Cataluña

Esquerra frena el plan de Puigdemont de someterse a Junts en Madrid

Los republicanos sostienen que debe haber coordinación entre los independentistas, pero defienden su autonomía en el Congreso de los Diputados

La secretaria general adjunta y portavoz de ERC en el Parlamento de Catalunya, Marta Vilalta posa durante una entrevista con Europa Press.
La secretaria general adjunta y portavoz de ERC en el Parlamento de Catalunya, Marta Vilalta posa durante una entrevista con Europa Press.David Zorrakino

Qué postura adoptar en Madrid ante el Gobierno de Pedro Sánchezes una cuestión que está también en el meollo de las negociaciones entre Esquerra y JxCat para la investidura de Pere Aragonès. Hasta ahora, ambas formaciones han mantenido una actitud prácticamente opuesta en el Congreso de los Diputados: mientras los republicanos han facilitado la investidura de Sánchez y han apoyado los Presupuestos de 2021, los posconvergentes se han situado en el “no a todo”. Y Carles Puigdemont tiene intención de corregir esta disparidad de criterio, pero el partido de Oriol Junqueras lo rechaza y quiere mantener su propia autonomía.

“¿Apostamos por la coordinación? Sí. ¿Para que haya unidad de acción en aquello que nos ponemos de acuerdo o en aquello que podamos consensuar? Evidentemente, seguro que será mejor que no que cada uno haga la suya. ¿Esto quiere decir supeditar las decisiones de cada grupo político en las diferentes cámaras, también en el Congreso? No, supeditarlo, no. Cada uno debe respetar las dinámicas internas y el mandato de las urnas”, ha subrayado la portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, en una entrevista en “Europa Press”.

La cuestión tiene mucha trascendencia tanto en Cataluña como en Madrid. ¿Por qué? Porque en Cataluña puede convertirse en un escollo para que haya acuerdo y ya se ha convertido en una fuente de intercambio de reproches -JxCat ha aprovechado la condición de socio del Gobierno de ERC para desgastarle- y en Madrid porque Esquerra es un aliado del Gobierno y el rumbo que tome puede condicionar mucho la vida del ejecutivo español.

“Hay distintas organizaciones que tenemos propios matices, nuestras propias opiniones e incluso estrategias un poco distintas”, ha añadido Vilalta, quien precisa que cada formación se presentó a las elecciones generales con su propio programa electoral, de manera que considera que “la acción política de cada uno se debe a ese programa y a la gente que los votó”.

Los republicanos vencieron en las urnas en 2019 (13 escaños frente a los 8 que obtuvo JxCat, aunque ahora son 4 tras el divorcio con el PDeCat) y también han ganado ahora en las elecciones a la presidencia de la Generalitat. En este sentido, con esas dos importantes victorias, sienten avalado su proyecto político de apuesta por el diálogo y por tratar de extraer beneficios para Cataluña y la gestión de la Generalitat de las negociaciones y los pactos con el Gobierno, una actitud que recuerda en las formas a Convergència -ahora PDeCat-. Por ejemplo, con motivo del apoyo para la aprobación de los Presupuestos, los republicanos se jactaron de haber conseguido algunas cesiones.

Entre ellas, dinero: Aragonès subrayó el levantamiento del control financiero por parte del Estado a la Generalitat y reivindicó que las cuentas situaban por primera vez las inversiones y transferencias de capital a Cataluña por encima del porcentaje en PIB respecto al total del Estado (un 19,3%). También, de aquel pacto, Esquerra logró que la Generalitat pudiera administrar los fondos europeos, cuestión que ahora está también planteando divergencias entre Esquerra y JxCat en la negociación de la investidura, ya que ambas formaciones pretenden hacerse cargo.