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Una fundación para reforzar el vínculo del Museo Nacional de Escultura con la sociedad

El consejero Javier Ortega asegura que esta iniciativa supondrá un “enriquecimiento cultural” de Valladolid y Castilla y León

Presentación de la Fundación de Amigos del Museo Nacional de Escultura con la asistencia del consejero de Cultura y Turismo, Javier Ortega; la directora del Museo, María Bolaños y del presidente de la Fundación, D. Eduardo de Mata Trapote, además del delegado del Gobierno, Javier Izquierdo, la diputada provincial Gema Gómez y el alcalde de Valladolid, Óscar Puente
Presentación de la Fundación de Amigos del Museo Nacional de Escultura con la asistencia del consejero de Cultura y Turismo, Javier Ortega; la directora del Museo, María Bolaños y del presidente de la Fundación, D. Eduardo de Mata Trapote, además del delegado del Gobierno, Javier Izquierdo, la diputada provincial Gema Gómez y el alcalde de Valladolid, Óscar PuenteWellington Dos Santos PereiraAgencia ICAL

El Museo Nacional de Escultura, creado en 1933 y dependiente del Ministerio de Cultura, reforzará su vínculo social con la transformación en una fundación de la Asociación de Amigos del Museo constituida en 1980, lo que reportará beneficios fiscales a ciudadanos, empresas e instituciones, entre otras cuestiones.

Las últimas modificaciones normativas sobre mecenazgo cultural han motivado la transformación en fundación de una asociación privada que integran unos quinientos miembros, sin ánimo de lucro y con sede en el museo aunque no vinculada orgánicamente al mismo, dentro de una iniciativa presentada este martes.

Entre los objetivos de este paso se encuentran también ampliar la presencia de instituciones y empresas y entidades como la Alianza Francesa, Helios, Bodega Belondrade y Michelin para ampliar el patrocinio de las actividades que habitualmente realizan como la financiación del catálogo de las exposiciones y la organización de visitas, talleres, conferencias, conciertos de música y proyecciones cinematográficas, informa Efe.

”A cambio, en el Museo Nacional de Escultura ofrecemos descuentos especiales en los catálogos, visitas exclusivas y un trato preferencial para cualquier tipo de actividad”, destaca María Bolaño, quien pone en valor la importancia de que exista una “verdadera implicación” de ciudadanos, empresas, comerciantes y particulares. “Para nosotros es fantástico”, insiste.

El consejero de Cultura y Turismo, Javier Ortega, por su parte, que acudía a la presentación de la fundación, se muestra convencido de que esta Fundación contribuirá de forma dinámica al enriquecimiento cultural de Valladolid y Castilla y León, pues “permite aglutinar a empresas y particulares en torno a un museo público”,. Asimismo, señala que el museo podrá beneficiarse del alcance de la fundación con la compra y donación de obras para su colección, la organización de actividades culturales, el desarrollo de programas de formación y becas, la fidelización y acogida de públicos y patrocinadores, la edición de publicaciones o la puesta en marcha de campañas publicitarias.

”Se trata, también, de establecer una relación que inspire sentimientos apasionados, que estimule el compromiso con el museo y la pertenencia a un proyecto comunitario”, añade el consejero.

María Bolaño, directora del Museo Nacional de Escultura, en la presentación de la Fundación de Amigos del Museo Nacional de Escultura FOTO: Wellington Dos Santos Pereira Agencia ICAL

La próxima exposición temporal del museo, con el lema de “Non finito”, abrirá el 22 de septiembre y permanecerá hasta enero de 2022 en la sede del Palacio de Villena para reflejar la idea de lo inacabado en el arte. Noventa obras de cuarenta prestatarios configuran esta nueva exposición temporal.

La génesis de este museo se remonta a 1842, año de la fundación del Museo Provincial de Bellas Artes, con sede en el Palacio de Santa Cruz y una valiosa colección de tallas policromadas y cuadros fechados entre los siglos XIII y XIX, principalmente del Gótico, renacimiento y Barroco.

Procedían de las iglesias, ermitas, conventos y monasterios cerrados, secularizados y puestos en venta por las leyes desamortizadoras del XIX, los denominados ‘bienes de manos muertas’ que, además del patrimonio artístico, incluían tierras de labranza, fincas y otras posesiones.

Tras la llagada de la II República, en 1933 y a través del entonces director general de Bellas Artes, Ricardo de Orueta, el museo estrenó la categoría de nacional por la riqueza y valor de sus fondos, y se mudó hasta el Colegio de San Gregorio, desde entonces sede principal, ampliada en 2012 con la incorporación de la Casa del Sol y la colección procedente del desaparecido Museo Nacional de Reproducciones Artísticas, cerrado en Madrid en 1961.