Esquerra y PSC: batalla hasta las elecciones catalanas en busca del voto útil

Ambos partidos aspiran a liderar el bando separatista y constitucionalista tras la cita con las urnas

El vicepresidente del Govern con funciones de Presidente, Pere Aragonés (i) habla con el presidente del grupo parlamentario de Socialistes Units per Avançar, Miquel Iceta (d) en el Parlament.
El vicepresidente del Govern con funciones de Presidente, Pere Aragonés (i) habla con el presidente del grupo parlamentario de Socialistes Units per Avançar, Miquel Iceta (d) en el Parlament.Quique GarcíaEFE

Anna Caula es diputada autonómica de ERC. En la Diputación Permanente del miércoles tomaba la palabra desde la tribuna de oradores. Se centró en la gestión de la pandemia y se mostró muy crítica con «el president Illa». La diputada estuvo a punto de caer en el error en una segunda ocasión y sólo las risas de la portavoz socialista, Eva Granados, le hicieron ser consciente de su error. Se había dirigido a Salvador Illa como president. El desliz parecía indicar que los republicanos interiorizaban que Illa está a la cabeza de los sondeos. Apenas 24 horas después el CIS puso música a esta letra, mientras que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya mantenía la fecha del 14 de febrero, dando al traste con las expectativas independentistas de retrasar cuanto más mejor una cita electoral que se les pone muy cuesta arriba.

El escenario político que abre el CIS, que adelantó este periódico el pasado miércoles, coincide con otras encuestas. Illa, que dimitirá como ministro de Sanidad la semana que viene –antes del inicio de la campaña electoral–, es el candidato favorito para ser president. Miquel Iceta, primer secretario del PSC, se encargó ya desde el primer momento de proyectarle como president: «No os ofrezco un candidato, os ofrezco un president». Para los socialistas «la sociedad catalana está agotada por el procés, tiene necesidad de pasar página y eso va a ser un impulso al cambio y que Catalunya tenga un president socialista, porque necesita solvencia y al tiempo eliminar momentos imprevisibles».

Los republicanos han asumido la realidad y se están preparando para una campaña electoral de confrontación «a cara de perro» con el PSC para erigirse en el único partido capaz de derrotar a los socialistas, en detrimento de Junts per Catalunya. Una palabra traduce su estrategia: polarización, y para ello esperan contar a partir de finales de enero con Oriol Junqueras, que ha empezado a atizar a los socialistas desde el mismo momento en que todo hacía prever que la fecha sería el 14 de febrero, acusándolos de poner en marcha un «155 encubierto».

Los socialistas no parece que estén en desacuerdo con esta polarización de la campaña. Si a ERC le va bien el enfrentamiento para aglutinar el voto útil independentista, al PSC le va bien para aglutinar el voto constitucionalista e incluso barrer para su casa a los votantes de PDeCAT y PNC que cada vez tienen más difícil situarse con un pie en el Parlament. Las últimas encuestas parece que los descartan definitivamente. El efecto Illa ha dado un impulso a los socialistas, situándolos en la «pole position». La polarización de la campaña puede consolidar este efecto.

La pugna por la fecha de las elecciones se ha convertido en un preludio de este cuerpo a cuerpo que se prevé entre ERC y PSC. El TSJC ratificó ayer su postura y ha mantenido en suspenso el aplazamiento al 30 de mayo, abocando a celebrar los comicios el 14-F, un escenario que, en el seno del propio Govern, ya se ha asumido (no tiene previsto proponer otra fecha). No obstante, la Justicia se ha comprometido a decidir definitivamente el 8 de febrero –ahora tiene que entrar al fondo del asunto, ya que se ha limitado a tomar medidas cautelares para evitar un perjuicio irreparable–. Iceta, también es cierto que, ayer se mostró predispuesto a negociar un aplazamiento a marzo con el Govern después de que el TSJC resuelva.

¿Tendrá consecuencias este enfrentamiento para la conformación de acuerdos en Catalunya tras el 14F? ¿Afectará a la gobernabilidad de España? Todo dependerá de los resultados, pero desde ERC se apunta que la campaña será dura con el PSC, pero, sobre todo, quieren marcar diferencias «con la derecha que representa Junts per Catalunya», con quienes se disputan el liderazgo del independentismo. «Nosotros queremos ser líderes en el bloque independentista y nos parece bien que el PSC gane en el bloque unionista», apuntan desde la formación republicana. Otra cosa, es que «ERC seguirá apostando por el entendimiento y la negociación, porque el conflicto político sigue vigente». De hecho, estas fuentes apuntan que Oriol Junqueras apostará por este diálogo porque «la posición de ERC no variará por el enfrentamiento que se produzca en una campaña. Nuestra posición no es táctica, es estratégica», apuntan. También los socialistas entienden que una cosa es la pugna electoral y otra los marcos de diálogo y entendimiento en España y en Catalunya.

Esta polarización electoral perjudica a Junts per Catalunya porque se queda descabalgada de la primera línea y porque su opción de confrontación permanente queda reducida a una mínima expresión. Los de JxCAT pierden fuelle con ERC y se convierten en la principal víctima del voto de castigo a su formación en el mundo radical independentista que se refugia en la CUP. Y sobre todo, deja noqueados a los Comunes, que pueden salir lastrados por el voto útil en sus dos almas –separatista y constitucionalista–.