¿Quieres tener éxito? Prepara tu próxima racha

Un nuevo estudio ha determinado que las rachas de éxito en tareas creativas vienen precedidas de un periodo de exploración seguido de otro de explotación. Favorecer estos periodos puede aumentar el impacto de las obras artísticas, filmográficas y científicas.

Imagen procesada del autorretrato de Van Gogh que resalta los píxeles relevantes para predecir el estilo postimpresionista del pintor.
Imagen procesada del autorretrato de Van Gogh que resalta los píxeles relevantes para predecir el estilo postimpresionista del pintor.Northwestern University

Quién no ha disfrutado alguna vez de un periodo exitoso y ha pensado “estoy en racha”. A veces pensamos que estas sucesiones de éxitos en un periodo corto de tiempo se deben a la suerte o, quizá, a factores externos que quedan fuera de nuestro control. En el caso de artistas, directores de cine o ganadores de Premios Nobel, llegamos a atribuir su éxito a la “genialidad”. Pero ¿qué dice la ciencia sobre las causas del éxito? Un nuevo estudio arroja luz sobre esta pregunta.

El éxito también se acaba

Vayamos al caso de un conocido artista. Las obras más famosas de Van Gogh, como La noche estrellada, Los girasoles o El dormitorio en Arles, se concentran entre los años 1888 y 1890. Antes de este periodo, la obra del pintor era más realista que impresionista, y con tonos más oscuros.

Jackson Pollock tuvo un camino parecido: desarrolló su “técnica de goteo” durante un periodo de tres años, entre 1947 y 1950, en el que creó las obras más famosas de su colección. Pero estas obras no fueron el resultado de un perfeccionamiento desarrollado a lo largo de décadas: antes del goteo, Pollock exploró el dibujo y la pintura surrealista de humanos, animales y naturaleza. Y cuando alcanzó su máxima fama, abandonó el goteo abruptamente y las obras que pintó inmediatamente después apenas se vendieron.

¿Son singulares estos casos? Lo sorprendente es que no. Tras analizar miles de casos no solo de artistas, sino también de directores de cine y científicos, un equipo liderado por Dashun Wang, de la Universidad Northwestern en Illinois, Estados Unidos, estableció en 2018 que las obras de mayor impacto en cada persona se suelen concentrar en periodos muy cortos de tiempo. Es decir, el éxito ocurre por rachas.

Más aún, las rachas de éxito no van asociadas a una mayor productividad durante ese periodo. Lo único que cambia es el impacto que tienen: el precio de venta en el caso de las obras de arte, la valoración en el portal IMDb para las películas, y las citas acumuladas en los diez años posteriores a la publicación, en el caso de artículos científicos. En 2018, el equipo detectó que las rachas ocurrían, pero no sabían a qué se debían.

Gestando la racha

Esa es la pregunta que el equipo de Wang ha tratado de responder en su nuevo trabajo, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications. Para ello, han analizado las obras artísticas, filmográficas o científicas de más de 26.000 profesionales utilizando inteligencia artificial, fijándose en lo que ocurría justo antes y justo después de estas rachas de éxito.

El equipo ha concluido que las rachas de éxito se deben a un periodo de exploración seguido de otro de explotación. Cada periodo llega a durar años. Durante la exploración, los temas o estilos son muy diversos, para luego enfocarse en un área muy concreta y especializarse en ella durante la explotación.

Curiosamente, ni la exploración ni la explotación de manera individual sirven para explicar las rachas. Según Wang, líder del estudio y profesor de gestión y organización en la Universidad Northwestern, “aunque la exploración se considera un riesgo porque puede que no conduzca a ninguna parte, aumenta la probabilidad de toparse con una gran idea. En cambio, la explotación se suele ver como una estrategia conservadora”.

Por eso no funcionan por separado: para tener éxito, primero hay que dar con la gran idea, y después exprimirla mientras se pueda. De hecho, las estadísticas muestran que un periodo de exploración sin posterior explotación no va asociado a una racha, ni tampoco la mera explotación sin exploración. Es solo cuando se dan juntos que aumenta significativamente la probabilidad de tener este periodo concentrado de éxito.

¿Cómo analizar cientos de miles de obras para dar con estos patrones? La principal herramienta del estudio ha sido la inteligencia artificial. El equipo científico ha desarrollado nuevos métodos computacionales de aprendizaje profundo y ciencia de redes, sumados a técnicas de reconocimiento de imágenes para estudiar las obras de arte. Han medido las rachas en función del impacto de las creaciones (precio, valoración en IMDb o número de citas), y han estudiado cuándo ocurrían estas rachas dentro de la trayectoria creativa de cada persona. Enfocando la atención en un plazo de cuatro años antes y después de cada racha, el equipo ha examinado cómo cambia la obra de cada persona justo al inicio de la racha.

Es así como han dado con el patrón de exploración-explotación. A la vista de los resultados, el Wang concluye que “una estrategia creativa que cuente tanto con experimentación como con implementación puede ser especialmente potente”. Según sus investigaciones, las rachas de éxito suelen durar unos cinco años, y después la creatividad vuelve a la normalidad sin que destaque su carácter de exploración ni explotación.

Las estadísticas también explican las tendencias de personas reconocidas por su trayectoria creativa. Pollock sigue el patrón marcado, y también lo hacen Peter Jackson, el director de la trilogía El señor de los anillos, y John Fenn, científico que alcanzó su racha ya a las puertas de su jubilación y la culminó ganando el Premio Nobel de Química en 2002.

Lecciones para aprender

Más allá de tener una explicación para los periodos de gran éxito de creadores profesionales, el equipo investigador le ve aplicaciones muy prácticas a su trabajo: “Este conocimiento puede ayudar a individuos y organizaciones a entender qué tipos de actividades es conveniente que realicen, como explorar nuevos horizontes o explotar el conocimiento y competencias ya adquiridos, y la secuencia óptima que tienen que usar para conseguir el impacto más significativo”, recomienda Jillian Chown, profesora de gestión y organización en Northwestern University y coautora del estudio.

El sistema científico actual ha sido objeto de numerosas críticas, y es generalizada la duda de que las condiciones laborales favorezcan grandes descubrimientos. La financiación competitiva (de la que depende la supervivencia de laboratorios y grupos de investigación enteros) suele premiar las estrategias conservadoras, de explotación, en detrimento de las exploratorias. Pero ahora sabemos que este sistema de incentivos no suele conducir al éxito, sino todo lo contrario. Si queremos garantizar las rachas de éxito en nuestra ciencia, tenemos que arriesgar más.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Hablando de rachas de éxito. En las apuestas, hablar de rachas no tiene ningún sentido. Si en el sorteo de la lotería sale un número acabado en 9 cuatro veces seguidas, no es ni más ni menos probable que también vaya a salir en el siguiente sorteo. Por mucho que haya gente dedicada a hacer estadísticas sobre los números más y menos afortunados, cada sorteo es independiente de todos los anteriores, y la probabilidad de resultar premiado es la misma para cualquier número que compres.

REFERENCIAS (MLA):