Los partidos del Gobierno valenciano quieren que la «violencia obstétrica» sea un delito machista

Los profesionales sanitarios denuncian que se les considera maltratadores y la Conselleria de Sanidad se opone al cambio legal

La violencia obstétrica está definida como aquella que sufren las mujeres durante el embarazo o el parto por recibir un maltrato físico
La violencia obstétrica está definida como aquella que sufren las mujeres durante el embarazo o el parto por recibir un maltrato físico FOTO: LA RAZON LA RAZON

La conocida como ley de Acompañamiento es tradicionalmente un texto que se utiliza como un cajón de sastre. En ella cabe prácticamente todo. En la de 2022, que se aprobará la próxima semana, se ha introducido una enmienda firmada por los tres socios del Botànic (PSPV, Compromís y Unides Podem) que propone añadir un artículo a la Ley de Violencia sobre la Mujer que incluya la «violencia obstétrica», concepto que define como «aquella que sin consentimiento libre, previo e informado (...) sufren las mujeres durante el embarazo o el parto por recibir un maltrato físico, humillación y abuso verbal o procedimientos médicos coercitivos o no consentidos».

«Si esto se aprueba será imposible ejercer la profesión. Nos podrán denunciar por lo penal por hacer una cesárea», afirman fuentes médicas consultadas por LA RAZÓN.

La propuesta ha enfadado a este colectivo hasta tal punto que ya se han producido dimisiones entre ginecólogas que forman parte de las Comisiones de Violencia de Género y de Igualdad existentes en los Departamentos de Salud.

Según ha podido confirmar este diario, una de ellas es la jefa de servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Peset, Reyes Balanzá. En su carta explica que está en desacuerdo con el término «violencia obstétrica», ya que supone aceptar que los profesionales sanitarios, muchos de ellos mujeres, realizan de forma consciente y voluntaria un daño a la mujer.

Añade además que considerarlo como violencia machista es una utilización política y que implica considerarlos como maltratadores machistas y, por tanto, como delincuentes. Admite también que pueden existir casos de mala praxis y prácticas que mejorarse, pero resalta el esfuerzo que hacen los profesionales diariamente para dar una asistencia de calidad a todas las mujeres.

División en el PSPV

La enmienda ha generado polémica dentro del PSPV. De hecho, desde la Conselleria de Sanidad se mostraron ayer en contra de la misma porque, entre otros motivos, puede llevar a confusión. Además, resaltan el gran trabajo realizado para humanizar la atención ginecológica y sobre todo la asistencia en el parto.

Así piensan también otras diputadas socialista, aunque también existe un sector con una idea más radical del feminismo que está a favor.