Walter White, el hombre negro que se infiltró entre los salvajes linchamientos del sur

Su recuento del asesinato de Mary Turner, una mujer embarazada a la que colgaron, quemaron y rajaron la barriga, escandalizó hasta al presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson

Walter White, sentado y con pajarita, en su época en la Univeridad de Atlanta
Walter White, sentado y con pajarita, en su época en la Univeridad de AtlantaLa RazónArchivo

Quien lea Walter White, puede que lo primero que le venga a la cabeza sea el protagonista de la serie “Breaking Bad”, pero lo cierto es que existió un Walter White en la historia reciente y su vida es igual o más fascinante. White era un hombre negro nacido en Atlanta cuyos dos padres nacieron esclavos. Era el cuarto de siete hijos, pero tenía una particularidad especial, tenía la piel clara, los ojos azules y el pelo rubio. Bajo la inspiración de sus padres, fue desde el primer día un importante activista por los derechos civiles y su aspecto le posibilitó entrevistar a los principales líderes de los linchamientos a negros en el sur. Su recuento de lo que éstos le dijeron da escalofríos cien años después

Entre 1877 y 1950 más de 4.400 afroamericanos fueron linchados por turbas de gente llenas de odio y sin razón. White, en apenas ocho años, investigó hasta 41 de estos salvajes y violentos actos y desenmascaró para siempre una falsa creencia que se había instalado en el sur para justificar de alguna manera sus acciones. Se decía que estos grupos eran pelotones justicieros que castigaban a violadores o intentos de violación a mujeres blancas. White demostró que esta razón sólo se podía utilizar en menos de un 30 por ciento de los casos y que la motivación principal sólo tenía un nombre, odio racial.

Su recuento del caso del linchamiento de Mary Turner, una chica de 19 años embarazada de ocho meses a que la turba enfurecida colgó del revés, la quemó y la rajó la barriga dejando caer al bebé, al que comenzaron a dar patadas, conmocionó a todo el país. Su descripción de los hechos hizo que hasta el presidente de los Estados Unidos, Widrow WIlson, condenase el acto e iniciase una solicitud nacional para prohibir por completo este tipo de atroces actividades.

A principios de mayo de 1918, un grupo de hombres blancos inició una violenta estampida en el estado de Georgia que acabó con la vida de ocho hombres negros en dos días. Buscaban venganza por la muerte de Hampton Smith, el dueño de una plantación, al que uno de sus empleados negros, Sidney Johnson, había matado de un disparo después de recibir una paliza de Smith. El marido de Mary era uno de los ocho hombres negros que murieron de manos de la violenta multitud.

Mary no se acobardó por el incidente y buscó su propia venganza, esta vez a través de la justicia. Aseguró que iría a las autoridades federales y acusaría a todos lo que permitieron el asesinato de Hayes Turner, su marido. Esta actitud soliviantó a los vecinos de la comunidad de Valdosta, donde Mary vivía,que aseguraron que “había que darle una lección”.

EL 19 de mayo una multitud de varios centenares de personas entraban en el domicilio de Mary y la cogían contra su voluntad. La llevaron cerca de un puente sobre el río Little, donde todavía estaba ahorcado y mutilado su marido. La colgaron en un árbol cercano, atada del revés por los tobillos. Entonces la rociaron de gasolina y la quemaron viva. Mientras su ropa se quemaba, un hombre con un cuchillo utilizado para la matanza del cerdo la abrió en canal por la barriga y su bebé de ocho meses cayó al suelo y empezó a llorar. La turba empezó entonces a darle patadas y pisarle la cabeza hasta que murió. La macabra fiesta acabó con el cuerpo de Mary acribillado a balazos.

Su cuerpo fue enterrado a escasos seis metros del lugar del crimen, sin lápida, sólo una botella de whiskey vacía y un cigarro. La prensa de la época justificaba así el crímen al día siguiente: “las personas en su carácter indignado hizo que pagara por sus palabras y actitudes”. Otros hablaban de “una osa que merecía ser linchada”.

White, que entonces era el responsable de la Asociación Nacional por el Progreso de las Personas de Color (NAAPC), pudo entrevistar a los protagonistas de aquel horrible asesinato colectivo. “Burlándose, las siniestras risas de sus torturadores respondían a los gritos de dolor y miedo de la mujer. Amigo, debiste escuchar los aullidos de esa chica negra, me dijo un miembro de la multitud que había estado presente en el linchamiento unos días después. Con las ropas quemadas, se pudo ver el cuerpo donde todavía una vida resistía, y un hombre se acercó con un cuchillo y le rajó el abdomen en una cesárea cruda y cruel. Cayó el bebé prematuro con dos tristes gritos, cuya única respuesta fue el tacón de un hombre fornido", describió White.

Su libro “Rope and Faggot: A Biography of Judge Lynch”, de 1929, indaga en las motivaciones de estos grupos y su capacidad de muerte y destrucción. Interesante también es su autobiografía titulada “I’m your negro”, en el que cuenta cómo estuvo apunto de entrar en el Ku Klux Klan infiltrado como hombre blanco. " Yo soy negro, pero mi piel es blamca, mis ojos azules y mi pelo rubio. Los signos de mi raza no son visibles en mí", diría.