Neurociencia

¿Por qué dormimos?

Algunas personas cuentan ovejas, otras tratan de poner la mente en blanco, y algunas afortunadas se duermen en cualquier entorno y circunstancia, pero ¿Por qué?

Gato durmiendo
¿Por qué dormimos?JakubPixabay

En una sociedad moderna, la productividad jamás debería ir de la mano con un detrimento de la calidad del sueño. Actualmente se trata de un problema global, ya que en los últimos años se ha devaluado considerablemente la importancia de dormir. Esta devaluación implica que se anteponen muchas otras tareas a unas buenas horas de sueño, bien sea por las condiciones asfixiantes de un trabajo demasiado intenso, o por tratar de compensar el ocio que no ha podido ser disfrutado. Pero la carencia de sueño acaba derivando en problemas a nivel fisiológico, comenzando por el deterioro cognitivo. Por tanto, muchas veces nos hacemos flaco favor al tratar de emplear en el trabajo horas de más sustituyendo las de sueño, ya que nos acaba costando más tiempo del habitual por culpa de no poder descansar entre medias.

A dormir

Entre las funciones básicas de un organismo encontramos respirar, beber, comer y dormir. Todas estas acciones son necesarias durante la vida, y si no se realiza alguna de ellas durante un periodo de tiempo prolongado, el organismo morirá. En el caso concreto de los humanos, generalmente podemos aguantar pocos minutos sin respirar, pocos días sin beber, menos de un mes sin comer y todavía no sabemos cuánto tiempo sin dormir. En este último caso, únicamente se realizaron experimentos en ciertos animales, como ratas, antes de que entrasen leyes modernas sobre bienestar animal, que impiden esta crueldad, a todo juicio, innecesaria. En aquellos experimentos, realizados entre los años 60 y 90, se pudo averiguar que, efectivamente, la privación total de sueño acaba provocando fallos tan graves en el organismo que resultan en la muerte.

Pero ¿para qué sirve? Si pensamos en el acto de dormir a nivel evolutivo, es algo que a priori puede parecer absurdo. Un animal que duerme en la naturaleza queda expuesto ante los depredadores, y además, tiene menos tiempo para recoger los recursos que necesita para sobrevivir. A pesar de estas desventajas, todos los animales necesitan este descanso para que sus sistemas funcionen correctamente. Mientras nuestra mente se encuentra en el mundo onírico, los órganos y los músculos se relajan, el sistema inmunológico actúa más eficientemente y las células cerebrales “limpian” las neuronas para que al día siguiente funcionen correctamente.

¿Causa o consecuencia?

Pero ¿son estas razones la causa de que necesitemos dormir? o una consecuencia beneficiosa del sueño. ¿Tiene algún sentido dormir? La realidad es que, en un planeta en el que hay día y noche, el sueño sí que tiene sentido. En el mundo animal, todos ocupan un nicho concreto y han de especializarse en el nicho para poder sobrevivir. En el caso que un animal tratase de especializarse en el día y la noche a la vez, la realidad es que, como dice el refrán, sería “aprendiz de todo y maestro de nada”, es decir, se encontraría en clara desventaja con otros animales de un nicho concreto. Por tanto, evolutivamente sí que tiene sentido que los animales duerman, ya que la actividad de sus presas o las oportunidades que tienen para recoger los recursos necesarios son máximas en ciertos momentos del día, y que estén más adaptados a ese momento, maximiza sus oportunidades de supervivencia y reproducción.

Ahora bien, hasta ahora en todo momento hemos hablado de animales, y concretamente de animales vertebrados, pero hay que tener en cuenta que los animales invertebrados también duermen. Algunas estimaciones iniciales indicaban que el sueño apareció hace unos 500 millones de años, más o menos en el mismo momento que los animales bilaterales. Pero en 2019, un estudio demostró que algunas clases de medusas también duermen.

En dicho experimento, tomaron un espécimen de la especie Cassiopea. Esta medusa puede flotar libre, pero suele encontrarse “cabeza abajo” reposando en el fondo marino, con los tentáculos mirando hacia arriba para cazar a sus presas. Los investigadores midieron la actividad de la medusa en diferentes horas del día y la noche y notaron diferencias en los pulsos musculares que emplea para realizar sus movimientos. Tras ponerle comida en diferentes momentos, o quitarle el suelo en el que reposaba a ciertas horas donde tenía menos actividad, observaron que a la medusa le costaba más tiempo del habitual reaccionar al estímulo. Y es más, si se la “molestaba” durante su descanso, al día siguiente veía disminuida su actividad, como si estuviese adormilada. Los resultados de estos experimentos indican que el sueño puede ser mucho más antiguo de lo esperado y, además, necesario para poder sobrevivir en la naturaleza, por tanto, hay que darle el valor que tiene.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Los ciclos vitales de los microorganismos y las plantas también se rigen por el día y la noche. A nivel celular, observamos una serie de hormonas y proteínas que fluctúan según la hora del día; es lo que conocemos como “ritmo circadiano” y cuya variación es aproximadamente la misma que la de un día normal: unas 24 horas.

Referencias (MLA):