Crew Dragon: EEUU inicia la conquista privada del espacio

Misión espacial El proyecto del millonario Elon Musk, que aplazó ayer su salida in extremis al sábado, costará 50 millones por 110 días de viaje

La fecha sufrió varias demoras y cuando parecía que todo estaba preparado y que la nave despegaría con precisión germánica de Cabo Cañaveral, el mal tiempo hizo imposible ayer el despegue y lo aplazó in extremis al sábado a las 3:22 horal local. La misión Crew Dragon de Space X no tiene, contratiempo a parte, una importancia menor. Aunque para comprenderla hay que empezar por el principio. En 1999 Elon Musk (ingeniero, especializado en economía y física aplicada) fue uno de los fundadores de la empresa de software Zip2, que Compaq compró por 320 millones de euros. Poco tiempo después, creó una nueva compañía, X.com, que se vendió también en 2002, esta vez por 1.500 millones, y fue la semilla de PayPal. Años después llegarían Space X, Tesla, Hyperloop, Neuralink que situarían a Musk entre los hombres más ricos del mundo, en el puesto 31, con un patrimonio de 36.000 millones de euros.

Cuando Musk fundó SpaceX en 2002, lo hizo con el objetivo de incentivar la exploración de Marte. Para ello, realizó ensayos con distintos tipos de naves y se presentó como candidato al programa de tripulación comercial de la NASA, que buscaba compañías para viajar al espacio; en particular, a la Estación Espacial Internacional (ISS). La NASA lanzó su último transbordador espacial, «Atlantis», en julio de 2011. Después de aquella misión, la agencia espacial estadounidense retiró toda su flota y ningún sistema norteamericano de cohetes o naves espaciales ha vuelto a lanzar astronautas al espacio. Así, la misión Demo-2 de SpaceX sería la primera en resucitar el vuelo espacial tripulado de EE UU, algo de vital importancia para la economía y las relaciones políticas del país.

Si bien Estados Unidos y Rusia han cooperado en el espacio desde la década de 1970 (comenzando con el programa de prueba Apollo-Soyuz), cuando la NASA retiró el transbordador espacial comenzó a depender por completo de Rusia. Y este país ha utilizado su monopolio de vuelo espacial para cobrar cada vez más por pasaje, pasando de los 21 millones en 2008 (antes que se retirara el transbordador) a más de 90 millones de dólares por asiento en un vuelo planificado para octubre. No depender de Rusia es de vital importancia para la NASA, que ha invertido más de 3.000 millones en SpaceX y cerca de 4.500 en el sistema de nave espacial Starliner CST-100, de Boeing. De acuerdo con las estimaciones, la misión Crew Dragon de SpaceX costará unos 50 millones de euros, casi la mitad que el precio pedido por los rusos, lo que significaría el fin del monopolio de los vuelos tripulados. Y la NASA está apostando fuerte por ello, tanto en temas de dinero como en capacidades: ha confiado a SpaceX la vida de dos de sus astronautas más experimentados, Bob Behnken y Doug Hurley, quienes estarán a cargo de la Crew Dragon en una misión de aproximadamente 110 días. Y, obviamente, llegarán a la nave a bordo de un Tesla, porque Musk no da puntada sin hilo y todo vale en la publicidad. En declaraciones recientes a la Prensa, Jim Bridenstine, director de la NASA, aseguraba que «la Estación Espacial Internacional es crítica para los Estados Unidos. Tener acceso a ella es fundamental. Estamos avanzando rápidamente con este programa que es tan importante para nuestra nación y para todo el mundo». Y es que la agencia liderada por Bridenstine invierte más de 3.000 millones de euros por año para mantener la ISS y realizar experimentos allí.

Ventajas de la microgravedad

El entorno de microgravedad permite investigaciones farmacéuticas, biológicas, en ciencia de materiales, médicas, etc. Solo existe un problema: los astronautas deben realizar la mayoría de los experimentos, pero la Soyuz solo tiene capacidad para tres personas, una gran reducción de los siete que permitía llevar el transbordador espacial. La Crew Dragon, por su parte, devolvería este número a la NASA y permitiría que se dedicara más tiempo a la investigación y menos a los trabajos de mantenimiento. Y es que, desde 1998 la ISS ha facilitado el desarrollo de más de 2.500 avances tecnológicos. Así, gracias a la misión Crew Dragon, Estados Unidos rrecuperar un lugar en la exploración espacial, incrementa su participación en la Estación Espacial y... lanza la posibilidad de viajes privados. De hecho anunció cambios en el uso de los módulos de la ISS: los alquilaría a turistas por la módica suma de unos 30.000 euros por noche (sin incluir el viaje, obviamente).

Finalmente, la importancia de esta misión reside en su carácter de viaje exploratorio. Bajo la administración Trump, la NASA no solo quiere establecer bases permanentes en la Luna, sino utilizarlas para catapultar la exploración humana de Marte a partir de 2030. El peso de lo privado en la exploración espacial es algo que aún se desconoce. La independencia que se les dará y la capacidad de decisiones es un tema que ya habría que estar discutiendo porque sabiendo los antecedentes de Musk, falta muy poco para que quiera hacerse con el turismo en la Luna.

Los hombres de moda
La historia, y también el presente, de Robert Behnken y Douglas Gerald Hurley (los hombres que van a tripular la Dragon de Space X), está llena de momentos para los que era obvio que estaban destinados a llegar hasta aquí. El primero, Behnken, se enteró por un mensaje en su contestador de que había sido aceptado por la NASA. Mientras Hurley, por su parte, estaba en una excursión por la montaña con su padre y, por casualidad, había llevado un teléfono
satelital cuando se enteró
de la noticia.