Sociedad

¿En qué se diferencian el Hombre Dragón y el Homo de Nesher Ramla?

En los últimos días se ha hablado de dos supuestas nuevas especies de humanos prehistóricos, pero ¿qué hay de cierto en ello? ¿Son lo mismo?

Comparación del Homo de Nescher Ramla (derecha) de la Universidad Hebrea de Jerusalén y Homo longi (izquierda) de la Universidad de Geo de Habei
Comparación del Homo de Nescher Ramla (derecha) y Homo longi (izquierda)AnónimoCreative Commons

La evolución humana es uno de los conceptos que peor se han popularizado de la historia. Lo primero que nos viene a la mente al pensar en ella es esa famosa figura en la que nuestros ancestros caminan uno detrás de otro, cada vez más erguidos y menos peludos. Esto nos ha hecho pensar que la evolución es lineal y que cualquier homínido prehistórico es un antepasado directo nuestro. Sin embargo, la realidad es mucho más arborescente. Más que una línea, podemos imaginar un árbol genealógico donde, aparte de padres y abuelos, también tenemos tíos, primos, etc.

De hecho, aunque ahora nos hemos acostumbrado a ser los únicos humanos del planeta, no siempre ha sido así. Durante mucho tiempo compartimos tierra (y cama) con otros simios tan humanos como nosotros, pero increíblemente diferentes. Los neandertales, los erectus, el hombre de flores, los Homo daliensis y el de Luzón coexistieron en algún momento, pero ¿y si había más? ¿Y si seis se quedan cortos comparados con la verdadera diversidad humana que había antaño? De vez en cuando aparecen artículos apuntando en esta dirección, proponiendo nuevas especies y grupos humanos, pero en esta ocasión ha ocurrido algo realmente atípico, y es que dos de estos anuncios han coincidido en el tiempo con apenas un día de diferencia. El Homo de Nescher Ramla y el Hombre Dragón. Al haber sido anunciados con tan poca diferencia es fácil confundirlos y asumir que son nombres diferentes para un mismo hallazgo, pero nada más lejos de la realidad. Estas son sus diferencias.

Tiempo y espacio

Puede que las más evidentes sean, tal vez, el lugar donde se han encontrado sus restos y la fecha en que se data la muerte de estos ejemplares. El Homo de Nescher Ramla se ha encontrado precisamente allí, en la cantera de Nescher Ramla, en el centro de Israel. Sus restos estuvieron a punto de ser destruidos junto con multitud de osamentas de animales y herramientas líticas, pero por suerte pudieron salvarse e identificarse como la pieza especial que es. Estos restos se reducen (por ahora) a unos pedazos del cráneo y un fragmento de la mandíbula. Tras datar estos restos, los expertos han concluido que el Homo de Nescher Ramla debió de vivir hace unos 130000 años y que poblaron aquellas tierras durante, al menos, 300000 años.

Mapa de la región donde se han encontrado los restos FOTO: Xijun Ni Creative Commons

El caso del Hombre Dragón, bautizado como Homo longi, es bien diferente. Su nombre también viene del lugar donde se encontraron sus restos, una región al noreste de China. El cráneo apareció en 1933, cuando un trabajador de la construcción estaba levantando el puente que ahora se alza sobre el río Songhua. La calavera pasó de mano en mano y, en 2018, fue entregada a los científicos por el nieto de un compañero de aquel obrero de 1933. El trajín por el que ha pasado el cráneo hace difícil saber con certeza su antigüedad, pues suelen emplearse residuos de la tierra que hay en torno a los restos. Tras una minuciosa búsqueda de tierra entre las oquedades del cráneo y una investigación de campo analizando la tierra del río Songhua, los expertos han concluido que los restos tienen una antigüedad de, al menos 146000 años.

Estudio de la antiguedad del cráneo del Homo longi FOTO: Xijun Ni Creative Commons

Dime de quién eres

La otra gran diferencia está en su aspecto, el cual, está inevitablemente ligado a su parentesco con nosotros. Cuando los investigadores hablan del Homo de Nescher Ramla, son bastante cautos y no se refieren a una especie nueva, sino de un nuevo grupo humano. A juzgar por sus huesos, conservaría rasgos que nosotros asociamos con especies homínidas más antiguas, mezclados con características algo más modernas. La fecha, el lugar y su aspecto hacen que los investigadores responsables del descubrimiento los presenten, en concreto, como preneandertales. De este modo, podríamos decir que el Homo de Nescher Ramla era un antepasado bastante inmediato de lo que luego sería, por un lado, el Homo neanderthalensis y por otro el Homo denisova. Por supuesto, hay voces que cuestionan esto y hará falta tiempo para que el conocimiento se asiente y verifique. En cualquier caso, parece que Nescher Ramla fue un punto de encuentro de varias especies humanas, entre ellas los neandertales, los sapiens como nosotros y este supuesto grupo humano. Tal vez, según indican algunos investigadores, sea incluso la cuna de los neandertales, aunque esta interpretación es algo aventurada para la mayoría de los expertos.

GRAF6801. NESHER RAMLA (ISRAEL), 24/06/2021.- Hasta ahora se había supuesto que los neandertales se originaron y prosperaron en Europa muchos miles de años antes de la llegada del Homo sapiens, pero esa idea ha ido perdiendo fuerza y, ahora, los hallazgos en una cueva israelí confirman que la evolución fue mucho más compleja y que Oriente Medio fue un lugar muy diverso y determinante en el proceso. Los fósiles humanos y las herramientas encontradas en Israel y que hoy ocupan la portada de la revista Science han sido analizados en estudios liderados por la Universidad de Tel Aviv, en los que han participado paleontólogos del Centro Nacional español de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). El estudio, liderado por Israel Heshkovitz, documenta los restos fósiles (un fragmento de hueso parietal de un cráneo y una mandíbula casi completa) de unos 130.000 años hallados en el yacimiento de Nesher Ramla. En la foto, dibujo de la mandíbula y los dientes de Nesher Ramla. EFE/Universidad de Tel Aviv/Yossi Zaidner ***SÓLO USO EDITORIAL, PERMITIDO SU USO SÓLO EN RELACIÓN A LA INFORMACIÓN QUE APARECE EN EL PIE DE FOTO*** FOTO: Universidad de Tel Aviv/Yossi Za Universidad de Tel Aviv/EFE

En cuanto al Hombre Dragón, existe algo más de polémica. A pesar de que sus descubridores no dudan en afirmar que se trata de una nueva especie, se han alzado multitud de intervenciones escépticas que apuntan en otra dirección. Los rasgos del Homo longi también parecen un anacronismo, como los del Homo de Nescher Ramla, mezclando una apariencia parcialmente moderna y parcialmente arcaica. Todo esto se debe a que, en cierto modo, como decíamos al principio, la evolución no es lineal y lo moderno solo lo parece desde el presente. En cualquier caso, por su apariencia, los investigadores parecen situar a esta especie en un punto medio entre el Homo sapiens y el Homo erectus. Esto convertiría a Homo longi en la especie más cercana a la nuestra de la que tenemos constancia y ayudaría a explicar una buena recua de restos humanos encontrados en China a lo largo de las últimas décadas que no parecen coincidir del todo con ninguna especie conocida. No obstante, como decíamos, hay otras interpretaciones sorprendentemente opuestas que apuntan a que el Hombre Dragón sería un Homo denisova, más cercano a los neandertales que a nosotros, por lo tanto.

Mandíbula y fragmento del cráneo del hombre de Nescher Ramla FOTO: Universidad Hebrea de Jerusalén Creative Commons

Teniendo en cuenta todo esto, podemos entender mejor las diferencias que existen entre estos dos humanos, pero, sobre todo, nos permite entender lo embrionario que es todavía este conocimiento. Hablar de nuevas especies es conflictivo y en cuestión de meses podrían surgir nuevos estudios que llevaran la contraria a estas precarias conclusiones. Quizá estamos ante subespecies o simplemente variantes ligeramente diferentes. La respuesta pasará por analizar en profundidad otros restos en busca de nuevos ejemplares de estos supuestos grupos humanos, con la esperanza de que arrojen resultados coherentes que, poco a poco, refuercen esa idea de que, durante la mayor parte de nuestra existencia sobre este planeta, no estábamos solos.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • La diferencia entre una subespecie y una especie es, en cierto modo, una frontera artificial que nos ponemos para poder entender el mundo. Sin embargo, la frontera es lo único artificial, la distancia entre ellas existe y, aunque podemos dudar acerca de lo que rodea a la frontera (los individuos más cercanos genéticamente) podemos estar convencidos de que nada tiene que ver lo que encontramos si nos adentramos en cada territorio y comparamos ejemplares genéticamente muy dispares. En este caso, la frontera deberá trazarse con cuidado, en especial porque todavía existen disputas abiertas por la clasificación de algunos homínidos.

REFERENCIAS (MLA):