejas, y es ocasionada por la reacción alérgica que casi todos los niños tienen a la saliva del piojo.

Los que pueden reproducirse son los piojos adultos, los bichillos que pueden medir entre 2 y 4 mm. Los huevos que ponen se llaman liendres y tienen un aspecto blanquecino. Se quedan pegadas a los cabellos y es difícil despegarlos... pero acabar con ellos es la mejor opción para evitar los malestares de que se conviertan en adultos. La vida media de un piojo es de entre 3 y 4 semanas, 2 días fuera del cuerpo, pero claro... si se reproducen... puede hacérsenos eterno. Y encima son difíciles de localizar, porque su color puede verse alterado dependiendo del color de la piel de la persona que los tiene para mimetizarse con ella.

En cuanto a su prevención y tratamiento, hay productos que ayudan a prevenir su aparición. Hay champús con esencias como el árbol del té que parece que no les gusta mucho y por eso los repelen. Pero muchos defienden que la mejor forma de prevenirlos es detectarlos a tiempo, pasando un peine de púas finas y separadas entre sí por unos 0, 3 mm.

En caso de que los detectemos, lo más rápido es aplicar una loción antipiojos y dejarla actuar unos minutos (depende del fabricante). Después se pasa dos veces la liendrera, mechón a mechón, para eliminar cualquier resto de piojos o liendres. Lavar el pelo con vinagre diluido al 50% ayuda a que las liendres no se adhieran al cabello. Lo normal es que repitas esta acción al cabo de una semana y que el problema se haya acabado. Si no consigues librarte de ellos, también puedes recurrir a empresas especializadas en quitar piojos. Si buscas en Internet seguro que encuentras alguna cerca.

Para evitar que piojos que hayan quedado en enseres que hayan estado en contacto con la cabeza vuelvan a ella, hay que lavar gorros, fundas de almohada y almohadas, diademas, toallas, peines, cepillos... a 60 ºC.

Así que ya sabes... control habitual y ante el más mínimo síntoma... ¡a pasar la liendrera! Cuanto antes mejor.

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