Hospital de Dénia, la cuenta atrás para otra reversión en la Comunidad Valenciana

Tras el Hospital de La Ribera y del Torrevieja, la Generalitat prepara ahora la absorción del centro de La Marina Alta, gestionado por Ribera Salud

Fachada del Hospital de Dénia
Fachada del Hospital de Dénia

En abril de 2018 arrancó el primer capítulo de la historia de las reversiones sanitarias en la Comunidad Valenciana. El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, había dejado claro antes de acceder al poder en 2015 que uno de sus principales objetivos al frente del Gobierno valenciano era recuperar los hospitales que se encontraban gestionados por empresas privadas, el llamado «modelo Alzira» instaurado en la región -como laboratorio de pruebas en toda España- por el PP en 1997.

Tras la reversión del Hospital La Ribera -el padre del llamado «modelo Alzira»- y la del recinto de Torrevieja en octubre de 2021, ambos gestionados por el grupo sanitario Ribera Salud, llega ahora el turno del Hospital de Dénia, una operación que se prevé que no esté exenta de exabruptos judiciales, como fue el caso de las dos operaciones anteriores.

Ribera Salud, que adquirió las acciones de DKV en el recinto de Dénia (poseía el 35 por ciento), convirtiéndose así en la única accionista, acostumbra a recurrir en los tribunales todas las reversiones de sus concesiones, aunque hasta ahora ninguno de estos recursos ha sido aceptado.

Aunque la Conselleria de Sanidad intentó por todos los medios que no se produjese ese cambio accionarial, su empeño no tuvo éxito. El Departamento aseguraba que la operación habría necesitado de una «autorización previa», pero la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) validó la compra accionarial. La Abogacía de la Generalitat ya había explicado al Consell que no tenía competencias para legislar sobre «competencia».

Mientras tanto, la Conselleria de Sanidad de la Generalitat, fiel a sus principios, creó el pasado verano un grupo de trabajo para empezar a preparar la reversión de Dénia, unas operaciones en absoluto sencillas por todo lo que supone la translación de plantilla, presupuesto, contratos, etc, al sistema público.

Hoja de ruta

La llegada de Miguel Mínguez, el sustituto de Ana Barceló al frente de la Conselleria, el pasado mes de mayo, no alteró ni un ápice los planes de reversión de los centros sanitarios gestionados por concesión, algo que él mismo, médico de un hospital público, dejó claro desde el principio.

Según explicaron fuentes de la Conselleria, los trabajos de este equipo preparatorio siguen su curso y está previsto que el próximo mes de enero, un año antes de que finalice el contrato, se comunique formalmente a la empresa el inicio del proceso de reversión.

Ahora bien, este proceso podría verse interrumpido abruptamente en el caso de que el PP ganara las próximas elecciones autonómicas. Bien es sabido que los «populares», precisamente los creadores del modelo concesional en la sanidad valenciana, no son en absoluto partidarios de estas reversiones.

Lo cierto es que las reversiones que se han producido hasta el momento -Alzira y Torrevieja- no han estado exentas de polémica. En los dos casos las quejas de trabajadores y pacientes por la mala atención y las deficientes condiciones de trabajo son constantes.