La Universidad de Valladolid, pionera en la investigación de la Enfermedad de Crohn

Estudian con células del intestino humano los mecanismos que producen esta dolencia y afectan al sistema inmunitario

Un grupo de investigación del Instituto de Biología y Genética Molecular (Ibgm) de la Universidad de Valladolid (UVa) y el CSIC se ha convertido en el primero en utilizar células del intestino humano para averiguar los mecanismos que producen la inflamación de la Enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

Estos pioneros, que cuentan con el apoyo del Hospital Clínico Universitario y el Hospital Universitario Río Hortega, liderados por David Bernardo, tratan de averiguar por qué las células dendríticas se «equivocan» y «ordenan atacar» a las bacterias del intestino.

Para su estudio, Bernardo creó un equipo en el que colaboran distintos especialistas que trabajan en el diagnóstico y tratamiento de estas dolencias formado por inmunólogos, gastroenterólogos, cirujanos de intestino y anatomopatólogos.

Hasta el momento, todas las investigaciones realizadas en esta materia se hacían con material procedente de ratones o con células manipuladas en diferentes laboratorios.

Sin embargo, contar con células dendríticas humanas era fundamental, ya que son las encargadas de ordenar a los linfocitos atacar a las bacterias patógenas que pueden provocar una enfermedad y sin ellas el sistema inmune no funciona. «Son una fracción muy pequeña de este sistema pero en el intestino tienen una importancia crucial», señala David Bernardo.

Precisamente porque son muy pocas y se mueren muy rápido (viven tres días) no se había planteado hasta ahora su estudio, dirigiéndose la mayoría de los investigadores al estudio de los linfocitos T, que sin embargo actuán bajo el «mandato» de las dendríticas.

«La célula dendrítica es al sistema inmune lo que un juez al sistema legal. Son las que determinan todo. Nuestra hipótesis es que la enfermedad inflamatoria intestinal está provocada por una respuesta alterada de estas células que desencadena la enfermedad», explica el investigador.

«Todas las personas tienen bacterias benignas en su intestino. Sin embargo, en los pacientes con Crohn y colitis ulcerosa las dendríticas se equivocan y detectan la flora intestinal como un enemigo al que atacan. Se sabe que hay un grupo de factores que son los que lo provocan, pero averiguar el porqué es la pregunta del millón», añade.

Las células ponen en marcha una respuesta inflamatoria frente a patógenos invasores, mientras que toleran la flora y los nutrientes, por lo que conocer los mecanismos que activan una ruta u otra permitirá que, cuando la respuesta no sea la adecuada, llevarla hasta el otro lado.

«Por algún motivo la inflamación afecta a unas zonas concretas por lo que las preguntas que nos hacemos son: ¿Por qué determinados sitios se inflaman con frecuencia? ¿Hay algo que protege a los tejidos sanos?», asevera David Bernardo.

Conocer la respuesta a estas y otras preguntas permitirá combatir la «insurrección» de estas células manipulando el sistema inmune para restaurar el mecanismo dañado.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa afecta, en su mayoría, a adultos jóvenes entre los 16 y los 40 años que invierten en tratamientos médicos entre 2.000 y 3.000 euros mensuales, requiriendo cirugía frecuentemente.