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Analizo el presente de la edad de oro de la ficción internacional en un momento en el que su creatividad y su virtuosismo técnico y las interpretaciones las convierten en el 8º arte y el género preferido por millones de espectadores.

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“Félix”: los contrastes de Andorra

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Sobre el autor

Cecilia García

Soy una fanática de la televisión, del pasado y de su apasionante presente con el mayor volumen de series de calidad hasta el punto de que necesitaría 24 horas al día para verlas todas. Seriéfila y cinéfila por vocación, asisto con estupor al gran salto de calidad que se está viviendo.

Los exteriores de una producción nunca se eligen gratuitamente, y, en el caso de que sea así, la ficción tiene un problema ya que, además de aportarle una factura visual identificable con el proyecto, se pueden convertir en un personaje más. Significa crear un universo alrededor de los personajes que enriquezca la trama. En ese sentido, ahí está el ejemplo de David Lynch y “Twin Peaks”.

Cesc Gay también es exquisito en la presentación formal. El director de “Félix”, la nueva ficción audiovisual de Movistar+. Eligió como escenarios naturales los que les ofrecía el Principado de Andorra y los que se rodaron en Tolouse (Francia). En Andorra el 90 por ciento del territorio del país está compuesto por naturaleza y bosque, unos 60 lagos y 30 refugios.

Además, le gustaban los contrastes que existen: por un lado las montañas y la nieve; por otro, una capital avanzada con un importante número de bancos por metro cuadrado. Pero no solo eso, también es muy minucioso cuando proyecta los interiores. Le gusta colocar elementos, que, en el caso de “Félix”, son animales disecados o máscaras perturbadoras que le dan, además de expresividad y personalidad propia, un toque de humor surrealista, aunque, como dice Irene Montcada, la directora artística de la serie, “nunca quiere caer en la caricatura”.

Las casas, en las que la piedra está omnipresente en todas las fachadas, junto a los techos de pizarra y el interior de madera, contagian una sensación de calidez, como si fuesen un refugio no solo físico, también emocional. También sorprende cómo ha ambientado el restaurante chino que visita el protagonista, que se aleja mucho de lo que estamos acostumbrados a ver, ya que lo enriquece con figuras y pinturas muy características.

En las series originales de Movistar+ los exteriores juegan un papel importantísimo. En “La Zona” la exuberancia natural de Asturias, que es un vergel, choca con la realidad, ya que allí viven los damnificados en ciudades que se caen a trozos, producto de un desastre natural y que padecen enfermedades tanto en el cuerpo como en el alma. Algo similar sucede en “La Peste”, en la que conviven las dos realidades de la Sevilla del siglo XVI aparentemente irreconciliables: por un lado, la podredumbre de las casas donde viven los afectados y, por otra, los palacios suntuosos de los nobles.

Pero sigamos con “Félix”. Uno de los elementos más importantes es la nieve, que se convierte en un personaje más. Procura al espectador una cierta sensación de irrealidad, en especial cuando Julia, la mujer que busca Félix, se pasea con un abrigo rojo por un espacio totalmente nevado el resultado es una imagen onírica tremendamente poderosa.

Tanto Gay como el director de fotografía confieren al color una personalidad propia. El de la nieve simboliza la pureza y la inocencia emocional del personaje que interpreta Leonardo Sbaraglia y el rojo la pasión que siente por la asiática Julia y también la sangre, tan protagonista en este “thriller” romántico. Cabe destacar que Gay ha sabido aprovechar los nuevos recursos como los efectos digitales.

En cada capítulo se han incluido más de cien. Todo ello le da a la serie un empaque de gran producción, tanto por el contenido como por la forma. “Félix”, disponible al completo en Movistar+

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