Transformación Digital

Este blog va a tratar sobre la transformación digital que se está llevando a cabo en las empresas, proceso que será de vital importancia para el futuro de las organizaciones. Utilizaremos un enfoque estratégico analizando las implicaciones que pueda tener a primer nivel de las compañías desde una vertiente práctica.

  • Image

La importancia del Plan Estratégico Digital en el proceso de transformación

true

Sobre el autor

Blanca Pérez e Icíar Moscoso del Prado

son socias fundadoras de BIMP, consultora de estrategia y negocio digital que asesora a empresas en la planificación de su transformación digital identificando la oportunidad de la operación digital y definiendo su estrategia.

Muchas compañías han entendido que la digitalización está suponiendo un cambio en la forma en la que funciona su negocio, pero pocas tienen un camino claro de cómo abordarlo en un escenario global de medio plazo.

Hoy en día, los consumidores no hacen distinción entre sectores a la hora de informarse, comparar o comprar productos o servicios. Simplemente esperan que las empresas y sectores con los que establecen puntos de contacto les ofrezcan una experiencia de cliente única, diferencial y consistente.

El hecho de que la irrupción de las tecnologías digitales haya creado consumidores "empoderados", ha llevado a muchas compañías a iniciar su “reflexión digital” desde la relación con sus clientes dadas las oportunidades que el entorno digital brinda para su conocimiento e interacción.

Y un primer paso es escuchar y entender a nuestros consumidores, así como analizar la información que nos hacen llegar para poder trasladarla a nuestra empresa. Pero, ¿cómo trasladarla, si las acciones llevadas a cabo por el departamento de marketing no forman parte de un plan estratégico global de compañía?

De nada nos sirve conocer las necesidades de nuestro consumidor si con esa información no somos capaces de adaptar nuestra oferta, de utilizar canales y herramientas digitales para la elaboración y optimización de propuestas comerciales, segmentando nuestra oferta de producto o adaptando los precios a los distintos canales que utilizamos para comercializarlos.

Por otra parte, para poder llevar a cabo muchos de estos cambios las empresas necesitan repensar sus operaciones y procesos internos, incluso requieren capacidades y recursos de los que no disponen en el corto plazo y cuyo desarrollo o incorporación debe identificarse y planificarse.

En muchos casos lo digital supone un punto de inflexión en la manera de hacer de las empresas y, cuanto menos, merece una reflexión para entender el nuevo entorno y ser capaz de aprovechar las oportunidades que ofrece desde una perspectiva global de empresa. La transición de un negocio tradicional hacia lo digital puede conllevar una redistribución de cuota de mercado, cambios importantes en la cadena de valor o la irrupción de nuevos modelos de negocio, retos que afectan a la totalidad de las operaciones de la empresa y, por lo tanto, a su estrategia global.

Al igual que los Directivos definen planes estratégicos que guían el crecimiento y evolución de sus compañías, es fundamental extender esa reflexión global al ámbito digital.

Aunque el impacto de las tecnologías digitales tiene puntos en común en muchas empresas y sectores, el posicionamiento de cada empresa, su tamaño, la situación en ese momento, el grado de madurez digital, la gestión con la que cuente, etc, hacen necesaria una reflexión individualizada para entender cómo las tecnologías digitales afectan y afectarán a su negocio.

Un Plan Estratégico Digital a medio plazo nos permitirá entender cuáles son las principales amenazas que afectan a nuestra empresa y al sector en el que opera (modelos disruptivos, nuevos entrantes más ágiles), así como las debilidades que tiene para enfrentarse a ese entorno cambiante (operativas, organizacionales), pero también identificar los activos con los que contamos para hacer frente a las nuevas oportunidades que nos brinda este nuevo entorno.

Este Plan Estratégico debe fijar objetivos cuantitativos en las operaciones digitales y cualitativos de posicionamiento y diferenciación en el nuevo entorno, además de líneas de desarrollo que tendrá que cumplir la compañía para conseguir los objetivos fijados.

Además, debe llevar al establecimiento de objetivos a corto plazo y su concreción en un plan de acción concreto, medible, por áreas de actividad que aúne los trabajos de toda la compañía con objetivos digitales en términos de posicionamiento y negocio digital.

Aquellas empresas que hagan esta reflexión estratégica global estarán más preparadas para afrontar los retos que plantea el nuevo entorno, serán más ágiles para adopción los cambios necesarios, llegarán al cliente con propuestas diferenciales y experiencias excepcionales y se posicionarán a la cabeza en la eficiencia de la gestión de sus negocios.

Últimas noticias