Nuestros antepasados enterraban a sus hijos

Se han encontrado restos del cráneo de un niño de la especie Homo naledi en una cueva de muy difícil acceso. Se sospecha que el niño fue enterrado allí. Los nuevos restos ayudarán a resolver las grandes incógnitas que aún rodean a esta especie.

Reconstrucción del cráneo de Leti, el niño Homo naledi, recién encontrado.
Reconstrucción del cráneo de Leti, el niño Homo naledi, recién encontrado. FOTO: Wits University

Una nueva excavación ha hallado restos de un cráneo infantil perteneciente al misterioso Homo naledi en Sudáfrica. El hallazgo alimenta la sospecha de que este homínido se deshiciera de los restos mortales de sus congéneres disponiéndolos en cuevas.

El nuevo estudio se ha publicado en dos artículos en la revista PaleoAnthropology que firman un equipo de 21 personas procedentes de 14 universidades sudafricanas. El equipo ha nombrado al niño “Leti”, inspirándose en la palabra “letimela” que en setswana significa “el perdido”.

Un rincón remoto

Se han hallado 28 fragmentos de cráneo y seis dientes, que encajan para formar el cráneo de un niño de entre cuatro y seis años. Puesto que no hay piezas redundantes, el equipo investigador afirma que todos los restos encontrados pertenecerían al mismo niño. El cráneo es pequeño, como una naranja aproximadamente. Su tamaño y la forma de los dientes apuntan a que es de la especie Homo naledi, de modo que el niño habría vivido hace unos 250.000 años.

Los restos se han encontrado en un rincón muy remoto del sistema de cuevas Rising Star, yacimiento principal de la Cuna de la Humanidad. El Homo naledi se descubrió por primera vez en 2015 en la Cámara Dinaledi de la misma cueva. En esta ocasión, la expedición ha llegado 12 metros más allá, y ha sido en una grieta estrecha y difícil de acceder donde se han encontrado los huesos.

La primera pregunta que surge es ¿por qué estaban ahí estos restos? El hecho de que estuvieran tan escondidos invita a buscar una explicación. No hay ningún indicio de que un animal pudiera haber llevado los restos hasta allí. Sin marcas de dientes ni signos roedores, no parece probable que fueran depredadores o carroñeros quienes depositaran los huesos en la cueva. Tampoco hay pruebas de que se produjeran grandes movimientos de agua que transportaran los restos del cráneo.

Ritos funerarios

Por eso el equipo investigador sostiene que el cuerpo se habría llevado hasta allí de manera intencionada, para que descansara en una suerte de tumba. Con todo, aún no se sabe cómo se habrían depositado los restos, ni qué camino habrían seguido para llegar hasta allí. Pero el hallazgo da alas a la hipótesis de que el depósito de fósiles en las cuevas Rising Star fue un proceso complejo y formado por varias etapas. De hecho, a partir del hallazgo, el equipo investigador aventura que los homínidos habrían enterrado a sus muertos desde hace cientos de miles de años.

¿Puede ser una conclusión precipitada? Es cierto que las evidencias son más bien indirectas: puesto que no hay señas de que los huesos llegaran a la cueva transportados por animales o por el agua, el equipo deduce que su presencia se debe a un rito funerario. Pero descartar posibles explicaciones hasta dar con la más razonable es algo habitual en ciencia. Hasta ahora, según el equipo investigador, la explicación que mejor encaja con los datos es el rito funerario. Si más adelante se descubren nuevas evidencias que inviten a descartarla, habrá que buscar otra explicación.

Dudas sin resolver

El equipo investigador lleva años explorando el sistema de cuevas Rising Star. Han conseguido llegar a los rincones más estrechos y han encontrado más de mil huesos en la Cámara Dinaledi. Pero lo cierto es que sabemos muy poco de la especie Homo naledi. Cuando se descubrieron sus restos por primera vez en 2013, se pensaba que habrían vivido hace unos dos millones de años. Pero esa estimación se basaba en aspectos morfológicos, y la datación más sofisticada que se realizó posteriormente desveló que esta especie era mucho más reciente. Habría vivido entre 335.000 y 236.000 años atrás.

La sorpresa no está solo en las cifras: hasta hace pocos años, se pensaba que en África, en la época del Homo naledi, solamente vivían humanos modernos. Pero esta es una especie mucho más primitiva, y su presencia complica nuestro entendimiento sobre la historia. Hace que surjan dudas sobre qué especie fue la primera en inventar ciertas herramientas de piedra, prácticas rituales y otros elementos de la cultura.

Por eso el nuevo descubrimiento es muy bienvenido para comprender mejor a esta especie. Cuando se encontraron los primeros restos de Homo naledi, se hallaron 1.550 especímenes que representan 737 elementos diferentes, y pertenecerían al menos a 15 individuos distintos. A pesar de tener tantos restos, sigue habiendo debate sobre la clasificación de esta especie en relación a otras del género Homo.

Y un cráneo de un niño homínido es un hallazgo muy singular. Normalmente, los restos de individuos jóvenes son frágiles y delgados, por eso apenas se encuentran. Este es el primer cráneo parcial de un niño de la especie Homo naledi, que además tiene dientes asociados. Gracias a él se podrá reconstruir en qué etapa del desarrollo estaban otros restos de Homo naledi inmaduros, y así comprender mejor el crecimiento de esta especie.

Así se arrojará luz sobre el misterio de cómo un hominino con un cerebro tan pequeño pudo haber sobrevivido tanto tiempo rodeado por otros Homo con cerebros mayores. Esta coexistencia rompe con la idea previa de que un cerebro más grande conllevaría una ventaja evolutiva. El equipo de estos nuevos estudios sigue explorando el sistema de cuevas Rising Star y esperan que las nuevas investigaciones continúen sumando piezas al puzle de nuestra historia.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • No es la primera vez que se propone la hipótesis de que el Homo naledi enterrara a sus muertos. Los primeros huesos descubiertos también se encontraron intactos, sin signos de animales. Tampoco se encontró ninguna trampa por donde hubieran podido caer los cuerpos de manera accidental. Pero en 2016 se propuso la hipótesis alternativa de que aquellos cuerpos estuvieran momificados en lugar de enterrados, y de que la descomposición hubiera comenzado antes de que se depositaran en la cueva. Los nuevos restos parecen apoyar la hipótesis del entierro, pero el debate no está cerrado aún.

REFERENCIAS (MLA):