Los bebés amamantados por mujeres vacunadas podrían estar protegidos contra la COVID-19

Un estudio revela que los anticuerpos de la madre lactante pasan a la leche y que ésta podría vacunarse con preparados basados en ARN mensajero sin tener que interrumpir la lactancia

Una de las profesionales y madre lactante que ha participado en el estudio
Una de las profesionales y madre lactante que ha participado en el estudio FOTO: Parc Sanitari Sant Boi de Sant Joan de Déu

Erika Esteve es médica adjunta del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Sant Boi del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y, por lo tanto, está viviendo la pandemia en primera línea. Su riesgo de contagio por coronavirus es elevado, por lo que la vacunación era para ella, como para tantos otros sanitarios expuestos al virus, casi una obligación.

Sin embargo, su condición de madre lactante le despertaba ciertas dudas e inquietud al respecto: ¿debía vacunarse para protegerse ante una posible infección e interrumpir la lactancia o bien podía recibir la vacuna y continuar con la lactancia? ¿Quizá lo mejor era renunciar a la vacunación para poder seguir amamantando a su bebé?

No existe ningún ensayo clínico que avale la seguridad de la mujer lactante frente a la vacunación porque se ha excluido a este colectivo de todos ellos”, señala Erika, quien sin embargo recuerda que, en lo que se refiere a la vacuna Pfizer, que era la que a ella le iban a suministrar, “todas las autoridades científicas y sanitarias consideran que, por el perfil de vacuna, basada en el ARN mensajero, ésta es segura incluso en mujeres lactantes”. En el contexto, la vacunación está recomendada en aquellos casos en los que el riesgo de contraer la enfermedad sea más elevado que los potenciales riesgos de la vacunación y se deja la decisión de continuar con la lactancia en manos de las madres.

Así las cosas, y tras haber recibido numerosas consultas al Servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital por parte de otras profesionales del centro también lactantes con sus mismas inquietudes, Erika y el doctor Vicens Díaz de Brito, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital se Sant Boi del Parc Sanitaria Sant Joan de Déu, pusieron en marcha un estudio dirigido a “comprobar si la vacuna, concretamente la de Pfizer, tiene algún beneficio para este colectivo y comprobar si los anticuerpos que genera la madre lactante vacunada pasan a la leche y, por lo tanto, se protege de alguna manera al bebé”, explica el doctor.

Para ello, se tomaron muestras de sangre y de leche materna a las profesionales del centro que participan en el estudio, las cuales están o han estado en primera línea, tienen una media de edad de 37,8 años y un tiempo mediano de posparto es de 18,7 meses, en tres momentos diferentes: después de recibir la primera dosis de la vacuna Pfizer, dos semanas después y cuatro semanas después de la segunda dosis.

En total, en el estudio han participado 32 profesionales, pero por ahora se han publicado los resultados de las primeras 18 mujeres que han finalizado el seguimiento, y se ha podido observar que los anticuerpos contra el SARS-Co-2 pasan a la leche, que éstos se incrementan significativamente después de la segunda dosis y que los niveles de IgG en sangre están correlacionados con los niveles en leche materna. “Vemos que cuantos más anticuerpos tienen estas mujeres en sangre, más tienen también en leche, de manera que solo sería necesario un análisis de sangre a la madre para hacer un cálculo aproximado de los niveles de IgG vacunal en lecha materna”, explica el doctor.

Además, tal y como apunta Erika, a estas mujeres también se les realizaron test serológicos para descartar que hubieran podido sufrir previamente la COVID-19 o que la contrajeran durante el estudio, cuando se les practicaron también test de antígenos antes de la toma de muestras, lo que confirma que “los anticuerpos presentes en sus muestras de leche y sangre proceden de la vacuna y no por haber pasado la enfermedad”.

Tras estos resultados y después de comprobar clínicamente que los bebés de las mujeres lactantes vacunadas no han sufrido efectos secundarios adversos a consecuencia de la administración del preparado, el estudio permite concluir que “la vacuna tiene un efecto protector sobre el bebé puesto que pasan los anticuerpos de la madre al lactante a través de la leche, especialmente después de la segunda dosis, y además existe una correlación entre los niveles de anticuerpos en leche y en sangre”, explica el doctor Vicens Díaz de Brito, de manera que “animamos a las mujeres lactantes a que se vacunen con vacunas basadas en ARNm sin interrumpir el amamantamiento”, comenta al respecto Erika, quien recuerda que “el estudio sigue en marcha” hasta completar el seguimiento de las 32 mujeres participantes.