¿Covid crónico? Un grupo de pacientes da positivo meses después

Un pequeño porcentaje de personas infectadas mantiene síntomas o continúa dando positivo en las pruebas diagnósticas meses después de haber superado la COVID-19

La mayoría de la población infectada por coronavirus tiene una prueba PCR negativa tras un periodo de entre 10 y 14 días después de detectarse el positivo, tiempo durante el cual también suelen desaparecer los síntomas. Sin embargo, hay pacientes que pueden seguir dando positivo superado ese lapso de tiempo e incluso hay personas que mantienen los síntomas propios de la enfermedad después de la negativización de las pruebas diagnósticas.

Estas situaciones no son extrañas en lo que a las enfermedades víricas se refiere, ya que se han visto comportamientos similares en otros virus, pero en lo que se refiere a la COVID-19 éstas generan incertidumbre e inquietud, especialmente a los pacientes, puesto que existe muchas incógnitas y bastante desconocimiento acerca de la enfermedad.

Silvia Soler es una de esas pacientes que a día de hoy aún debe convivir con los síntomas propios del coronavirus tras haber superado la enfermedad en marzo y haber negativizado todas las pruebas diagnósticas que se ha realizado desde entonces. «Me infecté en pleno pico de la pandemia, así que, pese a que tenía neumonía en un pulmón, me ahogaba y demás, ni me ingresaron ni me hicieron el PCR», explica esta catalana de 52 años, quien asegura que actualmente hay días en los que se siente bien, pero cada cierto tiempo reaparecen síntomas propios del virus, como fiebre, dolor articular, fatiga... «No he de estar confinada y tampoco contagio, porque de hecho las pruebas son negativas, pero no puedo reincorporarme a mi vida normal, porque una semana estoy bien y de repente vuelvo a sentirme mal», relata Silva Soler para a continuación lamentar que, pese a consultar a numeros especialistas, nadie le ha sabido concretar cuándo remitirán esos síntomas de forma definitiva. «Creen que podrían durar unos seis meses y que, si se rebasa ese tiempo, podrían cronificarse para acabar derivando en fatiga crónica, fibromialgia y otros problemas irreversibles».

Y sobre la posible causa de esta sintomatología persistente, Soler, que forma parte de una asociación que agrupa a pacientes de COVID con síntomas persistentes que luchan por ser reconocidos por la sanidad pública y que se investigue sobre su situación, revela que «parece que podría ser que mi sistema nervioso sigue luchando contra el virus como si éste aún siguiera en mi cuerpo, no reconoce que se ha ido».

Síntomas de enfermedad

Al respecto, el doctor Benito Almirante, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’Hebron, señala que «los síntomas persistentes son una consecuencia de haber tenido una enfermedad, como sucede también en otros virus como la mononucleosis, en la que los síntomas pueden no remitir hasta los tres o cuatro meses posteriores a la infección». Según el doctor, esta situación no está asociada al nivel de gravedad de la enfermedad, sino que «tiene lugar porque un virus desencadena unas respuestas anómalas, sobre todo de tipo inflamatorio» y en el caso concreto de la COVID-19, «se desconoce cuánto pueden durar esos síntomas tras la negativización». «Pueden durar meses e incluso toda la vida», admite Almirante, quien sin embargo apunta que lo normal sería que desaparecieran en unos seis meses. Y al respecto recuerda que «hay personas que tardan tiempo en recuperarse de una enfermedad como ésta, que en ocasiones supone largas estancias en la UCI, hospitalizaciones prolongadas..., y eso ha pasado siempre con este tipo de infecciones», como tampoco es novedoso que, en el caso de los virus, algunos pacientes den positivo en las pruebas diagnósticas pese a haber superado ya la enfermedad.

«Hay pacientes, sobre todo aquellos que padecían trastornos de las defensas y personas de edad avanzada, que pueden tardar tiempo en negativizar», señala Almirante, quien concreta que «hay algunas personas, que no representan más del 5% del total de pacientes por COVID-19, a quienes las pruebas les siguen dando positivo durante meses y ello no siempre significa que tengan la enfermedad». De hecho, «suelen ser personas que tienen aún restos del virus que les hacen dar positivo; creemos que se trata de una porción del virus que se queda ahí pero que no es suficiente para desarrollar enfermedad y no hay riesgo de transmisión».

En cualquier caso, esto no es algo que se produzca de forma exclusiva en el contexto del coronavirus sino que sucede también con otros virus, como el de la gripe. La particularidad es que en el caso de la COVID-19 aún existen tantas dudas por resolver y tanta información por recabar que «desconocemos si éstos pacientes con positivo persistente dejarán de serlo, pero suponemos que negativizarán algún día y además, por ahora, no se ha demostrado que ello pueda tener afectaciones para la salud»,