Literatura

La lucha callada de Ruiz Zafón contra el cáncer

Guardó en silencio una enfermedad que hoy ha terminado con su vida a los 55 años

La de Carlos Ruiz Zafón es una de esas muertes que te pillan a pie cambiado. De las que te generan un choque interno con tus propios recuerdos. Apartado de la vida pública, el lector medio no ansiaba otra cosa que el anuncio de un nuevo título, una nueva “La sombra del viento” con la que deleitarse: “Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él”. Esa obra con la que marcaría el inicio del siglo XX y de la que recientemente se celebraba su 19º aniversario.

Así lo apuntaba el propio escritor el pasado 10 de mayo a través de Twitter: “Tal día como hoy, en el año 2001, se publicaba por primera vez ‘La sombra del viento'. Un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros que te recordará por qué te gusta leer”, escribía. Dentro de él ya estaba la enfermedad que ha acabado con su vida, el dichoso cáncer, pero nunca quiso transmitirlo. Cada uno es libre de publicitar su propia intimidad, incluso de no hacerlo, y así lo eligió Zafón. Prefirió vivirlo con los suyos, sin ningún tipo de alharaca pública. Y con esas mismas desaparecía el novelista esta madrugada, a los 55 años, en su residencia estadounidense de Los Ángeles.

Hoy es un día muy triste para todo el equipo de Planeta que le conoció y trabajó con él durante veinte años, en los que se ha forjado una amistad que trasciende lo profesional”, comunicaba la editorial. “Nos ha dejado uno de los mejores escritores contemporáneos, pero seguirá muy vivo entre todos nosotros a través de sus libros”, continuaba.

Durante el aniversario de “La sombra del viento”, Zafón quiso mandarnos otro mensaje vía redes sociales, que ya no sabemos si tomarnos a despedida o a simple amor por la lectura: “Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte”. Una frase con la que podemos intuir la enorme fortaleza del autor, además del vigor que ha contribuido a crear en sus lectores.

Además, el 9 de junio publicaba una “autoentrevista” en un tuit: se hacía cinco preguntas que ahora toman un tono muy diferente. Una frase: “Lo que escribes es lo que más se te parece”; una canción: “Bagatella N.º4″, de Gerald Finzi; un juguete: el piano; un héroe: Orson Welles; y un talismán: mis recuerdos. Fue todo lo conciso que le permiten los limitados caracteres del pájaro azul, pero suficientes para hacernos una idea de quién fue.