Reflejos cotidianos

Reflejos Cotidianos muestra lo que hay detrás de los muros y portales que muchas veces no cruzamos. El reflejo de la vida cotidiana de otros pueblos y ciudades. Las personas que los habitan y sus costumbres. Ese mundillo local que sólo viviendo en ellas cae uno en la cuenta que todos somos diferentes. Lo apasionante que es abrir una puerta y encontrar lo inesperado. Las sonrisas y emociones de pueblos que pensamos conocer y que leyendo este blog descubrimos que no eran como las imaginábamos.

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Oye el silencio. Duerme en una Abadía.

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Sobre el autor

Alicia Romay

Nací en la Ciudad de México, pero el destino me trajo a España para crear el primer Gabinete de Prensa del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Durante los más de 30 años de vida en Madrid no paré. Radio Nacional de España, Hotel Villa Magna, IFEMA, Guía del Ocio, Grupo Zeta, ABC Punto Radio, COPE, HOLA.com... Los últimos años en España, antes de venirme a Roma, fui la Directora de Prensa y Relaciones Públicas del Hotel Palace de Madrid y de Starwood Hotels & Resorts para España y Portugal, fui la responsable de prensa para REEBOK SPORTS CLUB Serrano y la Finca y colaboré con MONTBLANC. En GESTIONA RADIO hice mi propio programa de radio “El Mundo de Alicia”. En este momento de mi vida, voy contando lo que voy descubriendo desde Roma y el Vaticano para Gestiona Radio y Gentleman México. Mañana seguiré comunicando lo que haga falta.

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Vivimos en medio de ruidos constantes, no nos damos cuenta que no conocemos el silencio y que muchas veces se evita. El silencio resulta incómodo, el silencio puede inclusive agredir, el silencio aunque no habla, trasmite mensajes.

Se llega a casa y se enciende la tele, suena el teléfono, se oye el tráfico y no falta el aviso de un Whatsapp ó de un breaking news...Si salimos al parque a correr, nos metemos los cascos en los oídos para seguir el ritmo de la música o vamos hablando con el micro incorporado. Ruido, ruido y más ruido. Vivimos rodeados de ruidos y es tal nuestro habito, que se nos olvida que existe el silencio.

Para llegar a estar en un estado contemplativo se requiere llegar al silencio mental, con lo que se consigue alejarse de pensamientos y sensaciones. Estando en silencio mental, surge el desapego de lo material.

Ha sido una suerte hallar esta Abadía en Umbría. Una Abadía alejada de todo, en medio de un valle, en donde se escucha el silencio.

La historia de la Abazzia S. Pietro in Valle, transcurre entre leyenda y realidad.

Se dice que al Duque de Spoleto, Faroaldo II en el siglo VIII, se le apareció en sueños San Pedro, en los que le ordenaba erigir una iglesia en su honor.

Después de aquella aparición, fue a cazar en Valnerina, el valle del Río Nera e identificó el lugar en donde se construiría un pequeño oratorio y el espacio adecuado para la iglesia dedicada a San Pedro, con un monasterio según las reglas de los monjes Benedictinos.

Pero antes de la llegada del noble de Spoleto, se cuenta que dos eremitas llamados Giovanni y Lazzaro, que eran dos de los cerca de 300 que huían de la persecución a los cristianos de Siria, se dirigieron directamente a la zona de Spoleto, llegaron al monte Solenne y descendieron al valle Suppenga y allí, construyeron la ermita convirtiéndolo así, en un lugar de culto para la gente local.

El silencio

Sobre el silencio, me ha gustado lo que escribe en su blog José Carlos Bermejo

A escuchar el silencio se puede aprender, como a escuchar la palabra.

Un discípulo, antes de ser reconocido como tal por su maestro, fue enviado a la montaña para aprender a escuchar la naturaleza.

Al cabo de un tiempo, volvió para dar cuenta al maestro de lo que había percibido.

- "He oído el piar de los pájaros, el aullido del perro, el ruido del trueno...

- "No -le dijo el maestro-, vuelve otra vez a la montaña. Aún no estás preparado.

Por segunda vez dio cuenta al maestro de lo que había percibido.

- "Maestro, he oído el ruido de las hojas al ser mecidas por el viento, el cantar del agua en el río, el lamento de una cría sola en el nido".

- "No -le dijo de nuevo el maestro-. Aún no. Vuelve de nuevo a la naturaleza y escúchala".

Por fin, un día...

- "Maestro, he oído el bullir de la vida que irradiaba del sol, el quejido de las hojas al ser holladas, el latido de la savia que ascendía en el tallo, el temblor de los pétalos al abrirse acariciados por la luz".

- "Ahora sí. Ven, porquehas escuchado lo que no se oye".

Los silencios de las abadías cuentan historias infinitas. En los valles que las rodean y en los caminos colindantes podemos pensar, crear, descansar, disfrutar y contemplar.

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